Madrid / La Voz

«Si no tenemos nuevas cuentas públicas, podremos tener buenas voluntades, pero no serán realidad porque no tendremos las herramientas necesarias para ejecutarlas». El Gobierno quiere aprovechar la ventana abierta al consenso con el PP en la Comisión para la Reconstrucción para tratar de atraer a los populares a un acuerdo que apruebe unos presupuestos planteados casi en términos de emergencia nacional frente a la crisis del covid-19. En el escenario urgente que plantea la Moncloa, el apoyo de ERC ya no es una prioridad. Aunque el Gobierno asegura querer contar con el máximo de apoyos, los gestos se dirigen más bien a Ciudadanos y al PP. La portavoz del Ejecutivo, María Jesús Montero, ligó ayer los acuerdos en la comisión del Congreso con la negociación de las cuentas públicas y pidió al PP que «no se autoexcluya ni ponga líneas rojas». «La oferta está encima de la mesa y ojalá la respuesta del PP sea en términos positivos», señaló.

El Gobierno se suma así a la presión que ejerce Ciudadanos sobre el PP para que impida que los presupuestos del Estado queden en manos de los independentistas. A la espera de comprobar sus apoyos, la Moncloa se compromete a presentar las cuentas públicas «en tiempo y forma». Es decir, antes del 1 de octubre. Algo que implica rechazar la pretensión de ERC de que la presentación se aplace hasta después de las elecciones catalanas para que la presión de los comicios autonómicos no influya en la posición de los republicanos. 

Primero, los fondos de la UE

El plan del Gobierno es mantener contactos en julio y agosto, pero la negociación no comenzará hasta conocer los fondos de la Unión Europea que recibirá España, que aspira a lograr 140.000 millones de euros entre transferencias directas y créditos. El otro dato necesario para empezar a trabajar es la previsión de caída del PIB en función de la evolución en el segundo trimestre. «En el momento en que esas incógnitas estén despejadas nos vamos a poner a trabajar con todas las formaciones políticas, también con ERC»», señaló la portavoz, que consideró «impensable» afrontar la reconstrucción económica de España con los presupuestos vigentes, que son los del 2018, elaborados por el popular Cristóbal Montoro.

Pese a que el acuerdo con ERC ha dejado de ser una prioridad, dado que el Gobierno ve difícil que soporte la presión de JxCat en pleno clima preelectoral en Cataluña, Sánchez no tira la toalla y mantiene su compromiso de retomar la mesa de diálogo con la Generalitat, a pesar de que suponga una dificultad, añadida pero no insalvable, para el acuerdo con Ciudadanos. El diálogo se reabrirá una vez que se celebren las elecciones gallegas y vascas, según confirmó la portavoz del Ejecutivo, que insistió en que el presidente del Gobierno «no tiene problema alguno en cuadrar agendas» con la Generalitat. «Si es que ellos quieren», añadió, sin embargo, para poner toda la presión sobre el presidente catalán, Joaquim Torra, cuya prioridad es marcar distancias con el Gobierno, y no sentarse con Sánchez a pocas fechas de unas elecciones en las que no será candidato.

Socialistas y populares tienen prácticamente consensuado el texto sobre sanidad

ERC da por hecho que no participará en la mayoría que apruebe las conclusiones de la comisión

G. B.

El PSOE y el PP negociaron ayer hasta el último minuto para lograr un acuerdo que permita presentar un texto consensuado sobre sanidad en la Comisión para la Reconstrucción. El pacto sanitario entre el Gobierno y los populares, con el concurso de Ciudadanos, es el más probable de entre los cuatro sectores en los que se ha dividido la comisión. PSOE y PP no descartan llegar también a un pacto en lo que afecta a una posición común en Europa respecto a los fondos de reconstrucción para hacer frente a la crisis originada por el covid-19, aunque en este punto hay más dificultades. Casi imposible es el consenso en los otros dos puntos, el que afecta a políticas sociales y el de reactivación económica, en los que las posturas están muy alejadas. Ciudadanos trata de participar en los cuatro borradores y su objetivo es sumar al PP al máximo número de acuerdos posible. Los naranjas negocian para ello con el Gobierno ofreciendo su apoyo a cambio de que el texto incorpore algunas de sus propuestas. El acercamiento entre el Ejecutivo y Cs aleja del acuerdo final a ERC, que da ya prácticamente por hecho que no participará en la mayoría que apruebe las conclusiones de la comisión, que deberán ser votadas este viernes en el pleno del Congreso. El PNV, como es habitual, aguardará hasta el último segundo antes de anunciar el sentido de su voto, a la espera de comprobar si el texto del borrador final incorpora o no las enmiendas que ha presentado.

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La Moncloa presiona al PP y liga el pacto de reconstrucción con el de presupuestos