Aviación Civil ya investiga la causa del reventón de la rueda del avión de Air Canada

El efecto de depresión de las turbinas hizo que el motor absorbiera trozos del neumático y quedara inutilizado


Madrid / La Voz

La Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil analiza ya las causas que obligaron al Boeing 767-300 de Air Canada que despegó el lunes del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas con destino Toronto a efectuar un aterrizaje de emergencia tras reventar una de las ocho ruedas del tren principal y sufrir graves desperfectos en uno de los motores.

Las primeras investigaciones apuntan a que durante el despegue el neumático estalló y parte del material desprendido se introdujo en el motor impactando contra los álabes, dejándolo inutilizado y haciendo perder potencia al avión. El ingeniero aeronáutico, expresidente de la Agencia Española de Seguridad Aérea y ex director general de Aviación Civil Manuel Ameijeiras explica a La Voz de Galicia que, a pesar de que el motor se encuentra delante del tren de aterrizaje, es posible que por el «efecto de depresión» que provocan las turbinas absorbiera los restos de caucho y otros materiales desprendidos de la rueda.

La investigación debe aclarar ahora la causa por la que estalló esa rueda. Las pistas de los aeropuertos son revisadas constantemente para evitar que partículas del pavimento, trozos de goma o cualquier objeto impacte contra el avión. Otras posibles causas son la fatiga del neumático o de alguna pieza.

El estado de cada rueda debe ser supervisado en pista por un técnico del equipo de tierra antes de cada despegue y el segundo piloto es responsable de comprobar su buen estado, explica Ameijeiras. El testimonio de técnicos y pilotos será una de las claves para esclarecer las causas. Los neumáticos se revisan y se sustituyen por número de operaciones incluso aunque estén en perfectas condiciones.

En cuanto a las más de cuatro horas en las que el avión sobrevoló el sur de Madrid para gastar las 70 toneladas de combustible, se trata del procedimiento adecuado cuando la aeronave es capaz de mantener la estabilidad con un motor, como fue el caso del Boeing 767-300 de Air Canada. Si la avería hubiera comprometido más gravemente el estado operativo del avión, tendría que haber arrojado el combustible. Cuando eso sucede en aeropuertos cercanos a la costa, la decisión suele ser arrojarlo al mar.

Investigan el supuesto dron

Paralelamente al incidente del vuelo Air Canada 837, la Guardia Civil investiga la supuesta presencia de un dron en las inmediaciones del aeropuerto madrileño que obligó a cerrar el espacio aéreo casi dos horas. Los pilotos que detectaron el aparato han sido interrogados. Pero, por el momento, no se ha localizado al operador del dron. El aeropuerto Adolfo Suárez no dispone de sistemas para detectar e inutilizar drones. Una tecnología con la que sí cuentan aeródromos como Heathrow, en Londres, o el Charles de Gaulle de París.

«Por favor, cuidad de mis hijos», el dramático mensaje que envió una pasajera en pleno vuelo 

La mayoría de los pasajeros del vuelo Air Canada 837 con destino a Toronto ya volaron ayer hacia el país norteamericano. Muchos de ellos tomaron ayer vuelos alternativos tras pernoctar en Madrid, aunque algunos se quejaron de que Air Canada no les dio una solución para completar su viaje a Toronto. Tras el aterrizaje de emergencia, se les informó de que partirían ayer a las 12.30 en un vuelo de Air Transat.

Uno de los pasajeros afectados explicó que este vuelo hace escala en Lisboa y se dirige a Montreal, no a Toronto. «Están tomando el pelo a la gente, están jugando con su dinero», señaló, mientras que otro de los que permanecían en tierra aseguraba que la situación era «peor que la de ayer» porque les tenían «tirados».

Varios pasajeros se mostraron agradecidos tanto a los pilotos como a la tripulación del Boeing 767-300 por la información recibida durante el incidente y la pericia con la que el comandante aterrizó pese a las graves circunstancias.

Helena González, una de las 130 personas que viajaban a Toronto, relató ayer su experiencia en los micrófonos del programa el Mon, de RAC1 «Por favor, cuidad de mis hijos», escribió a su marido en un mensaje en el momento en el que fue consciente de la avería sufrida en la maniobra de despegue.

Durante las más de cuatro horas en las que estuvo dando giros por el sur de Madrid y la provincia de Cuenca para perder combustible, el avión volaba tan bajo que los pasajeros disponían de cobertura telefónica para comunicarse con sus familias. La tripulación les permitió utilizar sus teléfonos para que calmaran así sus nervios.

Una pasajera canadiense explicó también que aunque todos pasaron un poco de miedo no vio «ningún caos ni pánico». Otro joven español describió la toma de tierra del avión sin una de las ruedas como «un aterrizaje en un campo de patatas», pero añadió que en cuanto se vieron a salvo todos los pasajeros dieron muestras de júbilo.

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