El pulso entre Iglesias y Calviño deriva en la descoordinación del Gobierno y en la confusión del ciudadano

El retraso en la publicación del BOE provocó que millones de españoles se acostaran anoche sin saber si hoy deberían acudir a su centro de trabajo o quedarse en casa confinados


Madrid | La Voz

El primer gran choque de trenes que se registró dentro del Consejo de Ministros desde el estallido de la crisis del coronavirus llegó en la víspera de la declaración del estado de alarma. Las posiciones entre las distintas corrientes que integran el gabinete sobre cómo responder a la emergencia sanitaria, y especialmente, sobre cómo abordar la crisis económica en la que inevitablemente derivaría esta, motivaron un acalorado debate en el seno de comisión de secretarios y subsecretarios de Estado, el órgano coordinado por la vicepresidenta Carmen Calvo que tiene la misión de preparar los Consejos de Ministros.

Pablo Iglesias recibió a través de sus alfiles una información que no le agradaba, y el sábado 14 decidió saltarse la cuarentena que debía guardar por el positivo de su pareja, la ministra de Igualdad, Irene Montero, y acudir a Moncloa a defender las posiciones de su partido. Al final del día quedarían registradas en el BOE el grueso de las reglas de aislamiento o la confección del equipo de mando para gestionar la crisis, pero ni rastro de la batería de medidas económicas, que quedaron en barbecho hasta el martes, debido a que precisamente la receta a económica a aplicar fue lo que motivó las mayores tensiones el el seno del Gobierno.

El secretario general de Podemos, con el inquebrantable apoyo de la ministra de Empleo, Yolanda Díaz, se fajó para que el Gobierno comprometiese ayudas públicas a todos los ciudadanos, especialmente a los trabajadores y sectores más desfavorecidos, en un lote de medidas que bautizaron y promocionaron bajo el nombre de escudo social. Al otro lado de la mesa, Carmen Calvo, que venía de protagonizar un choque con Iglesias a raíz de la ley de integridad sexual, se decantó por la visión más realista aportada por la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, y la portavoz del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que coincidían en la importancia de proteger a los trabajadores, pero que advertían de la necesidad de trabajar con números realistas y sobre el peligro de disparar la deuda hasta límites que pudiesen volver a poner a España bajo la amenaza del rescate.

Las desavenencias sobre la respuesta económica fueron las de mayor calado, pero no las únicas. Aquel sábado también quedó constatado el malestar de Iglesias por la decisión de Sánchez de concentrar en el PSOE la gestión de la crisis, así como en la implantación del estado de alarma en todo el territorio español, con el líder de Podemos recomendando dejar al margen el País Vasco y Cataluña, algo descartado de inmediato por Sánchez. 

Filtraciones del Consejo de Ministros

Y con las divergencias llegó la descoordinación, que derivó en una cierta improvisación, y como consecuencia última, generó una gran dosis de confusión entre los ciudadanos. La noche de aquel sábado 14 fuentes cercanas a la vicepresidencia primera del Gobierno lamentaban a este periódico el circo que se había generado a raíz de la filtración de un borrador del primer decreto que fue saltando de móvil en móvil y del que se hicieron eco la gran mayoría de medios. Las mismas fuentes recordaban que compartir este tipo de documentación podía ser objeto de delito, y apuntaban directamente a los ministros de Unidas Podemos, argumentando que antes de la coalición se mantenía el secreto de lo deliberado en Moncloa. Finalmente, tras el acalorado debate, el texto sufrió alguna modificación hasta que salió publicado en el BOE al filo de la medianoche. 

Aquel día se activó un pulso entre dos sectores del Consejo de Ministros que, con sus picos y sus valles, lleva en disputa los 16 días del estado de alarma. Hay momentos en los que Calviño logra imponerse a Iglesias, los más desde que el debate se ha trasladado a Bruselas, en donde la gallega disfruta de un excelente cartel, y en otras ocasiones toma la delantera Iglesias. A pesar de que todos los ministros de Unidas Podemos están alineados con su líder, en la cuota socialista hay representantes que van por libre, como el responsable de Seguridad Social, José Luis Escrivá, que en los últimos días ha coincidido con el líder morado. 

