El Gobierno trabaja para que los presos del 1-O «pasen las Navidades en casa»

El vicepresidente Pablo Iglesias considera que hay que ser «generosos» con quienes han padecido «injusticias»

Los doce líderes independentistas acusados por el proceso soberanista catalán en el banquillo del Tribunal Supremo al inicio del juicio del «procés» el 12 de febrero del 2019
Los doce líderes independentistas acusados por el proceso soberanista catalán en el banquillo del Tribunal Supremo al inicio del juicio del «procés» el 12 de febrero del 2019

Barcelona / Colpisa

El vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, dio este jueves a entender que el Ejecutivo central trabaja para que los presos del procés, que cumplen penas de nueve a trece años por un delito de sedición, puedan ser indultados antes de las Navidades. El dirigente de Podemos no lo dijo de forma explícita pero lo insinuó.

Preguntado en una entrevista en Rac-1 sobre si los indultos de los reos independentistas podrían estar listos para las fiestas, Iglesias respondió: «Quiero ser discreto con esto. Es evidente que trabajamos en muchas cosas pero para que algunas cosas salgan bien hay que trabajarlas con discreción. Elevarlas a rango mediático puede hacer que tarden más». Iglesias fue mucho más allá del anuncio realizado por el ministro de Justicia semanas atrás. A una interpelación de JxCat, Juan Carlos Campo dijo que el Gobierno pondría en marcha en unos días la tramitación de las peticiones de indulto. Y que este proceso podría prolongarse en torno a seis meses. Iglesias dijo ayer que Campo es una persona «muy moderada, precisa y con mucho temple», y que fue «muy explícito» en el Congreso sobre el tema de los indultos. Pero el ministro ni dio a entender que la posición final del Gobierno sea favorable a la concesión de la medida de gracia ni la situó como una cuestión tan rápida como dejó entrever el vicepresidente.

La otra vía sobre la que trabaja el Gobierno para favorecer a los presos del procés es la reforma del Código Penal para modificar el delito de sedición, con vistas a rebajar las penas previstas, lo que tendría un efecto retroactivo sobre los reos secesionistas. La semana que viene se cumplirá el primer aniversario de la sentencia del Supremo que condenó a nueve de los doce dirigentes juzgados en el Alto Tribunal a penas de nueve a trece años de prisión por un delito de sedición y también, en el caso de algunos de ellos, de malversación. El pasado mes de julio, saltaron chispas entre los independentistas y el Gobierno. Fue a raíz de que los jueces de vigilancia penitenciaria revocaran el tercer grado a los reos secesionistas a instancias de la Fiscalía. Desde el independentismo acusaron al Ejecutivo central de no haber dado pasos para frenar la «represión». En el independentismo recordaron a Pedro Sánchez cuando presumió de controlar al Ministerio Público para traer a Puigdemont a España.

Pablo Iglesias, en cualquier caso, siempre ha marcado perfil propio en el Gobierno respecto a los dirigentes socialistas. Este jueves reveló que «jamás» ha «interrumpido» el contacto con los dirigentes independentistas que están en prisión. «Tenemos que ser muy generosos con los que han padecido injusticias y abusos en el pasado», dijo sobre las condenas. Pablo Iglesias, que siempre ha defendido que los reos del procés son «presos políticos», calificó de «escándalo» que Jordi Cuixart y Jordi Sànchez estén en prisión.

Escenario nuevo

La salida de los presos fuera de la cárcel en unos meses implicaría que podrían estar libres para las elecciones catalanas, fijadas para el 14 de de febrero. Este extremo puede abrir un nuevo escenario electoral. El presidente del grupo parlamentario de Unidas Podemos, Jaume Asens, afirmó días atrás que el hecho de que los presos estén en libertad para las elecciones permitiría desactivar la intención de Carles Puigdemont y de JxCat de convertir los comicios en un plebiscito. A su juicio, la cuestión social tendrá un mayor peso que lo referente a la crisis territorial si los dirigentes presos no están en la cárcel. Igual que el diálogo con el independentismo. «Cualquier avance en el diálogo pasa por lograr que los presos estén en libertad», afirmó.

El independentismo apuesta por una ley de amnistía. Pero ya no rechaza los indultos, como hicieron algunos de sus líderes en el pasado. En algunos casos de forma vehemente, como Oriol Junqueras, que dijo que que se «los pueden meter donde les quepa». El líder de Esquerra y presidente en funciones, Pere Aragonès, lanzó recientemente un guiño al Gobierno al afirmar que los indultos pueden «facilitar» la aprobación de los Presupuestos y el secretario general de JxCat, Jordi Sànchez, se mostró dispuesto a aceptar esta medida para salir de prisión. «Es evidente que el Gobierno utiliza el indulto porque le interesa gesticular para los Presupuestos», advirtió.

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