Torra condiciona la mesa de diálogo a que Sánchez fije una fecha para un referendo de autodeterminación

Choca con ERC por las exigencias para reanudar las reuniones con el Gobierno central

El presidente de la Generalitat catalana, Quim Torra
El presidente de la Generalitat catalana, Quim Torra

Barcelona / Colpisa

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, y Esquerra Republicana han vuelto a engancharse en el Parlamento catalán, donde ya empieza a ser habitual que aireen su ruptura. Torra y el portavoz de ERC, Sergi Sabrià, han tenido un encendido choque dialéctico a cuenta de la celebración de la segunda reunión de la mesa de diálogo entre el Gobierno central y el catalán para abordar la cuestión catalana, que se anunciaba para la segunda quincena de julio, pero con el paso de las semanas esta posibilidad se ha ido enfriando.

El Gobierno catalán reconoció este miércoles que aún no se han establecido los contactos para fijar un calendario y un lugar. Y cuando ERC le urgió a Torra que diga cuanto antes el día, este dio a entender que no tiene mucho interés en que sea a corto plazo ya que ha puesto unas condiciones inasumibles: que Pedro Sánchez ponga fecha y condiciones para un referendo de autodeterminación. 

Condiciones

«Esta segunda reunión es muy fácil», ha desdeñado el nacionalista. Sería suficiente, ha dicho, con que el presidente del Gobierno le envíe una carta en la que acepte el encuentro e incluya un orden del día cuyo primer punto sea el derecho de autodeterminación. «La clave de la reunión», según Torra, debe ser poder negociar ya la «fecha del referendo y las condiciones» en que se ha de celebrar.

La consejera de Presidencia, Meritxell Budó, ya dejó el martes en el aire que la reunión pueda celebrarse en julio, pero las exigencias de Torra y las discrepancias con ERC alejan esa posibilidad aún más. Esta le ha instado al presidente catalán a no regalar al Gobierno la bandera del diálogo y le ha pedido no poner más «excusas» para reanudar la mesa. Torra ha replicado que no está dispuesto a «devaluar» el valor de ruptura del 1-O, dando a entender que ERC sí lo está.

La mesa de diálogo estaba previsto que se reuniera una vez al mes. Sin embargo, desde febrero no ha vuelto a celebrarse. JxCat nunca ha creído en ella, pues fue una idea que ERC pactó con el PSOE a cambio de facilitar la investidura de Sánchez. Por esta razón, Torra y Puigdemont siempre han intentado dinamitarla, para reforzar su relato de que Cataluña no tiene nada que negociar con el Estado y que la única vía para alcanzar la independencia es la de la confrontación unilateral. ERC, en cambio, necesita que la mesa siga viva para poder justificar su apoyo al Ejecutivo.

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