Incertidumbre en los trabajadores

La descoordinación dentro del Ejecutivo sobrepasó ayer todos los límites provocando que millones de españoles se fuesen a la cama sin saber si este lunes tenían que trabajar o quedarse en sus domicilios respetando las nuevas normas de confinamiento.

El presidente del Gobierno compareció el sábado por la tarde en la sala de prensa de la Moncloa para anunciar que finalmente había decidido la paralización de todos los sectores económicos «no esenciales» desde el lunes 30 de marzo hasta el jueves 9 de abril, ambos incluidos. Y convocó un Consejo de Ministros extraordinario para el día siguiente para aprobar el real decreto en el que se recogerían estas nuevas pautas. En esta ocasión el sanedrín se celebró por videoconferencia a excepción de Sánchez, los cuatro ministros al mando, la portavoz del Gobierno y Yolanda Díaz, que como responsable de una de las carteras más afectada fue citada en Moncloa. No participaron ni Calvo, ni Irene Montero ni Carolina Darias, que se recuperan tras haber dado positivo en COVID-19. Comenzó a media mañana y concluyó según lo previsto, a las dos horas, por lo que nada invitaba a pensar que el asunto acabaría generando una situación tan caótica.

Igual que el pasado 14 de marzo, ayer también empezaron a circular desde primera hora borradores del nuevo decreto, en donde se detallarían qué sectores consideraba el Gobierno como no esenciales, y por tanto, quiénes tenían que trabajar o no al día siguiente. El primero en filtrarse fue uno que venía con un anexo de 40 puntos con las excepciones que no podrían acogerse al permiso retribuido recuperable. Pero a lo largo del día se fueron sucediendo los documentos extraoficiales salidos desde Moncloa. El definitivo no llegó hasta bien entrada la noche, y había sufrido un considerable afeitado en el anexo para dejarlo en tan solo 25 puntos. 

Fuentes consultadas por este periódico admiten que hubo un importante «debate» en el seno del Gobierno que motivó que la publicación en el BOE no se registrase hasta pasadas las 23.30 de la noche, a tan solo unos minutos de que entrase en vigor la nueva norma, lo que obligó a incluir en la misma una moratoria para el primer día en casos excepcionales.

De nuevo volvieron a chocar la tesis de Calviño, que presentaba dudas sobre la conveniencia del apagón total, por las terribles consecuencias económicas en las que podría derivar, y las de Pablo Iglesias, que se mostraba partidario de la paralización absoluta y seguir cuanto antes el camino de Italia, apuntando que el Gobierno estaba siendo objeto de un gran desgaste por la gestión de la crisis, criticado por la oposición, y hasta por los aliados, por estar respondiendo a todo tarde, mal y a rastro. 

La insistencia de Iglesias, que hizo pública su postura a través de Echenique el miércoles en el Congreso durante el debate en el que se amplió el estado de alarma, junto a las últimas cifras de muertos y la perspectiva de que el drama no va a mejorar pronto, hizo bascular el pulso hacia el lado de Unidas Podemos. A pesar de que hasta el viernes Sánchez y sus colaboradores habían sostenido su confianza en que las medidas de confinamiento adoptadas eran suficientes y «las más dramáticas» de Europa, el sábado por la mañana giró radicalmente y encargó a sus asesores que prepararan una comparecencia para la tarde para anunciar el apagón. 

Pero el pulso siguió su curso y derivó en el debate sobre la calificación de los sectores «esenciales y no esenciales». En el primer borrador había un elevadísimo número de excepciones que en la práctica casi reducía la paralización al sector de la construcción. Finalmente acabó viendo la luz uno en el que también quedan incluidos el sector siderúrgico o las amas de casa, que aparecían en el primer texto que se puso a circular desde Moncloa. De nuevo, como telón de fondo, la postura de Calviño, preocupada por el panorama económico, frente a la tesis de Iglesias, centrado en el relato.

Presiones, ¿de la patronal?

