Tensión entre Gobierno y oposición por la instigación de los escraches

Álvarez de Toledo echó en cara a Calvo de ser «cómplice» de quien llama a «hostigar» a otros ciudadanos

Una mujer protesta con una cacerola en Pozuelo de Alarcón
Una mujer protesta con una cacerola en Pozuelo de Alarcón

Redacción

Mientras las convocatorias de concentraciones contra el Gobierno realizadas por Vox para el fin de semana siguen sin recibir las autorizaciones necesarias por parte de las delegaciones del Gobierno, la tensión en las calles se trasladó al Congreso, donde los principales actores de la vida política se enzarzaron en una sucesión de reproches sobre la conveniencia de los escraches.

Así, el PP acusó al líder de Podemos, Pablo Iglesias, de ejercer «matonismo» desde el Gobierno contra las caceroladas que piden la dimisión de Pedro Sánchez por su gestión de la crisis del coronavirus, pero la vicepresidenta Carmen Calvo salió al quite en la sesión de control en el Congreso para justificar la presencia policial en las protestas callejeras argumentando que «lo que prima es la salud pública».

En la sesión de control, Calvo acusó al PP de «provocar» cada tarde concentraciones en contra del Gobierno y le ha llegado a decir a la portavoz popular, Cayetana Álvarez de Toledo, que «tiene derecho a contagiarse si quiere», pero que lo que puede hacer es «poner en riesgo la seguridad de todos en una pandemia sanitaria». 

«¿Qué me va a hacer?»

La portavoz del PP, por su parte, reprochó al vicepresidente de Derechos Sociales por ejercer un «sucio matonismo gubernamental» al instigar «escraches» contra dirigentes del PP y Vox como respuesta a las protestas realizadas ante su chalé de Galapagar, ahora limitadas por el despliegue de la Guardia Civil. Además, Álvarez de Toledo echó en cara a Calvo que, al contrario que ella, la vicepresidenta no puede condenar los escraches porque es «cómplice» de quien llama a «hostigar» a otros ciudadanos.

Por su parte, el presidente de Vox, Santiago Abascal, acusó al ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, de «amedrentar» a los españoles críticos con la gestión del Gobierno y se señaló a sí mismo como uno de los ciudadanos que animan e instigan esas protestas. «¿Qué me va a hacer?», retó al ministro.

Abascal elogió las protestas que se están sucediendo durante los últimos días en las calles de muchas ciudades españolas contra el Gobierno y el comportamiento «ejemplar» de los ciudadanos que participan en ellas.

Frente a ellos, acusó a Marlaska de «sobrepasar» todos los límites, primero monitorizando a los críticos en redes sociales y ahora ordenando a la Policía que identifique a los instigadores de las caceroladas contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez.

Tensión en el barrio madrileño de Moratalaz entre manifestantes a favor y en contra del Gobierno

La Voz

Varias personas han resultado heridas leves durante unos breves enfrentamientos físicos entre vecinos de ideología contraria

La creciente tensión política que atraviesa nuestro país llega a las calles. Se ha plasmado, en este caso, en enfrentamientos en el barrio madrileño de Moratalaz, donde desde hace días se han organizado caceroladas en contra del Gobierno de Pedro Sánchez por parte de algunos vecinos que ya había elevado progresivamente la tirantez entre los vecinos la zona.

En la jornada de hoy, a la cacerolada pidiendo la dimisión del Gobierno y clamando por «libertad» frente el confinamiento que todavía vive la población madrileña por el coronavirus se sumó una concentración convocada a favor de la sanidad pública y contraria a la otra protesta. Compartían espacio, y acabaron enfrentándose, incluso violentamente.

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