Manuela Carmena: «Este Gobierno no habría sido tal si no hubiese sido absolutamente obligatorio. Es que no había alternativa»

«Hay que romper esa estructura rígida de izquierdas y derechas», dice la exalcaldesa de Madrid, que ha estado en Santiago para hablar de Concepción Arenal en el bicentenario de su nacimiento

Manuela Carmena, jurista y excaldaldesa de Madrid
Manuela Carmena, jurista y excaldaldesa de Madrid

Santiago / La Voz

El salón de grados de la Facultade de Dereito estaba abarrotado. Allí se dieron cita profesoras, investigadores, personal de administración, muchisímos alumnos. Había periodistas, había representación política. Se sentaron (o se quedaron de pie) tanto la exvaledora Milagros Otero como el exalcalde Martiño Noriega. Mil maneras de entender el mundo en una sala para escuchar a la exalcaldesa y jurista Manuela Carmena, que pronunció una conferencia en el bicentenario del nacimiento de la pionera feminista, pensadora y letrada gallega Concepción Arenal.

-Reivindica usted la importancia actual de la figura de Concepción Arenal.

-Yo creo que en muchos aspectos fue realmente una persona con una gran capacidad de analizar la situación y de buscar alternativas a los problemas que había. Forma parte de un colectivo de mujeres muy destacadas que se dan cuenta de la injusticia de su mundo, de la sociedad, e intentar repararla. A mí me gusta decir que Concepción Arenal fue un gran pensadora, sin duda, pero también fue una gran emprendedora, porque cuando vio que había algún problema buscó una alternativa e hizo guías informativas para los presos, para que supiesen su situación, o decidió hacer una gran empresa de viviendas para conseguir vivienda para los que no la tenían, o buscó maneras para que la ley de educación fuese realmente efectiva.

-Viendo el panorama actual, nos hemos olvidado de ella, de su pensamiento?

-¿Sabes que pasa? Concepción Arenal fue una persona absolutamente independiente de las corrientes político-religiosas que había en aquel momento. Ella tenía creencias religiosas, era una persona muy cristiana pero absolutamente enfrentada con la jerarquía eclesiástica de aquellos años. Piensa que estamos hablando de los años 60-70 del siglo XIX, en el que el papa Pío Nono había tomado una decisión tan terrible como decir que la democracia es un pecado, que es pecado votar, presentarse a las elecciones... Hay un ataque de la Iglesia terrible a todo lo que entonces era el mundo liberal. Ella, en ese sentido es de esos cristianos liberales que defienden la importancia de la libertad en relación con la fe. Eso hizo que al ser una persona tan independiente (porque no era marxista, no estaba a favor de la lucha de clases pero estaba absolutamente preocupada por el sufrimiento de la clase obrera) nunca nadie la quiso reivindicar. Ella fue alguien absolutamente independiente, no era de nadie. Es muy curioso como las personas que no son de nadie tienen tan poca acogida en la historia.

-Espero que con el paso de los años sean acogidas.

-Aunque parezca mentira, siguen siendo contradictorias y siguen generando filias y fobias.

Manuela Carmena fue recibida en Santiago por universitarias vestidas de hombre, como tuvo que hacer Concepción Arenal para poder ir a clase
Manuela Carmena fue recibida en Santiago por universitarias vestidas de hombre, como tuvo que hacer Concepción Arenal para poder ir a clase

-La cito a usted en el Centre Blanquerna: «Nuestra democracia no funciona como debería»

-Claro. Tenemos algunos datos que nos indican que tenemos fallos en nuestra democracia. Según un trabajo que he visto, en las penúltimas elecciones generales hubo barrios de Sevilla en las que hubo una abstención del 55 %. Los barrios más populares, los que teóricamente más necesitan la democracia. Creo que eso indica que hay cosas que hay que mejorar y eso que tanto me gusta decir: que hay que cuidar la democracia.

-¿Entonces el fallo es que hemos dejado de creer en ella?

-Es difícil hacer un análisis simple. Todos los procesos son complejos. El CIS ha querido hacer una pregunta sobre si la democracia es uno de los principales problemas que tiene la democracia y da que sí. Cambridge ha presentado un estudio sobre la confianza del mundo en la democracia y parece ser que dice en 27 años estamos en el momento en el que hay menos confianza.

-Decía en la presentación de Cuidemos la democracia que el diálogo político en las instituciones es casi imposible. Que el nivel está muy bajo.

