El Sáhara como arma arrojadiza

La crisis del covid-19 vuelve a congelar el conflicto que Marruecos y Argelia utilizan para presionar a España

Manifestación en apoyo a la autodeterminación del Sáhara celebrada en Madrid en 2018
Manifestación en apoyo a la autodeterminación del Sáhara celebrada en Madrid en 2018

El olvidado conflicto del Sáhara Occidental volvió a reaparecer a finales de febrero. Aunque, como es habitual, ha vuelto a caer en el olvido, en esta ocasión por la crisis mundial provocada por el covid-19. Casi 45 años después de la apresurada retirada de España de su colonia, sigue siendo utilizado como arma arrojadiza por Marruecos y Argelia contra España, que está obligada a mantener buenas relaciones son sus dos vecinos, aunque en este asunto su posición es claramente favorable a Rabat. Marruecos tiene dos poderosas armas de presión: la inmigración ilegal y el terrorismo yihadista. Ambos países han retado al Gobierno español con la expansión unilateral de sus aguas territoriales. Como apunta Yolanda Sobero, autora de Sáhara. Memoria y olvido (Ariel), «los saharauis son los grandes olvidados, porque son la parte más débil».

¿Cuándo y por qué se ha desatado la nueva crisis?

Después de que el secretario de Estado de Derechos Sociales y hombre de confianza de Pablo Iglesias, Nacho Álvarez, recibiera en su despacho oficial a Suilma Hay Enhamed Salem, responsable de Asuntos Sociales de la República Árabe Democrática Saharaui, a la que dio trato de «ministra». Esto provocó la ira de Marruecos. La ministra de Exteriores, Arancha González Laya, reconoció que la había llamado su homólogo marroquí, Nasser Bourita, para protestar y pedirle que aclarara la posición del Gobierno sobre el Sáhara. Esta le aseguró, a través de Twitter, que no había cambiado, porque es «política de Estado» y se atiene a las resoluciones de la ONU.

¿Hay alguna razón oculta?

«La reunión de Álvarez y la ministra saharaui tendría que haber sido un asunto menor, pues, por ejemplo, presidentes autonómicos reciben habitualmente a representantes saharauis, pero Marruecos y Argelia se han agarrado a este tema porque ahora hay muchas cosas en juego, por ejemplo la expansión de sus aguas territoriales», opina Sobero, «Lo que se ve solo es la punta del iceberg, debajo hay otro tipo de intereses», destaca. «Una cosa es lo que se dice públicamente y otra detrás de las bambalinas, ahí los tres países tienen muchos intereses, que a veces se entrecruzan y otras son comunes», argumenta.

¿Cuál es la posición de la ONU sobre el Sáhara?

Proclama la necesidad de «una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable que garantice el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui». Pero, «Naciones Unidas no va a hacer absolutamente nada, por lo que la ocupación del Sáhara por Marruecos se da por definitiva», explica José Luis Rodríguez Jiménez, historiador, autor de Agonía, traición, huida (Crítica), una crónica exhaustiva sobre el fin de la presencia española en el Sáhara en 1975. «Naciones Unidas depende de las grandes potencias y Estados Unidos y Francia inclinaron la balanza a favor de Marruecos», concluye. Sobero señala que «no se ha avanzado nada en la resolución del problema, en el fondo nadie cree que se vaya a celebrar nunca el referendo que se pactó y Marruecos finalmente rechazó». «Internacionalmente no es un conflicto que preocupe, hay intereses que desbordan los del pueblo saharaui», estima.

 ¿Cuál es la posición de España?

Respalda las tesis de la ONU, pero en realidad su posición es que «el Sáhara es para Marruecos», según Rodríguez Jiménez. «La política española es tratar de nadar y guardar la ropa», sentencia Sobero.

 ¿Influirá que Unidas Podemos esté en el Gobierno?

Su entrada en el Gobierno ha causado un gran nerviosismo en Marruecos por su cerrado apoyo al pueblo saharaui en la oposición. Pero «se ha plegado a lo que dice el Gobierno», asegura Rodríguez Jiménez. Iglesias zanjó la polémica afirmando que la posición del Gobierno sobre el Sáhara la fija, «como no puede ser de otra manera», el ministerio de Exteriores.

¿Qué argumenta el Frente Polisario?

Acusa al Gobierno español de plegarse al chantaje marroquí, considera vergonzoso que un país llame la atención a otro y que le obligue a disculparse públicamente. Resalta que tanto Sánchez como su ministra omiten referirse al «derecho de autodeterminación» que invoca Naciones Unidas y defienden a Marruecos en Bruselas y otros foros internacionales.

 ¿Por qué se pliega España a la posición marroquí?

Rabat utiliza periódicamente asuntos como la inmigración ilegal, Ceuta y Melilla o el terrorismo yihadista para presionar a España. «La relación con Marruecos debe ser lo mejor posible porque existen intereses comunes, pero por ambas partes», señala Rodríguez Jiménez. «España se mueve siempre a la defensiva, muestra debilidad», explica. Pero, en su opinión, «tiene también cartas que jugar, como la política europea respecto a Marruecos, que no utiliza», señala. «No es lógico que sean Marruecos y Argelia los que impongan todas las condiciones», concluye.

 ¿Cómo es la relación con Argelia?

El nuevo presidente, Abdelmajid Tebún, tiene buena relación con el Frente Polisario y ha endurecido la posición argelina en el tema del Sáhara. «Argelia tiene la batalla absolutamente perdida respecto al Sáhara, pero hace gestos para la galería», opina Rodríguez Jiménez. 

¿Qué reivindican Marruecos y Argelia sobre sus aguas territoriales?

En plena crisis del coronavirus, Marruecos dio un golpe de mano al cumplimentar el último paso para ampliar sus aguas territoriales y establecer su zona económica exclusiva. La publicación en el boletín oficial de dos leyes que el Parlamento marroquí había aprobado por unanimidad supone un desafío al Gobierno español y ha causado una airada reacción en Canarias. La clave que explica el movimiento marroquí tiene nombre y territorio: el monte submarino Tropic, situado a 269 millas al sur de la isla de El Hierro, que esconde el mayor yacimiento de telurio del mundo, un semimetal de enorme valor, necesario para la fabricación de paneles solares. También abunda el cobalto, que se usa para la producción de baterías de coches eléctricos. Marruecos reivindicó su derecho a delimitar sus aguas marinas cuando se descubrió que ese antiguo volcán era rico en reservas estratégicas.

Argelia aprobó en abril del 2018 un decreto por el que ampliaba su soberanía marítima, lo que choca con las aguas del Parque Nacional de Cabrera, al sur de Mallorca. España, que no protestó entonces, lo ha hecho ahora en boca de González Laya.

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