El pulso entre Iglesias y Calviño deriva en la descoordinación del Gobierno y en la confusión del ciudadano

Francisco Balado Fontenla
Fran Balado MADRID | LA VOZ

ESPAÑA

Josefina Blanco - Europa Press

El retraso en la publicación del BOE provocó que millones de españoles se acostaran anoche sin saber si hoy deberían acudir a su centro de trabajo o quedarse en casa confinados

30 mar 2020 . Actualizado a las 16:26 h.

El primer gran choque de trenes que se registró dentro del Consejo de Ministros desde el estallido de la crisis del coronavirus llegó en la víspera de la declaración del estado de alarma. Las posiciones entre las distintas corrientes que integran el gabinete sobre cómo responder a la emergencia sanitaria, y especialmente, sobre cómo abordar la crisis económica en la que inevitablemente derivaría esta, motivaron un acalorado debate en el seno de comisión de secretarios y subsecretarios de Estado, el órgano coordinado por la vicepresidenta Carmen Calvo que tiene la misión de preparar los Consejos de Ministros.

Pablo Iglesias recibió a través de sus alfiles una información que no le agradaba, y el sábado 14 decidió saltarse la cuarentena que debía guardar por el positivo de su pareja, la ministra de Igualdad, Irene Montero, y acudir a Moncloa a defender las posiciones de su partido. Al final del día quedarían registradas en el BOE el grueso de las reglas de aislamiento o la confección del equipo de mando para gestionar la crisis, pero ni rastro de la batería de medidas económicas, que quedaron en barbecho hasta el martes, debido a que precisamente la receta a económica a aplicar fue lo que motivó las mayores tensiones el el seno del Gobierno.

El secretario general de Podemos, con el inquebrantable apoyo de la ministra de Empleo, Yolanda Díaz, se fajó para que el Gobierno comprometiese ayudas públicas a todos los ciudadanos, especialmente a los trabajadores y sectores más desfavorecidos, en un lote de medidas que bautizaron y promocionaron bajo el nombre de escudo social. Al otro lado de la mesa, Carmen Calvo, que venía de protagonizar un choque con Iglesias a raíz de la ley de integridad sexual, se decantó por la visión más realista aportada por la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, y la portavoz del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que coincidían en la importancia de proteger a los trabajadores, pero que advertían de la necesidad de trabajar con números realistas y sobre el peligro de disparar la deuda hasta límites que pudiesen volver a poner a España bajo la amenaza del rescate.

Las desavenencias sobre la respuesta económica fueron las de mayor calado, pero no las únicas. Aquel sábado también quedó constatado el malestar de Iglesias por la decisión de Sánchez de concentrar en el PSOE la gestión de la crisis, así como en la implantación del estado de alarma en todo el territorio español, con el líder de Podemos recomendando dejar al margen el País Vasco y Cataluña, algo descartado de inmediato por Sánchez. 

Filtraciones del Consejo de Ministros

Y con las divergencias llegó la descoordinación, que derivó en una cierta improvisación, y como consecuencia última, generó una gran dosis de confusión entre los ciudadanos. La noche de aquel sábado 14 fuentes cercanas a la vicepresidencia primera del Gobierno lamentaban a este periódico el circo que se había generado a raíz de la filtración de un borrador del primer decreto que fue saltando de móvil en móvil y del que se hicieron eco la gran mayoría de medios. Las mismas fuentes recordaban que compartir este tipo de documentación podía ser objeto de delito, y apuntaban directamente a los ministros de Unidas Podemos, argumentando que antes de la coalición se mantenía el secreto de lo deliberado en Moncloa. Finalmente, tras el acalorado debate, el texto sufrió alguna modificación hasta que salió publicado en el BOE al filo de la medianoche. 

Aquel día se activó un pulso entre dos sectores del Consejo de Ministros que, con sus picos y sus valles, lleva en disputa los 16 días del estado de alarma. Hay momentos en los que Calviño logra imponerse a Iglesias, los más desde que el debate se ha trasladado a Bruselas, en donde la gallega disfruta de un excelente cartel, y en otras ocasiones toma la delantera Iglesias. A pesar de que todos los ministros de Unidas Podemos están alineados con su líder, en la cuota socialista hay representantes que van por libre, como el responsable de Seguridad Social, José Luis Escrivá, que en los últimos días ha coincidido con el líder morado. 

Incertidumbre en los trabajadores

La descoordinación dentro del Ejecutivo sobrepasó ayer todos los límites provocando que millones de españoles se fuesen a la cama sin saber si este lunes tenían que trabajar o quedarse en sus domicilios respetando las nuevas normas de confinamiento.

El presidente del Gobierno compareció el sábado por la tarde en la sala de prensa de la Moncloa para anunciar que finalmente había decidido la paralización de todos los sectores económicos «no esenciales» desde el lunes 30 de marzo hasta el jueves 9 de abril, ambos incluidos. Y convocó un Consejo de Ministros extraordinario para el día siguiente para aprobar el real decreto en el que se recogerían estas nuevas pautas. En esta ocasión el sanedrín se celebró por videoconferencia a excepción de Sánchez, los cuatro ministros al mando, la portavoz del Gobierno y Yolanda Díaz, que como responsable de una de las carteras más afectada fue citada en Moncloa. No participaron ni Calvo, ni Irene Montero ni Carolina Darias, que se recuperan tras haber dado positivo en COVID-19. Comenzó a media mañana y concluyó según lo previsto, a las dos horas, por lo que nada invitaba a pensar que el asunto acabaría generando una situación tan caótica.