González Laya: «Aprobar los presupuestos es la prioridad, no caben titubeos»

«Sería absolutamente irresponsable no hacerlo», sostiene la ministra de Asuntos Exteriores

La ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya
La ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya

Madrid / Colpisa

Arantxa González Laya (Tolosa, 1969) lleva unas semanas muy intensas. Primero, el polémico encuentro con el ministro principal de Gibraltar, después la cumbre europea que culminó con la aprobación de los fondos de reconstrucción y ahora con el melón presupuestario abierto y la necesidad de encontrar una mayoría que garantice el «Gobierno estable» que busca el presidente del Ejecutivo.

—Sánchez reclama repetir el acuerdo europeo entre diferentes en el Congreso. ¿Logrará una mayoría para los presupuestos?

—Es paradójico que 27 estados miembros, con gobiernos de todos los colores, puedan ponerse de acuerdo y en España nos cueste tanto alcanzar consensos. Deberíamos reflexionar. Sería absolutamente irresponsable que, después de pelarnos tanto para conseguir un fondo de recuperación europeo, en España no fuéramos capaces de acompañarlo de unos presupuestos transformadores. Son la prioridad ahora y no caben titubeos. Quien titubee se estará retratando ante los ciudadanos.

—¿Estamos afrontando bien esta fase de la pandemia?

—Hemos tenido que aprender a gestionar una pandemia a la que nunca nos habíamos enfrentado. Al inicio costó encontrar las respuestas adecuadas, pero ahora hemos aprendido y debemos mantener el pulso para gestionar los rebrotes. Sin perder la calma y sin bajar la guardia. Cuanto más transparentes son las instituciones sobre los datos, más problemas se crean, porque el aumento de los test provoca también un aumento de los contagios contabilizados, lo que puede llevar incluso a que otros países te pongan cuarentenas o restrinjan la movilidad. Pero evitas que la covid se convierta en un problema sanitario mayor.

—¿Nos habíamos olvidado de que la covid seguía entre nosotros?

—Ha habido un deseo de volver a lo que somos, porque somos seres sociales. Nos gusta el contacto social y la covid es justo lo opuesto, por lo que entiendo que es difícil, pero no podemos bajar la guardia: por cada rendijita que abrimos se nos cuela la covid.

—Su ministerio afronta las restricciones que países como Reino Unido, Alemania o Bélgica han puesto al turismo con España. ¿Podrá reconducir los conflictos?

—Nosotros respetamos las decisiones que otros países toman con medidas que entienden que son necesarias para protegerse, pero estamos haciendo un gran esfuerzo para comunicar los datos epidemiológicos desagregados por comunidades. Porque si uno suma las cifras de toda España puede parecer que han aumentado mucho, pero al desagregarlas por autonomías se ve que los rebrotes están muy concentrados. Hay muchos territorios en España, por ejemplo Baleares o Canarias, que tienen unas tasas por debajo de las de países que están tomando medidas restrictivas de cara a España. Los países terceros deben entender dónde están los rebrotes en España y dirigir las medidas a aquellos territorios donde la incidencia de la covid sea superior a la media europea. Los rebrotes no son exclusivos de España y todos vamos a tener que lidiar con ellos.

—¿La solución pasa por crear corredores para las autonomías menos afectadas por la covid?

—Hay dos maneras de hacerlo. Algunos países recomiendan a sus ciudadanos que no viajen a territorios muy concretos donde el nivel de prevalencia de la covid es alta. Otros países han decidido mirar a España como un conjunto, sin diferenciar por autonomías, como es el caso de Reino Unido. A estos países les estamos sugiriendo que abran corredores con aquellas partes del territorio español con menor incidencia. Para nosotros, es la mejor opción.

—¿Esos corredores podrían crear agravios comparativos?

—El Gobierno nunca va a elegir entre unas comunidades u otras si tienen unas tasas epidemiológicas similares. Siempre vamos a querer que todas las autonomías se puedan beneficiar de esos corredores, pero esa cuestión estaría ya más en manos de los países terceros, que son quienes tendrían que establecer ese corredor turístico.

—Repite que España es un lugar seguro para viajar. ¿Encuentra receptividad en los países que han puesto restricciones?

—Pues la verdad es que sí. El 60% de los casos que España está detectando son asintomáticos, y se descubren porque se están haciendo cada vez más test PCR. Eso indica que nos estamos tomando en serio el ejercicio de mantener a raya los rebrotes. También hemos aumentado la capacidad de nuestros hospitales y hemos tomado medidas de distanciamiento social, por lo que me resulta fácil explicar que España es un lugar seguro para los españoles y para los turistas. Puede haber rebrotes, pero también los hay en Alemania, Bélgica o Luxemburgo.

—España no se puede permitir renunciar al turismo este verano.

—El turismo es una actividad tremendamente importante para el empleo y para el crecimiento económico, porque representa entre el 12% y el 14% del PIB, y nuestra obligación debe ser proteger la salud de los ciudadanos y asegurarnos de que, en los lugares donde la salud no está en cuestión, el turismo pueda seguir funcionando.

—¿Simón se equivocó al decir que a España le podría beneficiar que no vinieran británicos o belgas?

—Fernando Simón dio la opinión de un epidemiólogo que lidia a diario con la gestión de la pandemia y, aunque quizá el juego de palabras que utilizó no fue el más afortunado, quiso expresar que, cuantos menos movimientos de personas se produzcan, se puede controlar mejor la pandemia. Eso es verdad, pero no habló de la otra mitad, que es que en España hay muchos territorios donde la covid está controlada y debemos preservar la actividad económica. Su versión sanitaria es comprensible, pero hay que aunarle la seguridad de que la economía siga funcionando. Ambas son compatibles.

—El jueves se supo que el Gobierno creó un comité científico ficticio para proteger al ministro de Sanidad y al propio Simón. ¿Esto mina la confianza que quiere generar su Ejecutivo?

—A mí me sorprende mucho esta discusión sobre el comité de expertos, porque claro que ha habido expertos que han aconsejado al Gobierno tanto formal como informalmente. Nos enfrentábamos a una situación desconocida y hemos querido escuchar las voces de todos los expertos posibles a todos los niveles, pero sobre todo el sanitario. Lo que ocurre es que hubo una carrera para cazar a los expertos que estuvieran aconsejando al Gobierno, con intenciones más o menos espurias. Entonces también es normal que el Gobierno proteja a quien le ha estado aconsejando. Si fuéramos un país maduro, aceptaríamos que el Ejecutivo tiene una serie de personas que le han aconsejado y no construiríamos toda una leyenda negra alrededor de eso. Porque, de hecho, así ha ocurrido.

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