Sánchez rebaja a Guaidó a líder de la oposición venezolana

Ábalos aseguró a continuación que España lo sigue considerando «presidente encargado», versión que respalda desde Caracas el propio Guaidó, que dice sentir el «respaldo diplomático»

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Una diputada del PP acusa a Marlaska de dar instrucciones para permitir la entrada de la vicepresidenta venezolana a España El ministro del Interior le advierte de la gravedad de acusar a la Policía de prevaricación

Madrid | La Voz

Pedro Sánchez rebajó este miércoles a Juan Guaidó al cargo de «líder de la oposición»después de haberle reconocido él mismo como «presidente encargado» hace tan solo un año, en línea con lo acordado entre los países de la UE. Poco tiempo después era Ábalos el que, en su réplica al PP en la sesión de control del Gobierno, insistía en que el Gobierno de España «continúa reconociendo al presidente encargado Guaidó, al que recibió la ministra (de Asuntos Exteriores) hace escasos días». Fuentes gubernamentales, conocida la controversia que han ocasionado las palabras de Sánchez, han insistido en ese recordatorio: Sánchez reconoció «oficialmente» a Guaidó como presidente encargado en una declaración institucional efectuada el 4 de febrero del 2019.

«España ha liderado desde el principio a la comunidad internacional en la exigencia de elecciones democráticas libres» en Venezuela, apostillan esas fuentes consultadas por Efe. 

El propio Juan Guaidó respondía horas después para asegurar que Pedro Sánchez lo reconocía como mandatario encargado del país caribeño y recordar que fue el primero de Europa en hacerlo. Frente a un grupo de periodistas y antes de iniciar una sesión callejera de la Asamblea Nacional (AN, Parlamento) en Caracas, Guaidó dio por superada la cuestión y se dijo feliz «de tener el respaldo diplomático» de España y de los casi 60 países que lo reconocen como mandatario interino.

La oposición exige la cabeza de Ábalos

El encuentro en Barajas del ministro de Transportes con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, se convirtió en el gran protagonista de la primera sesión de control al Gobierno de coalición en el Congreso. Los ataques martillearon una vía de agua que el Ejecutivo se ve incapaz de sellar tras las contradictorias versiones que el ministro de Transportes ha ido ofreciendo sobre el caso.

A veces con ironía y otras con crudeza, pero siempre con ánimo de hacer sangre, las preguntas e interpelaciones del PP y de Vox se repartieron entre distintos integrantes del Ejecutivo. Como era de esperar, para Ábalos, tras haberse escabullido de responder este martes en el Senado, pero también para Sánchez, como máximo responsable del Gobierno, para Marlaska, como ministro del Interior, y para el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, por sus supuestas conexiones con el chavismo.   

«¿Qué ocultan? Cuéntenos una verdad», le pidió la diputada popular Valentina Martínez a Ábalos. «Usted va a caer», le auguró su compañera, Belén Hoyo, «porque siempre termina cayendo el mensajero». El responsable de la rebautizada cartera de Fomento admitió que hubo «muchas versiones» sobre este asunto, «pero muchísimas más interpretaciones», y se limitó a hacer una balance final: «Se cumplieron las restricciones» de Bruselas y no se añadieron «más problemas en las relaciones diplomáticas» con Caracas.

«El señor Ábalos hizo su deber»

Pedro Sánchez salió en su defensa: «El señor Ábalos hizo su deber, que fue evitar una crisis diplomática con su intervención», respondió a una pregunta de Abascal. Al líder de Vox no le convenció: «Ha mentido a los electores socialistas», le afeó, recordando su mensaje en campaña y los pactos que hizo dos días después de las elecciones, «¿por qué no va a mentir ahora a los fachas de Vox? Si dio usted la orden, dimita. Si la dio su vicepresidente, el delegado de Maduro, que dimita él», pidió Abascal. El jefe del Ejecutivo llevaba preparada la réplica: «Le importa tanto Venezuela como España, nada. Lo único que saben hacer es ruido. La ultraderecha, hasta nos conmueve. Se hacen pasar por amigos de Venezuela, pero aquí estigmatizan a los inmigrantes y dicen que son los causantes de todos los males». 

