Prorrogado el estado de alarma hasta el 9 de mayo: «La desescalada será lenta y gradual»

El PP apoyó la ampliación, pese a que Casado acusó al Gobierno de «pecar de incompetencia». Votaron en contra Vox, la CUP y Junts

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Toda la oposición critica las «improvisaciones» del Gobierno El presidente defiende los resultados de las medidas adoptadas frente al coronavirus en el Congreso.

Madrid | La Voz

España estará en estado de alarma hasta el próximo 9 de mayo. La medida, anunciada el pasado sábado 18 ha logrado este miércoles la aprobación del Congreso de los Diputados. Pedro Sánchez consiguió sacar adelante la votación gracias a la suma de los votos de los partidos que forman el Gobierno (PSOE y Unidas Podemos), el Partido Popular, y los diputados de Ciudadanos, PNV, BNG, que en la última ocasión se había abstenido, Más País, Compromís, UPN, Coalición Canaria, Nueva Canarias, Foro, Teruel Existe y PRC. Se han abstenido ERC y EH Bildu. La votación de hoy ha sumado más noes que la última vez. A los votos negativos de Vox y la CUP en esta ocasión se han sumado por primera vez los de JxCat. 

Pedro Sánchez situó «en la segunda mitad de mayo» el momento para «una nueva normalidad» con la suavización del confinamiento y de las restricciones a las actividades económicas. Pero antes, a partir de este domingo, el Gobierno inicia la desescalada comenzando por permitir paseos de los menores de 14 años, una decisión que llegó cargada de polémica, tras varias rectificaciones en unas horas y que luchan por apropiarse las dos formaciones que conforman el Ejecutivo. No obstante, Sánchez advirtió que «el confinamiento general no se levantará hasta que estemos de verdad preparados, porque no vamos a correr ningún riesgo».

La desescalada se llevará a cabo por etapas en función de la curva. «Progresivamente se irá reduciendo el peligro, y de acuerdo, se irán modificando las condiciones del estado de alarma», afirmó el presidente del Gobierno en su intervención inicial, donde volvió a recordar que todavía falta mucho tiempo para regresar a una cierta normalidad. «Asumamos que la desescalada va a ser lenta y gradual, porque debe ser segura. Habrá avances y retrocesos», afirmó.

Además de las salidas de niños, el decreto que Sánchez ha logrado convalidar este miércoles en el Congreso también concede más poderes al ministro de Sanidad, Salvador Illa, que a partir de ahora tendrá toda la responsabilidad para poder ir ajustando con esos «avances y retrocesos», una circunstancia que ha generado críticas en la oposición, que denunciaron que se han enterado esta misma mañana, acusando al Gobierno de aprovecharse de las circunstancias para pretender eludir el control parlamentario. 

Pedro Sánchez invita a que todas las comunidades autónomas y los ayuntamientos repliquen los «pactos de reconstrucción» para negociar la mejor salida tras la pandemia del coronavirus. El presidente del Gobierno mostró su «parecer favorable» a la exploración de estos acuerdos «en las diferentes escalas de nuestra geografía, gobierne quien gobierne». 

A nivel estatal, finalmente las negociaciones se llevarán a cabo dentro del marco parlamentario, como reclamaba el PP. «Doy gracias a todos los partidos y comunidades autónomas que han dicho sí», agradeció el presidente. Su idea es que estas negociaciones sean imitadas en todos los parlamentos autonómicos y en todos los salones de plenos municipales. 

Sánchez rechazó que intente sacar tajada política de este escenario, tal y como sospechan algunas formaciones políticas. «Hay quien duda de la sinceridad de la propuesta, por entender que es el Gobierno el que se beneficia. Un acuerdo será un éxito de todos los que arrimen el hombro. Los pactos no pueden ser patrimonializados por nadie», afirmó. 

Casado: «La paciencia de los españoles tiene un límite»

Tras la intervención de Sánchez, llegó el turno de Casado, que nada más subir a la tribuna de oradores este miércoles pidió a la presidenta del Congreso guardar un minuto de silencio en memoria de las víctimas de la pandemia. «No es una guerra, es una catástrofe en vidas humanas, una hecatombe. No son curvas, ni picos, son familias rotas», dijo, afeando la frialdad de Sánchez en su intervención. «No es casual ni moral no hacer referencia al número de víctimas».

España supera 20.000 muertos oficiales, pero hay muchos indicadores que invitan a pensar que en realidad esta cifra es mucho más elevada. «No es de recibo que una nación no sea capaz de contar a sus muertos», criticó el presidente del PP tras lamentar que, contando solo los muertos oficiales, España lidera la clasificación de muertos por habitante.

