El pacto de Sánchez con Bildu sobre los Presupuestos fractura a los socialistas

Sánchez ignora a los barones y el partido de Otegi dice que ahora «empieza todo»

El portavoz de EH Bildu, Oskar Matute, durante el debate de las enmiendas a la totalidad de los Preuspuestos
El portavoz de EH Bildu, Oskar Matute, durante el debate de las enmiendas a la totalidad de los Preuspuestos

Madrid/ La Voz

El Gobierno superó por amplio margen la primera prueba para sacar adelante los Presupuestos del 2021 con el rechazo del Congreso a las enmiendas a la totalidad de las cuentas públicas gracias al heterogéneo apoyo de los partidos nacionalistas y secesionistas y el de Ciudadanos. Pero lo hizo a costa de generar una fractura en las filas del PSOE, desde las que cada vez más dirigentes socialistas cuestionan la decisión de Pedro Sánchez de aliarse con EH Bildu y con los independentistas catalanes de ERC para aprobar los Presupuestos del Estado.

A las criticas del presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, el de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, y el de Aragón, Javier Lambán, se sumaron ayer las declaraciones de la presidenta andaluza, Susana Díaz, que afirmó que no comparte «nada» con Bildu y solo espera que «pida perdón a los españoles», y las del presidente de Asturias, Adrián Barbón, que señaló que «pactar los Presupuestos con Bildu no es un plato de buen gusto» . 

Pero tanto Sánchez como la titular de Hacienda, María Jesús Montero, hicieron oídos sordos a esos reproches. Pese a las críticas internas no renuncian a sumar unos apoyos que les garantizan las estabilidad y una legislatura larga en caso de sacar adelante las cuentas públicas. La ministra agradeció ayer a la formación de Arnaldo Otegi su apoyo a los Presupuestos sin aclarar cuáles han sido las contrapartidas, y respondió a los ataques internos y externos defendiendo el diálogo con todos los grupos y asegurando que «hay hueco para todos» en estaos Presupuestos. Ese mensaje, con el que Montero y Sánchez pretenden conjugar el apoyo de los independentistas catalanes y vascos con el de Ciudadanos para mantener en la votación final la mayoría obtenida ayer, genera también una fuerte división en el seno del Gobierno, ya que Unidas Podemos se esfuerza en impedir por todos los medios que el partido de Inés Arrimadas acabe sumándose al acuerdo.

EH Bildu redobla la apuesta

Pese al creciente malestar en algunos sectores del PSOE, el pacto del Gobierno con EH Bildu no parece tener sin embargo marcha atrás. Después de que Otegi adelantara en la víspera su apoyo a los Presupuestos, en una maniobra que desde el sector socialista se entiende como una estrategia consensuada con el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, para impedir que Sánchez logre un acuerdo con Cs, el portavoz parlamentario de EH Bildu, Oskar Matute, redobló la apuesta y aseguró que su respaldo a estas cuentas públicas es solo la primera «prueba de fuego» sobre la necesidad de un «cambio de rumbo» en la «deriva autoritaria y centralizadora del Estado». «Hoy no acaba nada, recién empieza todo», indicó Matute, que calificó como «tiempos interesantes» los que se abren ahora con la alianza de su partido con el Gobierno del PSOE y Unidas Podemos. «Jamás renunciaremos a nuestros objetivos sobre Euskal Herria», afirmó.

El acuerdo del Gobierno con EH Bildu ha provocado sin embargo el malestar del PNV, el socio más fiable de Sánchez, que ve con recelo ese acercamiento. La rivalidad entre los dos partidos vascos por influir en Madrid ha provocado un duro cruce de acusaciones en Euskadi. El secretario general de Sortu (que forma parte de la coalición aberzale), Arkaitz Rodríguez, reconoció que su formación va «a Madrid a tumbar definitivamente el régimen en beneficio de las mayorías y los pueblos». Esta  contundente declaración se produjo precisamente después de que el parlamentario del PNV Luis Javier Tellería afeara a los de Otegi haberse sumado a una estrategia que ellos mismos criticaron durante años, la de hacer valer sus votos en Madrid para lograr contrapartidas para Euskadi. 

El portavoz de EH Bildu en el Congreso advirtió a la ministra Montero de que no hay una «única agenda vasca» cuando esta le recordaba el pacto sobre el AVE alcanzado con el PNV. «Así no nos seduce», le espetó a la ministra.

Una amplia mayoría de 198 votos que no podrá mantenerse hasta la votación final

 G. B.

El Gobierno obtuvo una de sus mayores victorias parlamentarias al sumar 198 votos a favor del rechazo a las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos frente a 150 votos en contra de las formaciones que reclamaban su devolución. Esa mayoría fue posible gracias a que Ciudadanos se sumó al bloque de investidura a la hora de permitir que las cuentas públicas continúen su tramitación parlamentaria. El Ejecutivo logró derrotar así por una amplísima mayoría las mociones que habían presentado el PP, Vox, cuatro diputados de JxCat, la CUP, Coalición Canaria, y Foro Asturias, además del BNG, que rechazó los Presupuestos por considerarlos injustos y nocivos para Galicia.

