El frente judicial y las crisis por el covid marcarán las elecciones en Cataluña

Los independentistas podrían beneficiarse de la mayor movilización de su electorado


La inhabilitación de Quim Torra ha introducido un nuevo escenario político de interinidad en Cataluña, que durará hasta las elecciones, que posiblemente se celebrarán el 14 de febrero. Los expertos consultados por La Voz señalan que la clave de esta cita con las urnas será la participación, que podría beneficiar a los partidos independentistas, pues sus potenciales votantes estarían más motivados por el victimismo de esta última decisión judicial.

Nuevo escenario político

Inestabilidad. «Supone una nueva llamada a las urnas que generará mayor inestabilidad política a nivel estatal, ya que se abren dos frentes, el catalán y el ya consabido de los Presupuestos Generales del Estado», señala el consultor político Santiago Martínez. «La clave será ahora cómo actúen los partidos independentistas», explica. «Habrá que ver si permanecen unidos en su estrategia de no presentar candidatos en el Parlamento para así allanar el camino a nuevas elecciones o si habrá amagos fruto del roce interno entre ellos», añade. «Otro elemento a tener en cuenta dentro de estos dos escenarios, en Madrid y en Barcelona, será el posible indulto a los líderes independentistas; de no concederse incendiaría aún más el ambiente político electoral catalán, y de concederse incendiaría el ambiente político a nivel de todo el Estado, puesto que la oposición acusaría a Pedro Sánchez de nuevo de pactar con los independentista o incluso de chantaje político», concluye.

Elecciones a la vista

La clave será la participación. Para el catedrático de Derecho Constitucional Xavier Arbós, supone «algo menos de incertidumbre, porque ahora ya sabemos que vamos a ir a elecciones, y su fecha aproximada, ya que es altamente improbable que se llegue a investir un candidato». En su opinión, «la clave de esta elección será la participación; el electorado independentista puede movilizarse más que sus adversarios, y si estos tienden a la abstención, no cabe descartar que por primera vez el independentismo sobrepase el 50% de los votos». «Si se forma un gobierno independentista liderado por JxCat, es decir, indirectamente por Puigdemont, se corre el riesgo de asistir a nuevos episodios de desobediencia a las leyes», sostiene.

La politóloga Verónica Fumanal asevera que «las elecciones no son el bálsamo milagroso que necesita la política catalana, las encuestas nos dicen que no habrá vuelcos que cambien las mayorías, sino probablemente una bajada de participación que puede propiciar una mayor fragmentación del voto y dinámicas similares», afirma. «Hasta que en la política catalana el eje ideológico sustituya al nacional es muy complicado que se puedan desarrollar otras dinámicas», explica. «Para ello, hace falta voluntad política de muchos actores, de izquierdas y derechas, nacionalistas y españolistas; de lo contrario, están condenados a repetir la suma independentista contra la no independentista, reproduciendo los mismos vicios y vacuidad de la última legislatura, sin duda alguna, perdida», concluye.

Los pronósticos

Estancamiento de bloques. «No creo que cambien los bloques, y en todo caso tendría más que perder el constitucionalista, debido a que no hay ningún referente político de entidad que lo represente», asegura Martínez. «En su momento ya dije que fue un error que Arrimadas se fuera a Madrid, puesto que el corto plazo deparaba este escenario, y ella podría haberse beneficiado», añade. Además, «el votante constitucionalista, previsiblemente no está tan motivado como el independentista, y la inhabilitación de Torra y demás decisiones judiciales pendientes no harían más que avivar a sus votantes».

Los factores en juego

El frente judicial y la crisis. Para Arbós, «es precipitado hacer pronósticos». Explica que «hay episodios judiciales que pueden hacer subir el clima emocional y la movilización del independentismo». Sin embargo, «si los votantes no independentistas se asustan y temen nuevos intentos de secesión unilateral, su participación puede contrarrestar la de los independentistas». Y apunta otro factor «imprevisible que puede decantar las opciones a favor de uno u otro lado: la crisis sanitaria y la crisis económica que la acompaña, lo que lleva a pensar que habrá un voto de castigo al gobierno saliente». Pero matiza: «Ese voto tanto puede favorecer a los constitucionalistas, a los homólogos de UP o a la extrema izquierda independentista, incluso a Vox. Me siento incapaz de cualquier predicción», asegura.

Fumanal ve muchas incógnitas: «Hay nuevos actores, estamos en medio de una pandemia mundial, la economía en febrero estará muy debilitada y todavía no sabemos con qué propuesta electoral van a venir actores decisivos como ERC». Estima que «en Cataluña se debe recobrar la legitimidad de la suma parlamentaria rompiendo el eje identitario, de lo contrario la suma será la misma y el fracaso también».

Torra, un simulacro de presidente que ignoró a los no independentistas

¿Qué valoración hacen los analistas de la presidencia de Torra? «Mala. En su comportamiento ha dado muestras de carecer de sentido institucional, su liderazgo en la crisis sanitaria ha sido errático; y, sobre todo, se ha manifestado a menudo de un modo que ignoraba ostensiblemente a los no independentistas; cuando mencionaba a ‘la gente’ en realidad quería decir la gente independentista», estima Arbós. «Torra ha sido un presidente que no se presentó de candidato a serlo y que no ha convocado las siguientes elecciones, dos anomalías que evidencian su mandato anodino y supeditado a las órdenes de Puigdemont», señala Fumanal. «Ha sido un simulacro de presidente que ha llevado a la Generalitat a las cuotas más bajas de autogobierno y prestigio de Cataluña en la historia reciente», asegura. «No era una presidencia fácil, ya que él mismo se encargó de forzar y tensar las relaciones con Madrid, en parte porque él mismo se situó en una situación en la que cualquier paso atrás o concesión, en este caso no retirar los lazos amarillos durante la campaña, podrían haber sido criticados internamente entre sus filas», opina Martínez. «Si además sumamos a esto la situación actual de crisis económica y sanitaria, no pasará a la historia como una gran gestión», concluye.

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