Una amigdalitis aparta a Pablo Iglesias de la mesa con la Generalitat

El vicepresidente segundo del Gobierno se encontró mal ayer y al finalizar el pleno del Congreso se dirigió a los servicios médicos de la Cámara en donde le detectaron la enfermedad, que le causaba fiebre y malestar

Pablo Iglesias
Pablo Iglesias

Redacción / Efe

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, no formará parte de la mesa de diálogo con la Generalitat de Cataluña que se celebra esta tarde en esta capital, debido a una amigdalitis, según informaron a Efe fuentes del entorno del líder de Podemos.

Según dichas fuentes, Iglesias se encontró mal ayer y al finalizar el pleno del Congreso se dirigió a los servicios médicos de la Cámara en donde le detectaron la enfermedad, que le causaba fiebre y malestar, por lo que se quedará en casa a descansar. Por la misma razón tampoco podrá participar en el pleno del Congreso, en donde tenía previsto responder a una pregunta de Teodoro García Egea, secretario general del Partido Popular (PP).

Ayer, Pablo Iglesias recalcó la necesidad de «ser respetuoso» con el equipo elegido por la Generalitat de Cataluña para formar parte de la mesa de diálogo con el Ejecutivo de Pedro Sánchez, que incluye también a miembros ajenos al Gobierno catalán e, incluso, a investigados por el referéndum ilegal del 1 de octubre.

Pedro Sánchez y Quim Torra mantienen hoy en La Moncloa la primera reunión de la mesa de diálogo entre el Gobierno central y la Generalitat catalana que, como definió ayer la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, parte desde posiciones antagónicas porque el Gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos está en la «antítesis» de las posiciones independentistas dominantes del Gobern. 

El Gobierno obvia los desplantes de Torra y da prioridad a que comience el diálogo

Paula de las Heras | Cristian Reino
Pedro Sánchez y Quim Torra, en el Palau de la Generalitat, antes de su reunión del 6 de febrero del 2020
Pedro Sánchez y Quim Torra, en el Palau de la Generalitat, antes de su reunión del 6 de febrero del 2020

El Ejecutivo y la Generalitat se reúnen hoy sin expectativas de acuerdos inmediatos

«Este Gobierno está en la antítesis de las posiciones independentistas, pero solo se puede avanzar empezando». La frase de la vicepresidenta primera del Ejecutivo, Carmen Calvo, es perfectamente descriptiva de la actitud con la que el Ejecutivo de Pedro Sánchez se enfrenta este miércoles a la negociación con la Generalitat y al primer encuentro de la mesa de diálogo que se comprometió a crear a cambio de que ERC facilitara la investidura.

Mientras el balón esté rodando, todos ganan tiempo. En la Moncloa se actúa con el objetivo de amarrar el apoyo o al menos la abstención de los republicanos a los Presupuestos Generales del Estado —que el jueves se enfrentan a una primera barrera con la votación en el Congreso de la senda de déficit y deuda que acompaña al techo de gasto— y con la convicción de que en tanto no haya elecciones en Cataluña bastará con gestos como los ofrecidos hasta ahora para que los de Oriol Junqueras no rompan la cuerda. Fuentes de Esquerra admiten, de hecho, que la negociación de verdad no arrancará hasta que haya nuevo presidente en la plaza de Sant Jaume. Ese análisis es lo que ha llevado a Sánchez a aceptar casi sin remilgos que, en contra de lo acordado y de lo que exigieron los secesionistas en su momento, en la delegación de la Generalitat se incorpore a personas ajenas al Ejecutivo autonómico, como el exjefe de gabinete de Carles Puigdemont, Josep Rius, y el que fuera número dos de Junqueras, Josep Maria Jové, investigado en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña por el referendo del 1-O.

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