Pablo Casado: «Entre Galicia y sus ambiciones legítimas en política nacional, Feijoo ha elegido Galicia»

«Comenzamos a criticar al Gobierno cuando vimos que lo estaba haciendo muy mal», dice el presidente del PP


Ourense

Pablo Casado (Palencia, 1981) se aferra a la idea de que Galicia habitualmente anticipa buenas marcas para el PP estatal y un cambio de ciclo político en España. El presidente del PP deja entrever que trabaja en la recomposición del centro derecha, «hablo bien de Ciudadanos», apunta. Pero también apela a los socialdemócratas, a los votantes clásicos del PSOE que no se ven cómodos al lado de Podemos. ¿Y sobre Feijoo? Se atiene a las palabras del presidente gallego para no dar pábulo a quienes creen que acabará cerrándole el paso.

—Este mes cumplirá dos años como presidente del PP. Sinceramente, ¿qué balance hace?

—La media de las encuestas apuntan que hemos subido diez puntos este último año, cinco en el último trimestre. El proyecto está consolidado. El hito ha sido gobernar en Andalucía por primera vez, y el más simbólico, recuperar Madrid. El tema pendiente sigue siendo la convergencia del espacio de centro-derecha, para que no pase como en noviembre, que teniendo más votos que el PSOE, el PP y Ciudadanos tuvimos menos escaños.

—Me temía que en su balance iba a faltar que ha perdido cinco elecciones: dos generales, municipales, autonómicas y europeas. ¿Da eso alas a quienes ponen en entredicho su liderazgo?

—Cuando llegué al partido eramos tercera fuerza en las encuestas. Pasaba en toda Europa e incluso en Estados Unidos, donde un outsider copa el espacio tradicional republicano. Lo importante fue que evitamos el sorpaso [de Cs] en abril, un debacle en las autonomías y en las ciudades, y recuperamos un 30 % del voto. Ahora estamos en empate técnico con el PSOE. Y estas elecciones son importantes porque las gallegas siempre han anticipado buenos resultados nacionales. Las elecciones gallegas son un primer paso para el cambio de ciclo en España.

—Pero si Feijoo ganase con contundencia, ¿no se le verá a él como el revulsivo para que el PP sea primera fuerza en España? ¿Le condiciona esa sombra?

—Me tengo que remitir a lo que siempre ha dicho en público y me ha dicho en privado: que cuando ha tenido que elegir entre la política nacional y Galicia, ha elegido Galicia y antepuesto los intereses de los gallegos a sus legítimas ambiciones, si las tuviera. Hablamos más de lo que la gente cree. Estoy muy agradecido a Alberto, me ayudó mucho para estar donde estoy y ahora intento aportar mi granito de arena a esta campaña. Tenemos muy buena relación y Alberto y yo siempre nos hemos dicho las cosas sin ningún tipo de ambages.

—¿Le ha preguntado directamente si planea dar el salto a la política nacional?

—Lo que le he visto es un compromiso total con Galicia. Él ya desveló que Rajoy le ofreció un ministerio, y yo ser vicepresidente del partido. Él decidió estar volcado con su tierra. Y yo le tengo que agradecer que sea un referente de gestión pública y de servicio a su tierra. Eso es lo que nos hace ganar elecciones.

—Le doy una última vuelta. ¿Si Feijoo hubiera optado a la presidencia del PP estatal, usted se habría presentado igualmente?

—Yo valoré dar el paso para aglutinar un proyecto en el que cupieran todos, unir a todo el partido de Aznar y de Rajoy, antes de tratar de reunificar al centro-derecha. Por cierto, yo no hablo de Vox y no hago otra cosa que hablar bien de Ciudadanos. Nuestro rival es la radicalidad del Gobierno y eso nos lleva a apelar hasta al español socialdemócrata a que se sienta cómodo bajo el paraguas del PP. Eso Feijoo lo ejemplifica perfectamente y es lo que quiero llevar a nivel nacional.

—¿Han llegado a la conclusión de que esta va a ser una legislatura larga y por eso el PP ha levantado el pie y muestra más disposición al acuerdo con el Gobierno?

—En la pandemia, primero aceptamos lo que dijo el Gobierno: el estado de alarma, tres prórrogas y los decretos económicos. A los dos meses pasamos a la crítica porque lo estaban haciendo muy mal y aprovechando para cuestiones que no tenían que ver con la pandemia. Volvemos a tender la mano planteando un pacto por la sanidad, como en dos años plantee once pactos de Estado. El punto de acuerdo se da cuando el PSOE se presta a abordar cuestiones de sensatez.

¿Más Ana Pastor y menos Álvarez de Toledo? En el PP hay una misma sintonía con distintos instrumentos

—¿En qué punto se podrían encontrar con el Gobierno para hablar de los presupuestos?

—Hasta que no haya unos presupuestos presentados será muy difícil. La Moncloa anticipa un debate sin concluir lo urgente, los reales decretos del plan de choque económico, porque los presupuestos, por muy rápido que vayan, necesitan medio año y hay empresas que están cerrando y hay un nuevo récord de paro, por cierto, Galicia es la comunidad que más empleo ha creado. Aquí hay un Gobierno que funciona.

—Rechaza una subida de impuestos, pero eso mismo prometió Rajoy y subió el IVA.

—El Gobierno de Rajoy acabó con una bajada muy importante en el 2015. Cuando Rajoy llegó al Gobierno los españoles pagaban más impuestos que cuando se fue, eso es lo importante.

—¿Y cuál es su receta?