La portavoz parlamentaria del PP fue la que puso en mayores aprietos al ministro de Transportes, al que acusó se haberse reunido con una «torturadora que tiene prohibida la entrada en el mundo libre». Según Álvarez de Toledo, en ese encuentro en Barajas se evidenciaron tres desprecios: «El desprecio a la verdad, el desprecio a las formas y el desprecio a los valores democráticos.

«Hay que tener la cara muy dura para decir que se ha evitado una crisis diplomática», reprochó la popular Ana Belén Vázquez al presidente. La diputada por Ourense dirigió su intervención a Marlaska, al que exigió que no se borrasen las grabaciones de las cámaras del aeropuerto: «La verdad se va a saber». 

La bancada de la derecha gritó en repetidas ocasiones en el interior del hemiciclo «¡dimisión, dimisión!», obligando a llamar al orden a la presidenta de la Cámara, Meritxell Batet, que arbitró un debate que resultó menos crispado de lo que se preveía. El fondo fue duro, pero las formas más suaves que en jornadas recientes en las que la crispación llegó a límites insospechados.

Intervención de Marlaska

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, garantizó que la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, no entró en el espacio Schengen y reprochó al PP que acuse a la Policía de prevaricación por, supuestamente, obedecer una orden «ilegítima».

Marlaska respondió así a una pregunta de la diputada del PP Ana Belén Vázquez sobre qué instrucciones dio el Gobierno a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado ante la presencia de la vicepresidenta de Venezuela en suelo español, informa Efe.

Marlaska aseguró que el Gobierno «no dio ninguna instrucción a la Policía. La única instrucción que se da a la Policía es que cumpla la ley y, en este caso, se cumplió y no se permitió a (Delcy) Rodríguez la entrada en el espacio Schengen». El titular de Interior lamentó que desde el PP se viertan acusaciones «tan graves» poniendo en tela de juicio la profesionalidad de la Policía y diciendo que prevaricó obedeciendo «una supuesta orden ilegal e ilegítima». «Ustedes confunden prohibiciones de entrada con órdenes de detención internacional, para eso hay que estudiar un poquito más», ha dicho el ministro que, finalmente, ha pedido al PP «respeto» para la Policía.

Por su parte, la diputada insistió en que todo fue una «farsa» en la que el ministro ha sido un «utillero», perdió toda la legitimidad y ha quedado cuestionado.

Ábalos acusa a la oposición de hacer el ridículo

Ante las críticas de PP y Ciudadanos, Ábalos defendió que, «más allá de los detalles» que le preocupan a la oposición sobre su encuentro con la vicepresidenta venezolana, consiguió lo que buscaba el Gobierno: que Rodríguez no entrase en suelo europeo y no añadir problemas a las relaciones diplomáticas con Venezuela.

En un bronco debate, Ábalos respondió con sorna a las peticiones de dimisión y les acusó a ambos de «hacer el ridículo» llevando este asunto ante el Parlamento Europeo. Gobierno y PP se han acusado mutuamente de minar la credibilidad de España para alcanzar la democracia en Venezuela.

Ábalos se escuda en un subterfugio legal para no explicar su cita con Delcy Rodríguez

F. Balado / I. Sánchez Artero
El ministro de Transportes, José Luis Ábalos, este martes, durante la sesión de control al Gobierno en el Senado
El ministro de Transportes, José Luis Ábalos, este martes, durante la sesión de control al Gobierno en el Senado

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El PP acusó al Gobierno de «esconder» a José Luis Ábalos en la sesión de control a la que se enfrentó ayer en el Senado. El grupo popular planteó una pregunta sobre el polémico encuentro nocturno en Barajas entre el responsable de Transportes y la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, sobre el que la Moncloa y el ministerio han ido aportando diferentes y contradictorias explicaciones para salir al paso de las informaciones publicadas al respecto. Pero en el registro de su interpelación en la Cámara Alta, el Grupo Popular no especificó que esta iba dirigida al titular de la rebautizada cartera de Fomento, detalle al que se aferró el Ejecutivo para proteger a Ábalos, proponiendo a la ministra de Exteriores como destinataria de la misma. Al encontrarse Arancha González Laya de viaje oficial, la cuestión quedó aplazada.

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