-Hemos cambiado lo que debería ser un debate de ideas por la utilización de la descalificación personal, los insultos, las burlas, los efectos absolutamente de imagen o publicitarios, restando el lugar que debe tener el debate sobre las ideas, entendidas estas como posibles alternativas para la solución de los conflictos y de lo que necesita mejorar la sociedad.

-El debate de investidura viene a refrendar ese razonamiento.

-Claro. Es sistemático. Fíjate, en ese programa que habla de años anteriores en la televisión veía como era el debate creo que en el 2001 entre Zapatero y alguien del PP y era radicalmente diferente a lo que estamos viviendo ahora. Se ha perjudicado muchísimo, se ha percudido el diálogo político.

-¿Que haya un gobierno de coalición por primera vez en democracia puede hacer pensar que quizá sí se pueda dialogar?

-Claro, es muy interesante ver como es absolutamente necesario. Este gobierno no habría sido tal si no hubiese sido necesario. Es interesante no solo entender un gobierno de coalición como un instrumento de más aceptación del diálogo y la capacidad de transacción o de mediación, sino también como que la evolución de los resultados electorales lo hacía absolutamente obligatorio. Es que no había otra alternativa.

-¿Y el reparto de poder?

-Creo que se ha hecho un reparto como se hace en los gobiernos de coalición, en el que hay representantes de los dos grupos políticos y me parece que lo que estamos viendo hasta ahora es que sí que hay bastante unión, porque se han tomado medidas y se han tomado de común acuerdo. No parece que haya esos problemas que otros muchos pensaban y que quisieran que los hubiera. [Sonríe].

-¿Y el diálogo entre usted e Íñigo Errejón?

-Bueno, yo tengo muy buena relación con él, no tengo ningún problema con él.

-¿Y el político?

-Nunca he tenido una vinculación política. Nosotros constituimos una plataforma, y era una plataforma ocasional. Pero es que era municipal y no tenía más objetivo que ese, una plataforma para las elecciones municipales y autonómicas de Madrid.

-Ya lo ha dicho 21 veces, pero permítame que le pida que lo haga 22. ¿No va a volver a la política?

-He intentando explicarlo muchísimas veces [ríe]. Para mí la política no es una carrera profesional ni es un objetivo personal. Para mí la política en primera línea, la política institucional, es una oportunidad que a veces se te presenta y valoras si lo puedes asumir o no. Y nada más. Yo me marché del Ayuntamiento porque no me parecía que pudiese hacer una labor interesante en la oposición, porque creo que en la actualidad la manera de hacer la oposición exige una serie de características que creo que no tengo y prefería y me parecía más rentable utilizar parte de mis posibilidades de vida en dedicarme a cosas que yo creo que iban a ser más útiles que estar en la oposición, pero no he hecho ninguna afirmación de me voy de la política.

-O de que no va a volver.

-Es que yo nunca he estado en la política.Fui alcaldesa durante un tiempo porque se me presentó esa posibilidad, pero no es una dedicación de mi vida. En ese sentido nunca he estado en política.

-Y si nunca ha estado, no se puede ir.

-El estar en la primera línea de la representación se puede ver desde fuera como estar en la política, pero hay que verlo desde la perspectiva de una persona que no tiene ningún interés, que no tiene carrera política y que piensa además que la política es una responsabilidad y no otra cosa.

Hemos trasladado lo que debería ser un debate de ideas por la utilización de la descalificación personal, los insultos, las burlas, los efectos absolutamente de imagen o publicitarios

-Si llegase un proyecto interesante, ¿volvería a la cosa pública?

-Siempre pregunto qué diríais vosotros si os ofreciesen dirigir un periódico. Pues dirías me lo voy a pensar, ¿no?

-Hombre...

-Pues yo diría, me lo pensaría. [Ríe].

-Yo lo digo porque se especuló con un ministerio...

-Pero bueno, fue un invento de esos que surgen. A mí nadie me había dicho nada ni tenía una estructura para pensar que eso se podía producir.

-Y si llegase ese momento, como lo de dirigir un periódico, ¿no?

-Igual. Me lo pensaría. [Ríe].

-¿Hay espacios para otras formaciones de la izquierda más allá de Podemos?

-Creo que estamos en un momento en el que veo un espacio importante en movimientos que no se identifican tan claramente con estructuras de izquierdas o de derechas. Creo que tiene que haber movimientos muy amplios que a veces apoyen alternativas de izquierdas y otras veces puedan apoyar alternativas de derechas. Hay que romper esa estructura rígida de izquierdas y derechas. Ahora lo interesante es que haya un movimiento importante de la ciudadanía, de lo que yo llamo la política civil, de mejorar la democracia. Ese es el objetivo más importante.

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