Encuentran los restos del piloto fallecido tras caer al mar cerca de La Manga del Mar Menor

El comandante Garvalena, piloto de la Patrulla Águila, murió al no poder eyectarse del aparato, en el tercer accidente de un avión de entrenamiento del Ejército en un año en Murcia

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El Ejército del Aire encuentra restos del avión siniestrado en Murcia y confirma que el piloto no se pudo eyectar El piloto, el comandante Eduardo Fermín Garvalena, no ha podido eyectarse del aparato

Redacción

La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha informado de que esta mañana se ha encontrado el asiento y restos del cuerpo del comandante de la Patrulla Águila Eduardo Fermín Garvalena Crespo, fallecido ayer tras estrellarse en el mar cerca de La Manga (Murcia). En declaraciones a los periodistas durante su visita el centro de desminado de Hoyo de Manzanares (Madrid), Robles ha explicado que el jueves apareció el casco del comandante y a lo largo de la mañana el asiento del avión con una parte de su cuerpo.

Preguntada si contempla alguna medida en relación a los aviones C-101 después de los dos accidentes con dos muertos que han protagonizado en los últimos seis meses, Robles ha dicho que «no es bueno adelantar acontecimientos ni conclusiones» y que ahora es el momento del «apoyo y la solidaridad» a la familia.

El comandante Eduardo Fermín Garvalena, piloto de la Patrulla Águila, pereció el jueves al estrellarse su avión C-101 ante la costa de La Manga del Mar Menor, en Murcia. El accidente tuvo lugar a primera hora de la tarde durante un ensayo de la Patrulla Águila. El avión accidentado es el llamado solo de la patrulla, el encargado de llevar la aeronave a sus límites de la forma más segura y espectacular.

El comandante Garvalena se incorporó a la Academia General del Aire (AGA) en San Javier con una experiencia de más de 2.000 horas de vuelo en diferentes escuadrones del Ejército del Aire. En el exterior, participó en la misión de policía aérea del Báltico en Lituania en el año 2016 y en la operación Atalanta en Yibuti en el 2018, informa Europa Press.

El de el jueves es el tercer accidente de una aeronave de la Academia General del Aire ocurrido en los últimos meses en La Manga del Mar Menor. Los dos anteriores tuvieron lugar en agosto y en septiembre del 2019 y en ellos murieron todos sus tripulantes.

Trágica casualidad

El primer accidente de los citados se produjo el 26 de agosto y también fue un C-101 el que cayó al mar frente a la costa murciana. En el suceso murió el comandante Francisco Marín, piloto de la Patrulla Águila e instructor del Ejército del Aire. Se da la casualidad de que el piloto accidentado el jueves era el sustituto del comandante fallecido el pasado mes de agosto.

El segundo accidente ocurrió pocas semanas después, el 18 de septiembre, en la misma zona. En el suceso perdieron la vida el comandante Daniel Melero y la alférez alumna Rosa María Almirón. En este caso la aeronave siniestrada fue una de enseñanza elemental de la AGA, modelo Tamiz.

El C-101 Aviojet es una aeronave dedicada a la enseñanza de pilotos y el vuelo acrobático que cuenta con más de 40 años de servicio en el Ejército del Aire español. Los modelos C-101 están actualmente en la fase final de su vida útil y serán sustituidos por los 24 aviones Pilatus de entrenamiento cuya llegada a la AGA está prevista para finales de año con la intención de que comiencen a usarse como aeronaves de entrenamiento en septiembre del 2021.

La Patrulla Águila, una escuela de valientes que se la juegan a cientos de metros de altura

Alexia Salas
La Patrulla Águila en A Coruña durante el Festival Aéreo Internacional celebrado en julio del 2014
La Patrulla Águila en A Coruña durante el Festival Aéreo Internacional celebrado en julio del 2014

Han protagonizado vuelos históricos y aterrizajes al límite no tan aciagos como el del comandante Marín, que murió durante un entrenamiento en La Manga del Mar Menor

Decisiones que se toman en décimas de segundo, a cientos de metros de altura y con la sangre corriendo por el cuerpo como una coctelera. Los pilotos militares evitan sin embargo hablar de héroes. Prefieren llamarse «profesionales», porque han sustituido la bravura de los aviadores pioneros por el exigente plan de estudios en la Academia General del Aire (AGA) de Murcia, el riguroso entrenamiento previo y una minuciosa preparación de cada vuelo.

Aún así, cabe preguntarse si los pilotos están hechos de una materia especial, a prueba de situaciones límite. La memoria de valor colectivo que ha quedado en casi un siglo de funcionamiento de la base de San Javier -desde 1929, aunque la AGA se creó en 1943-, incluye no solo panteones de pilotos, sino también un firmamento de estrellas que protegieron un aterrizaje aciago o un despegue desafortunado.

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