En su comparecencia de ayer en Moncloa, Yolanda Díaz denunció presiones por parte de ciertos sectores y advirtió que no atenderían a las mismas. Iglesias compartió en las redes sociales el artículo 128 de la Constitución acompañando un vídeo de la intervención de su compañera: «Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general». 

Yolanda Díaz no quiso detallar de dónde procedían dichas presiones. Pero uno de los que se dio por aludido fue el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, que esta mañana se mostró muy crítico con la gestión del Gobierno: «Yo no doy crédito. Dónde estamos presionando, en qué y para qué. Nuestra actitud ha sido en todo momento colaborativa. La presión la pone el Boletín Oficial del Estado, no nosotros», denunció en una entrevista en RNE.

Enfado de Feijoo y Urkullu

El Consejo de Ministros de ayer se solapó con una videoconferencia multilateral de Sánchez con todos los presidentes autonómicos, a los que anunció su nueva postura, aunque tal y como apuntan fuentes consultadas por este periódico, todavía sin ningún tipo de detalle, generando el enfado de Feijoo, el lendakari Urkullu y otros presidentes autonómicos.

El titular de la Xunta la trasladó que hay ciertos sectores, como el conservero, que no pueden parar de golpe sin incurrir en unas graves pérdidas, y pidió una prórroga de unas horas a la que finalmente accedió Sánchez. El más crítico fue Urkullu, que afeó al presidente del Gobierno que el apagón debería quedar en manos de cada responsable territorial, poniendo sobre la mesa que difieren mucho las circunstancias de Madrid, que es el gran foco de España y que acumula la mitad de muertes y contagios, que las de otros territorios.

El malestar del PNV con la gestión del Gobierno es especialmente relevante para el devenir de la legislatura, al ser una fuerza fundamental para la confección de mayorías del Gobierno en la Cámara Baja.

La ministra de Trabajo pide disculpas por la demora en la publicación en el BOE 

Yolanda Díaz reconoce que esa tardanza generó intranquilidad

La ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha pedido hoy disculpas por la que denominó «tardanza» a la hora de publicar ayer el Boletín Oficial del Estado (BOE), hecho que ocurrió minutos antes de la medianoche. Un texto que sirvió para suspender las actividades no esenciales, especificando qué empleados debende dejar de acudir a sus puestos. En este sentido, según recoge Europa Press de una entrevista concedida a Antena 3, reconoce que generó «intranquilidad» en algunos sectores. «Soy consciente de que muchos sectores empresariales estaban preocupados por saber hasta dónde y cómo les afectaba la medida y yo desde aquí pido disculpas», dijo.

Posteriormente, y en declaraciones a otro canal televisivo, La Sexta, Díaz  ha vuelto a pedir disculpas «por la tardanza», y ha achacado ese retraso en la publicación a cuestiones «técnicas», y no «jurídicas». Además, ha asegurado que la medida «no generó ninguna discusión» dentro del Gobierno y ha negado improvisaciónç». «Pero sí es cierto que el carácter técnico de la definición de muchos sectores requirió un poquito de tardanza. Pido disculpas porque sé perfectamente la intranquilidad que había legítimamente en muchos sectores», ha enfatizado, además de defennder la necesidad de la medida.

Casado dice que el PP no apoyará los últimos decretos del Gobierno si no se modifican

La Voz

El líder popular se aleja del «Sánchez no está solo» para criticar las últimas medidas del Ejecutivo y plantarse si no sufren alteraciones

Las aguas mansas han pasado a mejor vida. Pablo Casado no se había mostrado hasta el día de hoy tan duro con las medidas del Gobierno desde que comenzó la crisis del coronavirus. Del «Sánchez no está solo» y del «tiempo habrá de dirimir responsabilidades», el líder del PP ha pasado a una postura de confrontación total. Esta mañana de lunes afirmaba que su partido no apoyará los dos últimos reales decretos ley aprobados sobre el mantenimiento del empleo y el cese de actividades no esenciales si no se modifican, y ha reprochado al Ejecutivo sus «mentiras» a este respecto.

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
18 votos
Comentarios

El pulso entre Iglesias y Calviño deriva en la descoordinación del Gobierno y en la confusión del ciudadano