El Gobierno usa el CIS para abrir un debate sobre la libertad de información

Tezanos: «Quizá la pregunta de los bulos fue equivocada, pero la haremos otra vez»

La vicepresidenta Carmen Calvo y José Félix Tezanos, en un acto en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, n noviembre del 2019
La vicepresidenta Carmen Calvo y José Félix Tezanos, en un acto en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, n noviembre del 2019

MADRID / COLPISA

La proliferación de mentiras vinculadas a la pandemia pueden acabar perjudicando a la libertad de información. Al menos esto es lo que se deduce de la polémica pregunta que formuló el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en su última encuesta. El organismo público dirigido por José Félix Tezanos, tiene un presupuesto anual superior a los ocho millones de euros, dio continuidad al debate abierto por el Gobierno sobre la revisión del ordenamiento jurídico para combatir la desinformación.

«¿Cree usted que en estos momentos habría que prohibir la difusión de bulos e informaciones engañosas y poco fundamentadas por las redes y los medios de comunicación social, remitiendo toda la información sobre la pandemia a fuentes oficiales, o cree que hay que mantener libertad total para la difusión de noticias e informaciones?», preguntó el CIS. Entre el 55 y el 76 % de los encuestados, según su afinidad partidistas, respaldaron que había que poner coto a los bulos.

Distintas asociaciones de periodistas denunciaron que la pregunta era «engañosa», ya que en realidad pone en tela de juicio el rol constitucional de los medios de comunicación. Recuerdan que estos tienen derechos y deberes, al estar sometidos al control judicial en caso de vulnerar los derechos individuales de terceros.

El pasado 6 de abril, el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, se abrió a revisar los instrumentos para combatir la desinformación «o al menos para que no se vayan de rositas los que contaminan la opinión pública de manera grosera y sin justificación».

La Fiscalía General del Estado acordó este miércoles incoar diligencias por la difusión de supuestos bulos denunciados por Unidas Podemos, que acusaban al Gobierno de ocultar información sobre el coronavirus y de desatender a enfermos y fallecidos. El partido de Pablo Iglesias atribuyó este plan a una «organización criminal» y puso como ejemplo una foto con ataúdes en un almacén y un vídeo con decenas de bolsas de cadáveres supuestamente en un hospital madrileño. Ambos eran casos manipulados, ya que la foto era de un naufragio en Italia en el 2013 y el vídeo, de un hospital de Ecuador.

A esta iniciativa judicial se sumó este jueves el PSOE con otra denuncia por varios tuits de Vox publicados entre el 18 de enero y el 7 abril, que incurrirían en una «reiterada incitación al odio»

Dado su pasado como ministra de Justicia, la fiscal general Dolores Delgado debería abstenerse de intervenir en la investigación. 

Tezanos insiste

Mientras, José Félix Tezanos, insistió en defender la encuesta del CIS. «Puede que la pregunta fuera equivocada, pero volveremos a hacerla», dijo. Además, respondió a las críticas contra su gestión y escaso acierto en los sondeos cuestionando la actitud de la oposición, asegurando que el clima político actual le recuerda a Doña Urraca, un antiguo personaje de tebeo que era «paradigma de la negatividad y las actitudes insolidarias y agresivas».

Pero Tezanos no solo recibió críticas de la prensa y los políticos. Jueces y fiscales también expresaron su rechazo a recortar la libertad de información y expresión y apelaron a la doctrina del Tribunal Constitucional para proteger ese derecho.

Expertos y noticias falsas

Para Eduardo Suárez, responsable de comunicación del Reuters Institute de la Universidad de Oxford, la crisis sanitaria está siendo un caldo de cultivo sin parangón para la desinformación. «Son cuestiones a veces de vida o muerte, más allá de los mensajes ideológicos de procesos electorales como Estados Unidos con Trump o Brasil con Bolsonaro. En España está siendo un grave problema», advierte. Dos razones sustentan esta opinión.

Los bulos que van de abajo a arriba, es decir, los que se difunden en los grupos de Wathsapp (mensajería instantánea), donde casi la mitad de los españoles habla del coronavirus. De esos, el 44 % admite que ha visto bulos. «Un porcentaje altísimo», señala Suárez.

El segundo motivo son los bulos de arriba a abajo, los que se propagan desde medios de comunicación, gobiernos o políticos. En este supuesto, el 34 % de los encuestados asegura haber visto información falsa procedente del ejecutivo, el 36 % de un medio y el 43 % de políticos. «Estos datos son más preocupantes que los bots (herramienta generadora de mensajes automáticos) en redes sociales», asegura.

David Varona, profesor de Comunicación en la Universidad Loyola Andalucía, pone el acento en el segmento de mayores de 65 años. «No tienen tantas herramientas para discernir lo que es verdad y lo que no. Tiene que ver con el ecosistema de medios en el que se han criado. Antes había pocos y eran de fiar, ahora no. Aunque estamos aprendiendo a desconfiar, la educación juega un papel esencial», sostiene.

Para Varona, la solución no es poner puertas al campo, ni legislar ad hoc contra la desinformación. «Hay que fomentar herramientas de verificación. El problema del bulo es desmontarlo. Es un desgaste físico y mental importante. En WhatsApp predomina la espiral del silencio y la desinformación se abre paso», subraya. Suárez, por su parte, ve también un «grave error» cualquier reforma para perseguir noticias falsas, tal y como deslizó el CIS.

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