El miedo al covid-19 dificulta la llegada a España de los migrantes

Canarias realiza pruebas de diagnóstico a todos los irregulares y aísla a los positivos

Vecinos del barrio murciano de San Antón, en una de las caceroladas de protesta delante de un piso cedido a la Cruz Roja y en el que guardan cuarentena por covid-19 varios inmigrantes llegados en patera
Vecinos del barrio murciano de San Antón, en una de las caceroladas de protesta delante de un piso cedido a la Cruz Roja y en el que guardan cuarentena por covid-19 varios inmigrantes llegados en patera

Madrid / La Voz

Los movimientos migratorios de personas que lo dejan todo en busca de una vida mejor lejos de sus casas continúan, solo que el debate, tan habitual de esta época del año, ha perdido fuelle a consecuencia de la fuerza con la que irrumpió el covid-19. El coronavirus ha alejado el foco del Mediterráneo, pero eso no significa que las precarias embarcaciones hayan dejado de zarpar de Marruecos o Siria huyendo de la miseria o la guerra. Y todo apunta que la crisis sanitaria, económica y social derivada del virus no hará más que intrincar todavía más un debate que tanto España como Europa tienen pendiente.

La pasada semana se viralizaron unas imágenes de un grupo de vecinos de una localidad murciana insultando y abucheando a media docena de argelinos en cuarentena tras haber dado positivo en covid-19. Pocos días antes habían llegado en patera a la costa española. «No fue racismo, fue miedo al contagio», trataba de justificarse la presidenta vecinal de Los Nietos, Nani Vergara.

En Fuerteventura hay 37 migrantes confinados en una nave tras haber sido interceptados en alta mar a bordo de pateras y tras haber dado positivo en el test del virus que efectúa la Consejería de Sanidad canaria a todas las personas que intentan acceder a la isla por esta vía.

La situación se repite a lo largo de todos los puntos del país más expuestos a la entrada de este tipo de flujos migratorios. Hasta el momento la frontera con Marruecos permanece cerrada, pero a pesar de que este año se canceló la llamada operación Paso del Estrecho, en la que cada verano participan más de tres millones de personas y casi un millón de vehículos, esto no implica que este tipo de trayectos transnacionales dejen de realizarse, por lo que multitud de residentes en la UE acudirán a sus países de origen para disfrutar de las vacaciones con sus familias. Las autoridades españolas negocian con el reino alauí para intentar coordinar la apertura de fronteras, que todavía no está concretada en el calendario. Mientras tanto, el debate político va ganando enteros. La portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid, Rocío Monasterio, lamentaba recientemente en TVE que la aprobación del ingreso mínimo vital supondría un «efecto llamada» que acabaría con miles de personas «lanzándose al Mediterráneo». 

Regularizaciones

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recordó este miércoles en una comparecencia conjunta en la Moncloa con el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, que hubo colectivos vinculados al sector agroalimentario a los que el Ejecutivo regularizó su situación legal. Cuestionado por el hecho de que España no procediese a hacer una regularización masiva, como sí habría hecho el país transalpino, Sánchez defendió que sí se abrió con determinados colectivos, aunque sin entrar en detalle: «No sé muy bien si se refiere a una regularización completa, pero ha habido colectivos vinculados con el sector agroalimentario que hemos específicamente regularizado su situación para que precisamente salgan de esa situación de anormalidad y de economía sumergida y puedan trabajar», señaló. Según recoge Europa Press, Podemos solicitó la regularización de 600.000 personas.

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