El alta de Carmen Calvo frena la pugna por el control del Consejo de Ministros

Mantiene sus competencias pese estar aislada en su casa tras el positivo en el COVID-19

Calvo, Iglesias y Calviño, durante un acto en el Congreso el pasado mes
Calvo, Iglesias y Calviño, durante un acto en el Congreso el pasado mes

MAdrid / La Voz

El alta hospitalaria recibida por la vicepresidenta segunda del Gobierno, Carmen Calvo, menos de 24 horas después de la confirmación de su positivo por coronavirus, ha frenado de momento la pugna que se había desatado en el seno del Gobierno ante la hipótesis de que el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, asumiera el control y la coordinación del Consejo de Ministros a través de la Comisión General de Secretarios de Estado y Subsecretarios, presidida hasta ahora por la número dos del Gobierno. La posibilidad de que el líder de Unidas Podemos ocupara esa presidencia había creado inquietud en el PSOE. De hecho, la comisión, que suele celebrarse los jueves, no fue convocada ayer.

La propia Calvo confirmó que la evolución de su estado es «positiva» y que seguirá el tratamiento en su domicilio. Algo que le permitirá presidir telemáticamente la reunión de la comisión preparatoria del Consejo de Ministros del próximo martes, que podría celebrarse hoy o el lunes. Las ministras Irene Montero y Carolina Darias, sin embargo, no han ejercido sus competencias desde que dieron positivo en el test por coronavirus.

La hospitalización de Calvo había generado ya un fuerte debate en torno a quién debería sustituirla, en una evidencia más de las tensiones que se viven dentro del Ejecutivo entre los dos socios de coalición. La ley del Gobierno, en su artículo 8.2, establece que «la Presidencia de la Comisión General de Secretarios de Estado y Subsecretarios corresponde a un Vicepresidente del Gobierno o, en su defecto, al Ministro de la Presidencia. En caso de ausencia del Presidente de la Comisión, la presidencia recaerá en el Ministro que corresponda según el orden de precedencia de los Departamentos ministeriales». 

González Laya como sustituta

Con ese redactado, el presidente Pedro Sánchez y los ministros socialistas no están dispuestos en ningún caso a que el puesto lo ocupe Iglesias en caso de que la salud de Calvo empeore. Entienden que la norma permitiría a Sánchez designar al titular de la cartera que considere oportuno para presidir la comisión, independientemente de que los ministros Margarita Robles, Fernando Grande-Marlaska, José Luis Ábalos y Salvador Illa sigan siendo las «autoridades competentes» delegadas durante el estado de alarma.

Si Calvo no hubiera podido presidir la comisión, la encargada habría sido la ministra de Asuntos exteriores, Arancha González Laya. La ley establece que «la suplencia de los ministros, para el despacho ordinario de los asuntos de su competencia, será determinada por Real Decreto del Presidente del Gobierno, debiendo recaer, en todo caso, en otro miembro del Gobierno». La presidencia de la Comisión General de Secretarios de Estado y Subsecretarios es un puesto clave en el Ejecutivo porque de ella depende, según la ley, «el examen de todos los asuntos que vayan a someterse a aprobación del Consejo de Ministros», excepto los nombramientos y ceses. Y, además, «el análisis o discusión de aquellos asuntos que, sin ser competencia del Consejo de Ministros o sus Comisiones Delegadas, afecten a varios Ministerios y sean sometidos a la Comisión por su presidente».

Tres miembros del Ejecutivo infectados y otros dos con sus parejas contagiadas por el virus 

De los 23 miembros del Gobierno, hay tres, la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, titular de Igualdad, Irene Montero, y la de Política Territorial y Función Pública, Carolina Darias, que han dado positivo por COVID-19, lo que supone un 13 % del equipo. Una cifra que da idea de hasta qué punto el virus se ha cebado con el Ejecutivo. A esos tres miembros del gabinete ministerial infectados se suman otros dos que están directamente afectados por tener a sus respectivas parejas infectadas por el coronavirus: el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias. Los expertos recomiendan a todos los que hayan convivido con un contagiado que se recluyen en cuarentena aunque den negativo en las pruebas. Algo que no se está cumpliendo en el caso de Sánchez e Iglesias, que se han saltado ese confinamiento en varias ocasiones para asistir a reuniones del Consejo de Ministros, al pleno del Congreso o dar ruedas de prensa. Tampoco es habitual que los enfermos hospitalizados que dan positivo en el test por coronavirus sean dados de alta a las 24 horas de confirmarse el contagio para pasar la enfermedad en sus domicilios, tal y como ha ocurrido con la vicepresidenta Carmen Calvo. La ministra de Igualdad, Irene Montero, reapareció ayer dos semanas después de conocerse su positivo y, en una entrevista, dijo que está a la espera de que los médicos le digan si puede participar o no en el Consejo de Ministros extraordinario que se celebrará hoy para ampliar el estado de alarma en España.

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