El Congreso pagó dos millones de euros en dietas a los diputados durante el estado de alarma

Solo el parlamentario socialista Odón Elorza renunció al cobro


MADRID / COLPISA

Una de las postales más icónicas que dejaron los 99 días de estado de alarma fue la del hemiciclo del Congreso casi vacío durante la sesión del pasado 18 de marzo, la primera tras la imposición de las medidas restrictivas para paliar los efectos de la epidemia. Esta situación generó un debate entre los diferentes grupos políticos sobre la conveniencia de renunciar o no a las indemnizaciones que perciben los diputados por los gastos originados por su actividad, como el alquiler de un piso u otras cuestiones relacionadas con el ejercicio del cargo.

Sin embargo, la Mesa de la Cámara especificó que el reglamento no permite decidir sobre el abono de las retribuciones de sus miembros al considerarse un derecho y por tanto no se puede ordenar la retirada a todas sus señorías de forma conjunta. Una cantidad que desde el 14 de marzo al 21 de junio ascendió a 1.943.000 euros.

El único diputado que renunció a esta indemnización fue el socialista Odón Elorza, que el 2 de abril envió un «escrito motivado» al director de presupuestos de la Cámara para que su renuncia fuera efectiva. Dejó así de percibir los 1.959,62 euros mensuales que le corresponden por no residir en Madrid -en el caso de que sí lo hiciera, como ocurre con 37 de los 350 parlamentarios, la cuantía se reduciría a 935,37 euros al mes-. «Ha sido un gesto de empatía. Sentía la necesidad de no cobrar una indemnización de unos gastos que no estaba teniendo.

Al poco de esta iniciativa, el resto de diputados socialistas decidieron donar una cantidad, cercana al millón de euros, al Instituto de Salud Carlos III de Madrid», explica el exalcalde de San Sebastián, que no cuenta con domicilio en la capital, sino que se aloja en un hotel cuando acude al hemiciclo.

Fondo común

Este tipo de iniciativas también partieron de otros grupos como el del Partido Popular, que creó, en palabras de su portavoz parlamentario, Teodoro García Egea, «un fondo común para ayudar a la gente que más lo necesita». Desde Unidas Podemos, la ministra de Igualdad, Irene Montero, recordó que sus cargos ya donan parte de su sueldo. El portavoz de Vox en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros, en cambio expuso su desacuerdo con la posibilidad de que los diputados del Congreso dejen de cobrar la indemnización que compensa los gastos de actividad ya que «en el caso de los diputados de fuera de Madrid, hay que entender que esos pagos se usan para pagar el alquiler, el cual se sigue pagando». Poco después, él anunció que donará la subvención del grupo parlamentario en el Congreso a asociaciones de víctimas del coronavirus. Desde Ciudadanos, sus diputados han hecho lo propio, pero a título personal.

En el caso del Senado, su reglamento recoge expresamente que esta indemnización es «irrenunciable», como se comunicó a principios de abril a todos los senadores que preguntaron por la posibilidad de no cobrarlo.

No hay que confundir esta indemnización con los gastos derivados del desplazamiento directo a la Cámara. Para este caso, el Congreso incluye un tipo de ayudas para cubrir los gastos de transporte que deben ser justificados. No se trata de una cantidad fijada de forma mensual sino que se abona directamente el coste o se reembolsa el gasto una vez se haya justificado.

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