PSOE y Podemos buscan una tregua tras la peor semana en 50 días de Gobierno de coalición

La disputa por la ley de libertad sexual recrudece las tensiones


Madrid / La Voz

El parto del primer Gobierno de coalición en España desde la restauración de la democracia no fue fácil. El bipartito nació condicionado por la necesidad de sus dos socios tras haberse dejado cada uno casi 700.000 votos en siete meses, y llegó al mundo con tal fragilidad parlamentaria que requirió de la asistencia de los independentistas.

La hemeroteca está plagada de ataques entre socialistas y morados en campaña tan solo días antes de que Sánchez e Iglesias firmasen el acuerdo de gobierno, pero ambos acordaron pasar página y prometerse lealtad.

No obstante, la falta de confianza quedó constatada incluso antes de la toma de posesión, con Iglesias aireando su enfado tras leer en la prensa que finalmente las vicepresidencias serían cuatro, y no tres. El líder de Podemos admitía a La Voz la semana pasada que hubo y habrá diferencias, pero que estas serían resueltas «a puerta cerrada». Sin embargo, el pasado lunes, el día en el que la coalición cruzaba el ecuador de los cien primeros días en el poder, todo saltaba por los aires a causa de la tramitación de la ley de libertad sexual.

Nombramientos

Delgado y Tezanos. La propuesta de Sánchez de Dolores Delgado para la Fiscalía General del Estado fue el primer gran desencuentro entre las dos almas del Gobierno. La exministra de Justicia había sido reprobada en el Congreso gracias a los morados, que exigieron su dimisión tras haber trascendido su camaradería con el excomisario Villarejo, al que consideran el máximo exponente de «las cloacas». Iglesias también pidió la cabeza del presidente del CIS, José Félix Tezanos, tras haber solicitado este el voto para el PSOE. El sociólogo socialista fue renovado al frente de esta institución. Más recientemente, la exministra Beatriz Corredor fue propuesta como consejera de Red Eléctrica. Su sueldo supera el medio millón de euros. Esta vez, Iglesias tuvo que guardarse su denuncia del uso de las puertas giratorias. 

Política Exterior

Mucho más que Venezuela. La entrada de Podemos en el Gobierno coincidió con un giro en la política exterior de la Moncloa respecto a Venezuela. Su presidente encargado, Juan Guaidó, no fue recibido por Sánchez durante su visita a España. El país caribeño también fue protagonista de una de las mayores crisis que han azotado al Ejecutivo tras la polémica escala en Barajas de la vicepresidenta y mano derecha de Maduro, Delcy Rodríguez, por la que Ábalos todavía sigue en un aprieto. Pero los mayores desencuentros en el Gobierno procedieron de otras latitudes.

El fallo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos avalando las llamadas «devoluciones en caliente» generó críticas de varios dirigentes de Unidas Podemos, como Yolanda Díaz o Rafa Mayoral, y supuso la primera fricción entre Iglesias y Marlaska, el responsable del Interior.

Nacho Álvarez, secretario de Estado de Asuntos Sociales y estrecho colaborador de Iglesias, recibió en la sede del ministerio a Suilma Hay Emhamed Salem, a la que se refirió como «ministra» de la República Árabe Saharaui Democrática, bandera no reconocida por España. De inmediato, Marruecos se puso en contacto con la ministra de Exteriores, que tuvo que salir a enmendar la plana a Álvarez.

Congreso

El rey emérito. El primer desacuerdo en el Congreso llegó también por la vía internacional, con la abstención de Podemos sobre la adhesión de Macedonia del Norte a la OTAN. El PSOE votó en la Mesa de la Cámara Baja para que no se desclasificase la hoja de servicios del torturador franquista Billy el Niño. Podemos empezó alineado con sus socios de Gobierno, pero las críticas de sus simpatizantes le hicieron moverse. El último desencuentro en las Cortes: UP se muestra a favor de la creación de una comisión de investigación sobre Juan Carlos I, pero el PSOE ya avanzó que votará en contra, por lo que la misma no prosperará. 

Choque entre ministerios

La «chapuza» de Montero. El choque que marca un antes y un después en las relaciones de Gobierno llegó a causa de la tramitación de la ley de libertad sexual, impulsada por Irene Montero, cuyo borrador acumulaba tanto errores de bulto que motivó que los juristas que forman parte de la cuota del PSOE en el Gobierno se refirieran al mismo como «una chapuza» indigna de llegar al Consejo de Ministros. Pablo Iglesias salió en defensa de la ministra de Igualdad acusando al departamento de Justicia de «machista». El choque continuó a raíz de una polémica guía sobre el coronavirus publicada por el Ministerio de Trabajo, motivando una reprimenda de la Moncloa al departamento de Yolanda Díaz, recordándole que este asunto es competencia exclusiva de Sanidad. 

Más de la semana negra

Couso y Celaá. La crisis de esta semana todavía se vio agravada por otras dos circunstancias. En Podemos entienden que el PSOE no está cumpliendo un punto de su acuerdo de Gobierno con la ley de educación impulsada por Celaá en la que mantiene las subvenciones a la escuela concertada. Por otro lado, el posicionamiento de la Abogacía del Estado en contra de indemnizar a la familia del cámara José Couso motivó que Podemos difundiese un comunicado mostrando su «discrepancia».

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