Torra reclama a Torrent que le devuelva su acta de diputado, entre gritos de «okupa»

Exige a Sánchez que en la mesa de este mes diga sí o no a un referendo

El presidente catalán, Quim Torra, en una sesión del Parlamento
El presidente catalán, Quim Torra, en una sesión del Parlamento

Barcelona / Colpisa

Los independentistas catalanes ya no se esmeran por ocultar sus divisiones. Lo sucedido este miércoles en el Parlamento autonómico fue todo un espectáculo que confirmó que poco une ya en estos momentos a ERC y JxCat. La puesta en escena la protagonizaron el presidente Quim Torra y el de la Cámara, el republicano Roger Torrent.

El encendido mano a mano surgió después de que Ciudadanos le llamara «okupa» por resistirse a cesar del cargo. Torra reprochó a Torrent por no defenderlo de los «insultos». Para rizar el rizo, exigió que se le restituya como diputado, después de que lo inhabilitara la Junta Electoral Central.

Horas antes, el presidente del Parlamento le había pedido que convocase elecciones «cuanto antes mejor» mientras que la consejera de Justicia, Ester Capella, abrió la puerta a gobernar, tras los comicios, «con quien más convenga», no solo teniendo en cuenta la alianza independentista.

El otro asunto en el que discrepan abiertamente los secesionistas es el de la mesa de diálogo con el Gobierno central. Quim Torra presiona a Pedro Sánchez y a ERC y amenaza con hacer descarrilar las conversaciones. Este miércoles instó al jefe del Ejecutivo central a que en la reunión des este mes entre los dos Gobiernos «concrete» su respuesta a la petición de celebrar un referendo sobre la independencia y reclamar una ley de amnistía para los presos del «procés». «Quiero un sí o un no», reclamó.

Con sus exigencias, Torra pone en peligro la continuidad de la mesa. Los dirigentes de JxCat, en cualquier caso, mantienen una posición ambigua. Los sectores moderados del PDECat defienden la vía dialogada. En JxCat insisten en que no se levantarán nunca de la mesa, pero al mismo tiempo descargan todas sus críticas como ocurrió en el acto de Carles Puigdemont en Perpiñán.

Torra, en la sesión de control al Gobierno catalán en la Cámara autonómica, dejó dos recados de fuerte carga a ERC. «Reunirse no es el objetivo», recordó a los republicanos, y «nosotros no vamos con el lirio en la mano». El objetivo de la mesa, remató, es «salir de la negociación con una fecha para el referendo».

El líder independentista se enroca en la exigencia de máximos, que reduce el margen de maniobra a ERC, más pragmática y abierta a negociar la estabilidad del Gobierno de Pedro Sánchez.

La cercanía de las elecciones catalanas y el acto de Perpiñán, en el que la exconsejera huida Clara Ponsatí calificó la mesa de «engañifa», han creado un clima irrespirable entre JxCat y Esquerra. Esta dejó en el tintero que no tiene claro si Torra apoya o no el diálogo y reprochó a sus todavía socios que «menosprecien» la mesa, cuando están sentados en ella. «No entendemos que se cargue con esa dureza y amargura», criticó el portavoz de ERC, Sergi Sabrià.

ERC cree que menospreciar la mesa «debilita» la posición de la delegación catalana. «Usted dijo que no se levantaría nunca de la mesa, queremos saber su posición», le requirió Sabrià a Torra, poniendo en duda su voluntad de diálogo. «La prueba es que estoy ahí» [en la mesa], replicó el jefe del Ejecutivo catalán.

Por otra parte, la Fiscalía ha recurrido la concesión al expresidente de la ANC y exdiputado de JxCat, Jordi Sànchez, de un permiso penitenciario de tres días. Para el fiscal, no procede porque solo ha cumplido parcialmente la pena, que es muy alta, y no ha reconocido el delito.

Investigan a 49 personas de la órbita de la antigua CDC por el desvío de fondos en la Diputación de Barcelona 

La sombra de la corrupción se cierne de nuevo sobre la antigua Convergència. Un juzgado de Barcelona ha citado a declarar a 49 personas en calidad de investigadas por su presunta implicación en el desvío de fondos de la Diputación de Barcelona hacia entidades y fundaciones, algunas de la órbita independentista. El juez divide la causa en ocho piezas, una por cada una de las entidades que recibieron subvenciones supuestamente de forma irregular.

Entre los investigados está Víctor Terradellas, exresponsable de relaciones internacionales de CDC y presidente de la fundación Catmon, una entidad que tiene como objetivo el reconocimiento internacional de la «nación catalana» y la cooperación «con aquellos pueblos del mundo que padecen un mayor olvido por parte del mundo occidental». Terradellas, muy próximo a Carles Puigdemont, ofreció a políticos rusos el apoyo de Cataluña a la anexión rusa de Crimea a cambio del reconocimiento del Kremlin de la declaración unilateral de independencia de octubre del 2017, según desveló El Periódico. Terradellas fue acusado de haber financiado la estancia del expresidente de la Generalitat en Waterloo. «Pongo la mano en el fuego que no hemos dado ni un euro para que Puigdemont pueda vivir en Bruselas o Waterloo ni tampoco por el 1 de octubre», dijo sobre la investigación y sobre las subvenciones recibidas por su fundación por las que ya fue detenido y ahora ha sido llamado a declarar.

También está citado el diputado de JxCat Francesc de Dalmases, colaborador de la fundación.

En el centro de la investigación está Salvador Esteve, presidente de la Diputación de Barcelona del 2011 al 2015 y exdirigente de CDC, que fue detenido en el 2018 en el marco de esta investigación.

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