La jueza del 8-M: Carmen Rodríguez-Medel, la hija del cuerpo que no se amilana

La magistrada sonó para dirigir la Guardia Civil y dejó su impronta en el caso máster de Pablo Casado

La jueza Carmen Rodríguez-Medel
La jueza Carmen Rodríguez-Medel

madrid / colpisa

El 18 de julio de 1936, el comandante de la Guardia Civil José Rodríguez-Medel fue asesinado en Navarra cuando intentaba organizar a sus hombres para repeler la sublevación de las tropas del general Mola. Rodríguez-Medel, padre de siete hijos e ingeniero de carrera, llevaba colgada una medalla de la virgen del Carmen cuando un subordinado le tiroteó a traición por la espalda. Fue enterrado en un panteón sin inscripción y su apellido quedó manchado.

Este episodio ha marcado desde entonces el devenir de esta familia originaria de Siruela (Badajoz). Una saga que se crio huérfana pero que, pese a todo, siguió formando parte de la Guardia Civil. Varios de los hijos de José continuaron sus pasos. Ramón, por ejemplo, fue coronel y un nieto, Antonio, es hoy jefe de la Comandancia de Málaga. En cambio, su hermana Carmen eligió la judicatura. Esta «hija del cuerpo» ha puesto en el disparadero la gestión de la crisis sanitaria por parte del Gobierno.

Su instrucción ha provocado un cisma entre la cúpula de la Guardia Civil y el Ministerio del Interior tras otorgar las pesquisas a la unidad judicial de Madrid. Una crisis que se originó tras el cese de Diego Pérez de los Cobos, jefe de la comandancia madrileña.

Minuciosa y trabajadora, comentan colegas de los juzgados de Plaza Castilla, Carmen es una instructora que requiere numerosa documentación y es un tanto «mesiánica» con sus causas: las exprime hasta el final. También en la instrucción del caso Máster, en enero del 2018. La causa que acabó con el procesamiento de Cristina Cifuentes y la remisión al Tribunal Supremo de una detallada comisión rogatoria tras ver indicios contra Pablo Casado, líder del PP. Sería luego archivada.

Cosas del destino, hace tan solo cuatro meses, sonó como candidata de Marlaska para directora general de la Guardia Civil tras el cese de Félix Azón. El interés del ministro viene de lejos. Compartieron trabajo en el Consejo General del Poder Judicial. Él como vocal a propuesta del PP y Rodríguez-Medel como letrada.

Nacida en 1972, su paso por el Consejo apenas duró 11 meses. Doctora en Derecho por la Complutense, pertenece a la mayoritaria Asociación Profesional de la Magistratura y está casada con otro juez. Sacó la oposición con 24 años. Su primer destino en 1996 fue Santoña (Cantabria) y luego Marbella a partir del 2002. En el 2008 pasó al juzgado de Violencia sobre la Mujer y desde allí intentó, en comisión de servicios, reemplazar a Baltasar Garzón en la Audiencia Nacional, pero el Consejo se decantó por Pablo Ruz.

Poco amiga de los focos, le gusta estudiar y sabe desplegar la ironía. Por ejemplo, cuando el Tribunal Supremo le obligó a archivar el caso contra Casado lamentó en un auto que, a su «modesto» entender, «se está elevando notablemente las exigencias habituales de la jurisprudencia para abrir una instrucción». Y concluía, con ironía, que aplicar este nuevo parámetro «conllevará, sin duda, una notable reducción de la carga laboral».

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