—La competitividad. Ahora una bajada generalizada de impuestos: cotizaciones sociales, sociedades y las rentas de los que generan empleo. Ampliar los ERTE hasta fin de año para los sectores que tienen imposible recuperarse del cierre decretado. Y frenar costes, el de la energía por ejemplo, algo evidente en Galicia con Alcoa donde puede intervenir el que fija el coste de la energía. O que en Ence no haya una intromisión burocrática en una planta que funciona; o que en Vigo no haya un gravamen al diésel que perjudicaría a PSA; o que en As Pontes no cierre una central que ya ha hecho toda la transición del ciclo de captura de CO2; o que en Navantia el Estado negocie bien la carga de trabajo...

—¿Qué mensaje manda con más Ana Pastor y menos Cayetana Álvarez de Toledo para negociar?

—Los grandes partidos tienen distintos perfiles. En el PP hay una misma melodía con distintos instrumentos y distintos acentos. Yo necesito sacar el mejor partido de todos.

—¿Percibe que la sociedad exige un cambio de rumbo en la política española y que el Congreso no sea la mecha que encienda una peligrosa bomba y sí el sitio donde se curen nuestros males?

—Sí, sin duda. El Congreso tiene que albergar acuerdos. Por eso agradezco a Sánchez que aceptase llevar al Congreso el pacto por la reconstrucción. Mi relación personal con Sánchez no es mala, no, no, no. No hay un problema personal, pero mi obligación es hacer que el Gobierno lo haga mejor. Ellos quieren dar una sensación de crispación que no es real.

Pedro Sánchez acusa al PP de haber utilizado la pandemia para tratar de derrocar al Gobierno.

—Pues que mal lo hemos hecho, porque apoyarle siete decretos, tres alarmas, la nueva normalidad, el ingreso mínimo vital, apoyarle para el eurogrupo... Pues como derrocadores no tenemos precio. No se le puede creer. No ha podido tener más apoyo, yo le dije «no estás solo», pero él elige sus alianzas.

—¿Cómo hubiera gestionado usted la pandemia?

—Primero, alertas internacionales, no he entendido por qué las alertas de la OMS y de la UE no se comunicaron. Por lo tanto prevención y comprar material y plantas de hospitalización independientes, que Galicia lo hizo muy bien; segundo, evaluación con muchos, muchos test para confinar a la gente enferma y vulnerable y a la población según la tasa de contagio, lo que habría permitido un confinamiento menos drástico y menos paro, y tercero, recuperación de la normalidad con medios de protección, las mascarillas obligatorias, que en eso falló el Gobierno en no ordenarlo, porque según parece no tenía existencias, lo cual es muy grave.

«Todo lo que está a la derecha de mareas y BNG cabe en el PP»

El presidente popular no aclara si se volvería a hacer la foto de Colón, pero intuye cierta bajada de tono en Vox, partido al que ahora ve pendiente del PP.

—¿Cuánto le obliga Vox al PP a escorarse al extremo?

—Yo no he pactado ningún gobierno con presencia de Vox ni en autonomías, provincias o capitales. Habría que preguntar en qué está viendo Vox al PP. Ahora ya no critican tanto a las autonomías, porque son un buen contrapeso al Gobierno de Sánchez, o han pasado a un segundo término cuestiones como el cambio climático o la ideología de género, o la memoria histórica, que eran sus temas de confrontación con la izquierda.

—Abascal dijo que le es más fácil llegar a acuerdos con usted de lo que intuye le sería con Feijoo, del que apunta compromete la estrategia nacional del PP.

—Feijoo es una referencia nacional y un ejemplo de buena gestión y con ello compromete positivamente el valor y la expectativa del PP. Él aquí no tiene que pactar con Vox, la fragmentación está en la izquierda.

—¿Le dice alguien en el PP nacional que ve al PPdeG en posiciones filonacionalistas?

—Como Feijoo dice, hay quien le llama centralista mesetario y quien en Madrid no le conoce nada y le llama nacionalista. Es un enamorado de Galicia y vive por su tierra y eso es una suerte. Si yo fuera gallego estaría muy orgulloso de tener un presidente como Alberto, porque querría que defendiera mi tierra como lo hace y ser parte de un gran país. No se entiende la cerrazón de unos ni que alguien pretenda que un gallego no se sienta gallego.

—¿Repetiría la foto de Colón?

—[Se lo piensa] En ese momento reivindicábamos que no se puede decidir la independencia de una comunidad sin contar con la opinión de toda la ciudadanía española. Queremos vivir en un país unido, descentralizado, pero sin renunciar a ser parte del todo. No es mucho pedir.

—¿Conseguirá Vox representación en Galicia?

—Todo lo que está a la derecha de las mareas y del Bloque tiene cabida en el PP, incluyo a los votantes del PSdeG que no entienden lo que está pasando en contra de Felipe y no entienden por qué se pacta con Bildu y Ezquerra. Aquí tienen su casa. Optamos a que Feijoo sea el paraguas en el que quepa todo gallego moderado que no quiera debates identitarios sino eficacia en la gestión. El resto de partido tienen aquí pocas expectativas.

—¿Qué cree que sería más fácil en el conjunto de España, lograr la reunificación del centro derecha o una gran coalición, como ha defendido Rajoy o Feijoo?

—Sánchez eligió en menos de 36 horas el abrazo con Pablo Iglesias, un socio que no es moderado y nos tilda a los demás de radicales. Para salir de la crisis hay que llegar a acuerdos de urgencia pero no es momento de hablar de planteamientos a largo plazo. Además Sánchez no va a renunciar a lo que es y que está cómodo con Pablo Iglesias, en la mesa de autodeterminación de Cataluña, o siendo investido con los votos de Bildu. Hay que ir partido a partido y ley a ley, porque su proyecto no tiene que ver con el nuestro.

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