El líder de la oposición hizo un repaso por los errores que le achaca al Gobierno desde el estallido de la pandemia. «La tardanza», expuso, agarrándose a un informe de Fedea en el que se estima que de haber actuado una semana antes, el número de contagios en España hubiese descendido un 62%. Casado también denunció la «incapacidad» del Ejecutivo de hacerse con material sanitario, y el poco que han logrado adquirir, en muchas ocasiones era «defectuoso».

Como era de esperar, también cuestionó lo sucedido ayer con los permisos de los niños, en el que el Gobierno rectificó tan solo unas horas para acabar adoptando una decisión de la que tratan de adueñarse cada uno de los partidos que conforma la coalición: «No diga que han pecado de prudencia, están pecando de incompetencia. Y con la salud de nuestros hijos no se juega», afeó.

En el plano económico, Casado lamentó que el FMI señalase a España como el país más golpeado por la crisis, o al último informe del Banco de España, en el que calcula que el PIN podría caer 13 puntos porcentuales.

El jefe de la oposición tampoco se olvidó de afear al Gobierno su intento de «amordazar» a los críticos, hilando varios episodios registrados en los últimos días, como la orden de la Guardia Civil para monitorizar los mensajes de «desafección» contra la gestión de la crisis; la polémica pregunta del último barómetro del CIS, en el que, bajo el pretexto de evitar «bulos», se abría la posibilidad de permitir exclusivamente las informaciones «oficiales»; o el apagón del portal de transparencia desde la entrada en vigor del estado de alarma. 

Casado ya dio a entender en este momento que iba a votar a favor de la prórroga del estado de alarma «para salvar vidas, no para arruinar España, no puede pretender que formemos parte de la orquesta mientras se hunde el barco», comentó al presidente. Y concluyó presentándose como alternativa de Gobierno: «Hay luz al final de ese túnel del que su gobierno no sabe salir. A esta crisis se le tiene que acotar con medidas eficaces de Gobierno. Apoyamos este estado de alarma para que usted gobierno con firmeza y determinación», pero recordó que «la paciencia de los españoles tiene un límite».

«Vox equipara España con una cárcel chavista»

Vox volvió a votar en contra de la ampliación del estado de alarma. El no de las ocho y media de la tarde lo oficializaba su presidente, Santiago Abascal, ya por la mañana. Como en el último debate, volvió a exigir la dimisión del Gobierno tras haberse convertido en los peores gestores de la crisis de todo el planeta: «Firmen las nóminas y váyanse».

Abascal acusó al Ejecutivo de haber convertido el país en una prisión bolivariana de grandes dimensiones: «No son capaces de acabar con este masivo arresto domiciliario, pero algunos parece que se sienten muy capaces de convertir a España en una gigantesca cárcel chavista que funcione con cartillas de racionamiento», dijo. No pasó por alto la supuesta instrumentalización de la Guardia Civil por parte del Ferraz tras conocerse que el Instituto Armado dio la orden de monitorizar mensajes en las redes sociales que pudiese causas «desafección» hacia el Gobierno. «Lo que genera estrés y alarma social no son los simpatizantes de Vox o los españoles que les critican en las redes sociales, sino el número de muertos, la destrucción de la economía y la deriva totalitaria de su Gobierno», afeó a Sánchez, al que acusó de «mentir, engañar y manipular la realidad». 

ERC, cada vez más cerca del no

El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, explicó que su formación iba a volver a abstenerse en esta nueva votación para prorrogar el estado de alarma, aunque advirtió que cada vez están «más cerca del no», realizando una dura crítica por la forma en la que el Gobierno está gestionando la crisis. En líneas con sus intervenciones anteriores, el líder secesionista mostró su incomprensión acerca de que los familiares no puedan velar a sus muertos mientras se «piden hamburguesas» a domicilio.

Por otro lado, también exigió que se pusiera fin a la centralización decretada por el estado de alarma, denunciando su poca operatividad, poniendo como ejemplos la gestión de la crisis por parte de Alemania, que concedió competencias a sus landers, frente a la de Francia, en donde París asumió toda la gestión, comparando los contagios y los muertos registrados por uno y otro, mucho más elevados en el segundo. 

El BNG exige poderes para la Xunta

El BNG insistió en esta idea. Néstor Rego incluso se abrió a moverse de la abstención a un voto favorable si Moncloa permite que la Xunta pilote la desescalada del confinamiento. «Si el plan de desescalada se diseña en Madrid con un criterio uniforme, seguro que se equivocarán», vaticinó.

«Acepten nuestra propuesta. A veces, cuando rectifica, aciertan», dijo, recordando la polémica del permiso para salir de casa a los menores.

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