El resultado en el País Vasco decidirá si PP y Cs repiten su alianza en Cataluña

El partido naranja enfría las expectativas y Casado admite que la fórmula puede ser otra

Casado, a su llegada ayer al acto de conmemoración de la creación del Constitucional
Casado, a su llegada ayer al acto de conmemoración de la creación del Constitucional

Madrid / La Voz

Las elecciones gallegas y vascas de este domingo ponen a prueba el proyecto del PP y Ciudadanos de impulsar una candidatura conjunta en los comicios catalanes que se celebrarán este otoño. Las circunstancias políticas han cambiado desde que Pablo Casado e Inés Arrimadas pusieron en marcha una alianza que acabó fraguando en el País Vasco, pero no en Galicia, en donde fue rechazada por Alberto Núñez Feijoo. Cs ha pasado de situar al PSOE prácticamente fuera del bloque constitucional a pactar con Pedro Sánchez y plantear la inclusión del PSC en el acuerdo para Cataluña. El futuro de la alianza dependerá de los números.

El líder del PP, Pablo Casado, expresó este lunes su confianza en Inés Arrimadas porque «siempre ha cumplido su palabra» y apostó por «unir el constitucionalismo y a los que no queremos que Podemos esté en el Gobierno o que Bildu tenga el papel clave para la investidura». Pero admitió que la fórmula en Cataluña no tiene por qué ser «una coalición como en el País Vasco». Esa fórmula dependerá mucho de lo que ocurra este domingo. En el País Vasco, las perspectivas son malas para la lista conjunta, que podría incluso empeorar los resultados del PP en solitario. Algo que puede provocar un enfriamiento del proyecto conjunto para Cataluña, en especial en un momento en el que Ciudadanos trata de llegar acuerdos con el PSOE que podrían fructificar en un pacto sobre los presupuestos antes de las elecciones catalanas

No de Casado a los presupuestos

Casado descartó este lunes cualquier posibilidad de que el PP apoye esas cuentas públicas en los términos en los que las está planteando el Gobierno. Aunque aseguró que Sánchez puede contar con él para cualquier medida que «sirva para crear empleo», e incluso ofreció «sacrificar las vacaciones» en busca de un acuerdo económico, indicó que los populares no pueden ser «cómplices de cualquier política económica que nos llevaría a la ruina».

En el PP consideran clave mantener la alianza con Ciudadanos a pesar del giro de Arrimadas. Pero en el partido naranja, aunque aseguran que los gobiernos autonómicos de coalición entre ambos partidos no corren peligro pese a las desavenencias en Madrid, se cuestionan la utilidad de formar un tándem con los populares en Cataluña. Plantean por eso analizar si sumarían más en una lista conjunta y estudiar de cara al futuro alianzas electorales solo en aquellos territorios en los que los números sean favorables.

De forma inversa a lo que ocurre en las elecciones de este domingo, en las que Ciudadanos sale beneficiado porque no tenía ninguna posibilidad yendo en solitario en el País Vasco, en Cataluña Cs se juega mucho después de haber sido la primera fuerza en los pasados comicios autonómicos. En el PP, sin embargo, ven la alianza en el País Vasco y en Cataluña como una estrategia nacional, pensando en unificar todo el centroderecha en las próximas generales, en las que, de persistir la división de ese espacio político en tres formaciones, incluyendo a Vox, sería muy difícil que la izquierda no gobernara de nuevo con apoyo de nacionalistas e independentistas.

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