El giro de Cs y las gallegas, vascas y catalanas reordenan el tablero político

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

Sánchez escenifica una alternativa a ERC y el PP duda entre pactos o confrontación

20 jun 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

El giro de Inés Arrimadas en Ciudadanos, que le lleva de rechazar cualquier acuerdo con el PSOE cuando contaba con 57 escaños a abrirse a pactar los Presupuestos cuando solo tiene diez, recoloca las piezas para la formación de las mayorías necesarias frente al coronavirus, incluidos los Presupuestos y la negociación con la Unión Europea. Pero en ese nuevo escenario político no solo influye la nueva estrategia de Ciudadanos. Las inminentes elecciones gallegas y vascas, y el ambiente preelectoral en Cataluña, condicionan las posiciones.

Ciudadanos

Arrimadas borra las líneas rojas. Cs ha borrado la línea roja del rechazo a cualquier pacto en el que participe Unidas Podemos. Arrimadas necesita que su partido vuelva a ser determinante y también marcar distancias con el PP y Vox. Hasta ahora, su estrategia pasaba por romper el Gobierno de coalición, planteando una alternativa en la que también participara el PP. Ahora, su única línea roja, que pondría casi imposible un pacto, sería que Sánchez reactivara la mesa de negociación con la Generalitat y regresara a la tesis del «conflicto político» en Cataluña.

Sánchez y las catalanas

Vía de escape a la presión de ERC. Sánchez ha encontrado una vía de escape en el giro de Cs que le permite mostrar ERC que existe una mayoría alternativa que no pasa necesariamente por su apoyo. Se ha impuesto también a Pablo Iglesias, que no se cierra ya a contar con Cs. Aunque sigue apostando por recuperar la mayoría de investidura, que considera más estable que un incierto acuerdo con Arrimadas, pretende rebajar así el maximalismo de los republicanos catalanes. Pero la casi segura inhabilitación de Joaquim Torra acelera el escenario electoral en Cataluña. Y eso condiciona también a ERC, que empieza a pagar en los sondeos su cercanía al Gobierno. Los calendarios se solapan y el apoyo de los republicanos a los Presupuestos es cada vez más difícil.