Tensión en Barajas por el aterrizaje de emergencia del Air Canadá: «Hemos pasado más nervios que los que estaban en el avión»

Las caras de los familiares y amigos de los pasajeros del vuelo de Air Canada contrastaban con la tranquilidad de estos

Una de las pasajeras que viajaban en el avión de Air Canada, ya en Barajas
Una de las pasajeras que viajaban en el avión de Air Canada, ya en Barajas
D. Roldán
Madrid / Colpisa

Los rostros de los familiares y amigos de los 128 pasajeros del vuelo de Air Canada pasaron de la preocupación a la alegría inmensa en solo tres horas. Las mismas que separaron el momento en el que llegaron a la sala privada de AENA de la Terminal 2 del Aeropuerto de Barajas, donde habían sido citados a las 16.30 horas de este lunes, hasta ser trasladados luego a la sala VIP de la Terminal 1, después de que les comunicaran que la pesadilla del aterrizaje de emergencia se acababa de convertir en el sueño del reencuentro con sus seres queridos. 

«Han sentido perfectamente cómo reventaba la rueda», explicaba Julia Muñoz, que había acudido a la T1 para despedir a un compañero de trabajo que volvía a Toronto, la capital económica del país norteamericano. «Hemos pasado más nervios nosotros en tierra que los que estaban en el avión», añadía después de comprobar que su amigo estaba bien y que, en breve, podía verle. La compañía, mientras, informó al pasaje que intentará reubicar a todo el mundo en los vuelos que salgan este martes para Canadá. «Maravillosamente. ¡Viva!», respondía una mujer del vuelo mientras abandonaba el recinto.

Fuera de la sala VIP, convertida en el cuartel general del operativo, una decena de agentes de la Policía Nacional de la UIP coordinaban la operación. Nadie se podía acercar a menos de 20 metros.Con buenos modos y sequedad, los agentes invitaban a los curiosos a marcharse.Ese lugar estaba vetado para todo el mundo, salvo a los profesionales autorizados y a los familiares de los pasajeros del Air Canada.

«No notaremos nada»

Más de cuatro horas de espera permitieron que se organizara a los familiares, que se les explicara qué estaba pasando en el Boeing y que tenían que hacer. «Hemos estado en comunicación y todo ha ido perfecto. Al principio teníamos incertidumbre, pero ya estamos más tranquilos», explicaba Piluca Íñigo tras saber que el aparato había tomado tierra. Su hermano Eduardo y su cuñada viajaban de regreso a Canadá tras unos días en Madrid. Ambos son hijos del popular presentador de RTVE José María Íñigo, fallecido en el 2018, y Eduardo pronto se dio cuenta de que algo iba mal. «Hemos notado un pequeño golpe o una pequeña explosión, pero no hay peligro», explicaba en un vídeo desde el avión. «Se ha oído como la goma de la rueda golpeaba contra el avión y hemos despegado con un poco de vibración», explicaba para terminar, en declaraciones a RNE, con un mensaje tranquilizador sobre el entonces temido aterrizaje: «No vamos a notar prácticamente nada».

Ya en tierra, las frases de agradecimiento a la tripulación del avión y a los trabajadores del aeropuerto se sucedían. «Si hubiera sido más grave seguro que lo hubieran hecho igual de bien», afirmaba Muñoz (una de las familiares) reflejando la liberación por el estrés padecido, que contrastaba con los rostros de tranquilidad y cansancio de los pasajeros que abandonaban la sala, en grupos de cinco y escoltados por la Guardia Civil. Fuera del cordón policial que formaban policías y periodistas se agolpaban otros viajeros, con más fortuna, que describían lo que veían. «Ah, son los de 'el vuelo'», decían en singular, sin necesidad de dar más explicaciones. Otros, más despistados, preguntaban en voz alta: «¿A qué famoso estáis esperando?».

Poco a poco los pasajeros fueron llenando los tres autobuses que les esperaban junto a la terminal, y partieron luego rumbo a sus casas u hoteles sobre las 21.50 horas del lunes. Dentro, fuera de los objetivos, se podían ver abrazos y besos entres ellos.

«La tripulación estuvo muy bien», afirman los pasajeros del avión accidentado de Air Canada

La Voz

Reconocen que la experiencia fue dura «pero todo salió perfecto»

Varios pasajeros del vuelo de Air Canadá que el lunes tuvo que volver a Barajas tras el despegue por problemas en el tren de aterrizaje trasero, han agradecido el trabajo de los pilotos y de la tripulación este martes en Barajas mientras esperan a coger el vuelo que les llevará a Canadá. «La tripulación estuvo muy bien», ha afirmado a Efe Manuel, pasajero del vuelo Madrid-Toronto AC837, aunque ha reconocido que la experiencia «fue un poquillo dura».

Por su parte José Ferrer, marido de una de las pasajeras del Boeing 737 que estuvo tres horas sobrevolando una amplia zona al sur de Madrid y en la provincia de Cuenca para quemar combustible antes de proceder al aterrizaje de emergencia, ha comentado que su mujer iba muy tranquila y confiaba plenamente en el piloto; «de vez en cuando hay gente que hace bien su trabajo» ha dicho con rotundidad.

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