Los partidos exigen a Sánchez que haga propuestas concretas si quiere un pacto

El Gobierno dice que el acuerdo «está cerca» pese a los reproches de Cs, BNG y JxCAT

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la reunión telemática con los miembros del Grupo Plural
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la reunión telemática con los miembros del Grupo Plural

MAdrid / La Voz

Pedro Sánchez tiene prisa por sentar cuanto antes a su mesa a los partidos. Pero los primeros contactos políticos que ha mantenido no invitan precisamente al optimismo. El jefe del Ejecutivo abrió ayer la ronda de reuniones telemáticas para intentar alcanzar unos nuevos Pactos de la Moncloa en torno a la crisis provocada por el COVID-19. Trasladó a los portavoces contactados su intención de comenzar los trabajos la próxima semana, pero comprobó que la presencia de Unidas Podemos en el Ejecutivo hace casi imposible sumar a la vez el apoyo de la derecha y el de los independentistas. 

Cs: «Sin sermones bolivarianos»

Tras hablar con la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, y los portavoces de Junts per Catalunya, Más País, BNG y Compromís y PNV, la portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, aseguró que todos habían mostrado su «rotunda disponibilidad» para participar en la mesa de «reconstrucción social y económica» y que «el pacto avanza y está cada día más cerca» Pero lo cierto es que, aunque nadie le dio un portazo, su propuesta fue acogida con frialdad por casi todos por su falta de concreción. Arrimadas rompió la sintonía mostrada en los últimos días con el Gobierno y, aunque señaló que los pactos «pueden salir adelante», advirtió de que «si se orientan para que el señor Iglesias dé sermones bolivarianos, no van a ningún lado», y tampoco si incluyen a los postulados nacionalistas. «No hay concreción respecto a esa mesa ni sobre el contenido ni el calendario de las reuniones», señaló. Incluso el portavoz de Más País, Íñigo Errejón, pidió más concreción porque «el pueblo español necesita más la velocidad y contundencia que la foto de familia entre políticos».

Más abrupta fue la respuesta de la portavoz de Junts per Catalunya, Laura Borràs, que trasladó a Sánchez que no participarán en unos pactos de «reconstrucción nacional en clave española» porque son «un partido independentista que quiere la construcción nacional en clave catalana». Según indicó habrá dos espacios de diálogo separados, uno para la economía y otro para la «reconstrucción» de España en el que no participarán. Y tampoco el portavoz del BNG, Néstor Rego, se mostró dispuesto a acordar las medidas económica con los partidos de derecha. 

Sánchez plantea una gran alianza

Pese a estos contratiempos, Sánchez mantiene la intención de poner en marcha cuanto antes la «mesa e reconstrucción social y económica» y solo da por perdidos a Vox y la CUP, que se ha autoexcluido. Trasladó a sus interlocutores la idea de que es necesario «anteponer los intereses del país y de los ciudadanos a sus propias estrategias» y apartar las diferencias para buscar «puntos de encuentro». En esa mesa de reconstrucción el Gobierno quiere crear «bases sólidas» para «el fortalecimiento del Estado del bienestar y la recuperación económica». Sánchez plantea es una «gran alianza» que establezca las prioridades para los próximos años en base al «común denominador que estimemos correcto». En paralelo, Sánchez abrirá un «diálogo institucional» con comunidades y ayuntamientos y un mesa de diálogo social con patronal y sindicatos, para que hagan aportaciones.

El BNG rechaza un acuerdo con la derecha y exige la nacionalización de los grandes sectores estratégicos 

El portavoz del BNG en el Congreso, Néstor Rego, aplazó su respuesta a la oferta de Pedro Sánchez hasta consultarla con la dirección del partido, pero adelantó que será «imposible» alcanzar un acuerdo sobre las medidas económicas que deben tomarse si son «acordadas con las fuerzas de la derecha». Adelantó que el BNG «de ninguna» manera «apoyará políticas de recortes sociales, privatización o precarización» de los servicios públicos o de «recentralización política» que, según aseguró, son las «recetas habituales, tanto del PP como las de otras fuerzas de la derecha y ultraderecha». Tras la reunión telemática con el presidente, Rego explicó que había trasladado a Sánchez que cambiar la orientación de las políticas sociales y económicas «pasa por buscar acuerdos a la izquierda y con el soberanismo de las diferentes nacionales del Estado».

Entre las reclamaciones que plante, incluyó la recuperación de los «millones» del fondo del rescate bancario, la reducción del gasto militar con una renuncia a las compras ya previstas de armamento y la implantación de una nueva política fiscal, «realmente progresiva y redistributiva» que «grave a las grandes fortunas y empresas», además de «nacionalizar» las grandes corporaciones de los sectores estratégicos de la economía, comenzando por los que ya fueron públicos.

El PNV no ve la necesidad de un pacto global y pide centrarse en la aprobación de los Presupuestos 

El PNV transmitió a Sánchez que solo participará en la mesa de partidos si se centra en el objetivo de la recuperación de la economía y el mantenimiento del empleo y no se absorben «competencias autonómicas y el autogobierno de Euskadi». El portavoz de los nacionalistas vascos, Aitor Esteban trasladó al presidente que «la prioridad», una vez encauzada la crisis sanitaria es lograr unos nuevos presupuestos, con inversión pública para reactivar la economía tras el confinamiento, ya que si no se consigue, «el Gobierno no tendrá una herramienta para hacer política». Advirtió de que, «ni esta mesa ni el estado de alarma pueden sustituir ni absorber las competencias autonómicas y, en particular, el autogobierno de Euskadi». Anunció que si se convoca en estos términos, el PNV participará en la mesa y realizará «sus mejores aportaciones para salir cuanto antes de esa grave situación».

En una entrevista previa, dijo que no ve «la necesidad» de unos Pactos de la Moncloa y que los acuerdos deben servir exclusivamente «para salir de una mala situación económica» con unos Presupuestos porque si no habría que ir a unas nuevas elecciones. El PNV sospecha que Sánchez «quiere hacer este pacto para tocar temas como la sanidad, la dependencia o los servicios sociales que están en manos de las comunidades».

Moncloa presiona a Casado y dice que nadie entendería que se «autoexcluyera»

G. B.
Casado y Ayuso visitaron el hospital de Ifema
Casado y Ayuso visitaron el hospital de Ifema

Pedro Sánchez es consciente de que la participación del primer partido de la oposición es imprescindible si quiere sacar adelante unos nuevos Pactos de la Moncloa. Y, por ello, eleva la presión sobre el líder del PP, Pablo Casado. Aunque los populares, que desconfían de las intenciones del presiente del Gobierno, quieren aplazar hasta la próxima semana el contacto con Sánchez, el Gobierno pretende que se produzca «a la mayor brevedad». Este fin de semana, si es posible, para poner en marcha de inmediato la mesa de negociación. Ante la posibilidad de que Casado decida no sumarse a la gran alianza que plantea el Gobierno y limite los pactos a cuestiones sectoriales, la portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, advirtió de que «el país y muchas personas conservadoras próximas al PP no entenderían que el principal partido de la oposición se autoexcluyera». Pese a esas presiones, el líder del PP siguió desmarcándose ayer e instó al Gobierno a que, antes de hablar de pactos, se ponga de acuerdo a nivel interno para impulsar un «plan de choque» frente al coronavirus con medidas sanitarias, económicas y sociales.

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