Nicolás Redondo: «El pacto es una barbaridad, no se puede tratar a Bildu como a un partido más»

ESPAÑA

CHEMA MOYA

El exdirigente de los socialistas vascos ve al Gobierno bipartito «políticamente muerto»

24 may 2020 . Actualizado a las 09:07 h.

Exsecretario general de los socialistas vascos, Nicolás Redondo Terreros (Portugalete, 1958) es uno de los impulsores de La España que reúne, que se define como un club de opinión por el entendimiento constitucional. Entre sus miembros están el expresidente de la Comunidad de Madrid Joaquín Leguina; el catedrático de Derecho Constitucional Francesc de Carreras; y el ex primer ministro francés Manuel Valls.

-¿Cuáles son los objetivos de «La España que reúne»?

-Frente a políticas de quiebra y fraccionamiento, defendemos la unidad; frente al pensamiento único que nos quieren imponer, la pluralidad; frente a las políticas que recortan derechos civiles, la ciudadanía plena; frente a la autodeterminación, la soberanía nacional; frente a los bloques políticos e ideológicos, su superación en un espacio central. Cualquier política que se haga en los extremos es contraproducente para crear riqueza y prosperidad. Otro de los elementos básicos para dar el paso fue nuestro recelo hacia un Gobierno de coalición con Podemos que tiene que recurrir para mantenerse a ERC o Bildu. Esto es muy negativo.

-¿Cómo valora el pacto del PSOE y Unidas Podemos con Bildu?

-Es una auténtica barbaridad, por varios motivos de naturaleza trascendente. El primero es que no podemos dar carta de normalidad a un partido como Bildu, que es legal, pero de ahí a que se pacten cuestiones tan importantes como la reforma laboral va un trecho muy largo. Ha sido incapaz de condenar el ataque al domicilio privado de Idoia Mendía y sigue haciendo homenajes a los presos, que suponen la reivindicación de su pasado. No se le puede tratar como si fuera un partido más. Además, el pacto se hizo con nocturnidad, con la voluntad explícita de engañar a un socio permanente como PNV y a otro coyuntural, Ciudadanos. En segundo lugar, está el propio contenido del pacto, que propone un cambio integral de la reforma laboral sin la participación de sindicatos y empresarios, lo que crea muchas dudas y recelos en la UE, que es nuestro paraguas, nuestro salvavidas. Y pone en el ojo del huracán, como si fueran enemigos, a los empresarios. Este pacto es sorprendente, inaudito.