Pese a los intentos de sus socios de Unidas Podemos por torpedear su estrategia, Pedro Sánchez logró llegar a la votación sin haber cerrado la puerta a un acuerdo con Ciudadanos sobre las cuentas públicas, lo que facilitó que el partido de Inés Arrimadas no se sumara en esta ocasión al bloque de oposición. La votación no refleja sin embargo una mayoría estable del Gobierno de ese calibre, ya que tanto Ciudadanos como ERC dejaron claro que son incompatibles y que no es posible aprobar unos Presupuestos que satisfagan a los dos partidos. En caso de escoger a los independentistas, el Gobierno tendría fácil logra la mayoría gracias al apoyo de ERC, EH Bildu, PNV y los socios minoritarios que le apoyaron ayer.

La vía del pacto con Ciudadanos sería más ajustada, y más peligrosa para el Ejecutivo de cara al futuro, porque implicaría una inestable alianza con Cs y el PNV simultáneamente, necesitando además el respaldo de partidos minoritarios. Antes de que llegue el momento de escoger, los Presupuestos inician ahora un trámite parlamentario que el Gobierno quiere acortar al máximo con el objetivo de tenerlos aprobados antes de fin de años y no tener que prorrogar las cuentas públicas del 2018 elaboradas por el Gobierno de Rajoy.

PP, Cs y Covite acusan al Ejecutivo de humillar a las víctimas del terrorismo

 G.B.

La alianza del Gobierno con EH Bildu para sacar adelante los Presupuestos mereció ayer las críticas del PP, Ciudadanos, y también de las asociaciones de víctimas del terrorismo. El líder del PP, Pablo Casado, recriminó a Pedro Sánchez que convierta al partido de Otegi en «socio prioritario» y le advirtió de que «así no se puede gobernar el país». Casado emplazó a Sánchez a aclarar, «por respeto a su propio partido, que tiene muchas víctimas del terrorismo, y a sus presidentes autonómicos», a qué se refiere su vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, al asegurar que EH Bildu va a estar «en la dirección del Estado». La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, vinculó el apoyo de EH Bildu al Gobierno con el traslado de presos etarras a cárceles cercanas al País Vasco y aseguró que «ni las víctimas ni el conjunto del pueblo español tienen que aguantar estas humillaciones». El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) acusó al Gobierno de «traicionar» a las víctimas de ETA y de «erigirse en legitimador» de EH Bildu al haber «negociado y pactado» los Presupuestos con «la única fuerza política que justifica la violencia terrorista, el asesinato, el secuestro, la extorsión y la persecución como herramientas válidas para hacer política». Covite aseguró en un comunicado que el Gobierno «ha traspasado una nueva línea roja en el blanqueamiento de ETA y de su brazo político» y, por ello, le tendrá «enfrente». Y concluyó afirmando que PSOE y Unidas Podemos están permitiendo «que los ideólogos de ETA y defensores políticos de los terroristas hagan política con alfombra roja».

Unidas Podemos y sus aliados presumen de apartar a Cs, pero Arrimadas insiste en negociar

G. Bareño
Inés Arrimadas, en el Congreso
Inés Arrimadas, en el Congreso

El partido de Iglesias sitúa ya a los naranjas fuera del pacto

Ciudadanos se convirtió ayer en el blanco de los ataques de Unidas Podemos y los independentistas por su insistencia en seguir negociando su apoyo a los Presupuestos. Tanto Unidas Podemos como ERC y EH Bildu trabajan hace tiempo para evitar aparecer en la foto de la votación final junto al partido naranja. Y ayer rivalizaron en provocaciones y desprecios al partido de Inés Arrimadas para impedir que ese pacto transversal, que es el que buscaba el sector socialista del Gobierno, con Pedro Sánchez a la cabeza, se materialice.

Más que en defender las cuentas públicas presentadas por el Gobierno, el portavoz de Unidas Podemos, Pablo Echenique, centró su discurso en atacar al partido naranja, negando que durante las negociaciones haya arrancado compromiso alguno al Ejecutivo y burlándose de Arrimadas al recomendarle que tenga cuidado, no vaya a ser que acabe apoyando «unos Presupuestos socialcomunistas». El partido de Pablo Iglesias da ya por hecho su trabajo y sitúa a Ciudadanos fuera del acuerdo y de vuelta a la «foto de Colón», pese a que ayer votó junto a ellos para rechazar las enmiendas. Echenique afirmó que a Arrimadas le ha entrado «miedo» de situarse «demasiado cerca del socioalcomunismo» y ha dado el «enésimo giro de timón» buscando ahora una «línea roja imposible» como «excusa» para no apoyar los Presupuestos, en referencia a su exigencia de que el castellano se mantenga como lengua vehicular en la enseñanza.

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