Pere Aragonès, un hombre de partido, de perfil bajo y pragmático

ESPAÑA

Pere Aragonès
Pere Aragonès SUSANA VERA

El vicepresidente, que ejercerá de forma interina la presidencia de la Generalitat, asume su papel como lugarteniente de Junqueras y se mantiene leal al líder de Esquerra

28 sep 2020 . Actualizado a las 20:24 h.

Es un hombre de partido, un político independentista desde su juventud, pero no un activista al estilo de Quim Torra. Pere Aragonès (Pineda de Mar, 1982) «es un político digamos que clásico, sin el carisma peculiar de Oriol Junqueras», según Xavier Arbós, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Barcelona y analista político. En su opinión, «ha cumplido hasta ahora un papel de lugarteniente de Junqueras, sin que se le conozcan muchas declaraciones estridentes». Salvo, «naturalmente, en episodios especialmente graves como son las condenas a los líderes independentistas u otros parecidos». Por lo tanto, «cabe esperar que desempeñe con corrección su papel de presidente sustituto. Es un político, y no un activista como Torra», concluye. Frente a las estridencias de este, ha mantenido un perfil bajo marcado por el pragmatismo, como demostró en las negociaciones con Cristóbal Montoro tras la aplicación del artículo 155 a Cataluña, en las que posibilitaron la investidura de Pedro Sánchez o en la creación de la mesa de diálogo con el Gobierno.

Incrustado en el aparato

Aragonès ha desarrollado la carrera típica del apparatchik de partido. Siendo un adolescente se afilió a las juventudes de ERC y con 18 años al partido, formó parte de la ejecutiva, en el 2006 fue elegido diputado del Parlamento catalán para, en el 2018, ser nombrado vicepresidente y consejero de Economía y Hacienda de la Generalitat. Antes, en las elecciones municipales del 2011 y 2015, aspiró a ser alcalde de su pueblo, pero no lo consiguió.

«Milita en ERC desde los 16 años, es un hombre de partido», asegura la periodista y politóloga Magda Gregori, autora de Pere Aragonès, l’independentisme pragmàtic. Y lo define como «una persona discreta, ordenada, reserva su tono más incisivo para los actos de partido, defiende sus propias estrategias políticas, pero todavía está construyendo su liderazgo; en la intimidad es una persona cercana, con sentido del humor y buen cocinero».