Torra dinamita la tregua con Madrid y exige ya un referendo de independencia

Recupera la versión más radical de su discurso y vuelve a reclamar un mediador para la mesa de diálogo

Quim Torra, este viernes, en el Palau de la Generalitat
Quim Torra, este viernes, en el Palau de la Generalitat

Barcelona / colpisa

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, mostró el jueves en su encuentro con Pedro Sánchez su perfil menos radical. Evitó que la reunión fuera un fracaso. Dio una oportunidad al diálogo. Sin embargo, este viernes, solo 24 horas después, recuperó su versión más habitual. El dirigente nacionalista presionó al presidente del Gobierno y le advirtió de que acudirá a sus encuentros con el único propósito de negociar la autodeterminación y la amnistía de los presos. Incluso afirmó, en una entrevista con la agencia Reuters, que de la mesa bilateral de negociación que debe formalizarse durante este mes de febrero debe salir la fecha para celebrar un referendo sobre la independencia. No del primer encuentro, pero sí como objetivo último, lo que da cuenta de lo complicadas que serán las conversaciones, pues las posiciones de entrada de unos y otros están a años luz. La necesidad de Sánchez de aprobar los Presupuestos Generales del Estado y la cercanía de las elecciones catalanas van a convertir la mesa en un campo de minas. 

Cuestiones sectoriales

El resto de las carpetas, las que tienen que ver con cuestiones sectoriales, Torra considera que deben abordarse en la comisión bilateral Generalitat-Estado, un foro contemplado en el Estatuto de autonomía. Este mismo viernes dio la orden a su consejero de Acción Exterior y Relaciones Institucionales, Alfred Bosch (ERC), para que la convoque lo antes posible.

Pedro Sánchez sorprendió el jueves a los independentistas presentándose en el Palau de la Generalitat con una propuesta bajo el brazo que incluía algunas de las reclamaciones que habían hecho presidentes de la Generalitat anteriores, como Mas o Puigdemont, al Gobierno central. Un guiño hacia las demandas soberanistas. No obstante, la respuesta del jefe del Ejecutivo catalán fue enérgica. En la mesa de negociación se ha de hablar del conflicto político. En la comisión bilateral, su intención es tratar los «incumplimientos, agravios y déficits históricos del Estado hacia Cataluña». «Una cosa y otra no pueden mezclarse», avisó. Desde el Gobierno catalán, de hecho, desdeñaron los 44 puntos de Sánchez y deslizaron que con buena voluntad muchos de los puntos pueden resolverse en un Consejo de Ministros.

A pesar de su inhabilitación como diputado y de que su continuidad como presidente está cuestionada y está pendiente del veredicto del Tribunal Supremo, Torra, que ha anunciado que convocará elecciones este año, ha recuperado protagonismo en el independentismo. De aquí a los comicios, se propone eclipsar al máximo a Esquerra, a la que quiere relegar para que aborde con el Gobierno las cuestiones sectoriales y así él pueda asumir la negociación de verdad, la que a su juicio tiene que ver con la soberanía de Cataluña. Pero ERC, que fue quien pactó con el PSOE la creación de la mesa entre Gobiernos y que Torra y Puigdemont rechazaron en un primer momento, ya ha movido ficha y ha pedido que Pere Aragonès pueda estar presente en la primera reunión, junto a Quim Torra. Los republicanos se niegan a ceder todo el protagonismo al dirigente de JxCat.

El presidente de la Generalitat evitó el jueves poner el acento en el relator en su reunión con Pedro Sánchez. Sin embargo, este viernes volvió a la carga, aun sabiendo que se trata de una figura que rechaza de plano el Gobierno y que no genera consenso en Barcelona. El jefe del Ejecutivo catalán exigió que en el proceso negociador esté presente esta figura, que ya hizo saltar por los aires el diálogo hace un año. «Es de obligado cumplimento para nosotros», aseguró.

Quim Torra reclama una agenda de máximos y, además, tiene prisa. «Nosotros no seremos los que dejaremos la autodeterminación para más adelante, es ahora y aquí», avisó a Sánchez.

El presidente del Gobierno no dio un portazo sonoro a la autodeterminación en su comparecencia del jueves. Torra incluso creyó escuchar que «reconocía el derecho a la autodeterminación, aunque el camino sea largo». Este viernes retomó este hilo y advirtió al líder socialista de que no permitirá maniobras de dilación y de distracción.

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