El Gobierno catalán exige al Estado que pida perdón por el fusilamiento de Companys hace 80 años

El independentismo compara al expresidente fusilado con la situación de los condenados por el "procés"

La consejera de Presidencia y portavoz del Gobierno Meritxell Budó, el presidente de la Generalitat en funciones, Pere Aragonès, el del Parlamento, Roger Torrent, y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, haciendo la ofrenda floral a Companys en el cementerio de Montjuich
La consejera de Presidencia y portavoz del Gobierno Meritxell Budó, el presidente de la Generalitat en funciones, Pere Aragonès, el del Parlamento, Roger Torrent, y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, haciendo la ofrenda floral a Companys en el cementerio de Montjuich

Barcelona / Colpisa

El independentismo convirtió este jueves los actos de homenaje a Lluís Companys, presidente de la Generalitat fusilado en 1940 por el régimen de Franco, en un clamor contra la «represión» que a su juicio ejerce el Estado español contra Cataluña. Han pasado ochenta años desde su asesinato en Montjuich, en Barcelona, tras ser capturado en Francia por la Gestapo, y, sin embargo, el secesionismo no duda en trazar paralelismos con la época actual y en presentar a Quim Torra y a Oriol Junqueras como represaliados del Estado español por la misma razón que Companys: por ser independentistas.

El presidente mártir recibió este jueves un doble homenaje. Por la mañana, las instituciones catalanas le rindieron tributo en el cementerio de Montjuich, donde está enterrado, como es ya habitual todos los 15 de octubre. En la ofrenda floral participaron el Gobierno, el Parlamento, el Ayuntamiento de Barcelona y buena parte de los partidos políticos catalanes (JxCat, ERC, PSC, Comunes y la CUP). Por la tarde, el Palau de la Generalitat acogió la instalación de un adoquín Stolpersteine, pieza que recuerda a personas que fueron víctimas del nazismo.

El independentismo aprovechó la carga simbólica de la efeméride, justo al día siguiente de la que conmemoró un año de la sentencia contra los líderes del procés, para insistir en sus reivindicaciones y cargar contra España, presentada como un Estado represor. 

«Ni un paso atrás»

Generalitat y partidos independentistas hicieron suyo el legado de Companys y se «conjuraron para culminar la república catalana». El secesionismo exigió además al Estado que pida perdón por el asesinato del mandatario republicano y reivindicó la amnistía y el ejercicio de la autodeterminación. El presidente de la Generalitat en funciones, Pere Aragonès, denunció que 80 años después del asesinato de Companys la «represión continúa». «Ni un paso atrás», proclamó. Aragonès exigió la amnistía para los presos del procés y respeto al ejercicio de la autodeterminación.

Desde las filas de ERC trazaron un paralelismo entre Companys y Junqueras: el primero fue condenado por rebelión por proclamar el estado catalán, y Junqueras, por sedición por el 1-O. Y siguiendo con la comparación, recordaron que Manuel Azaña amnistió a Companys en el 36 y consideran que ahora el Estado tendría que hacer lo mismo. También intervino el expresidente Torra, tanto por la mañana como en su regreso por la tarde al Palau, dos semanas después de su inhabilitación. «No dejéis de luchar por la libertad de Cataluña», instó a los independentistas.

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