Caracas y La Paz tensan la coalición

Iglesias teme que Sánchez obtenga información sensible del chavismo sobre pagos a Podemos de Maduro y Morales

Maduro, Fernández, Morales y Correa
Maduro, Fernández, Morales y Correa

MAdrid / agencia

Después de meses de desencuentro que llevaron a una repetición de las elecciones, el pacto entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para formar un Gobierno de coalición se cerró en 24 horas tras las elecciones del 10N. El acuerdo en cuestiones económicas y sociales fue sencillo. Pero ese pacto solo fue posible gracias a que el líder del PSOE aceptó el veto de Iglesias a que en el texto figuraran las alusiones que se incluían en el programa de Sánchez respecto a la necesidad de prestar atención a la «deriva autoritaria» de países iberoamericanos, entre los que se citaba expresamente a Venezuela, y de propiciar «el cese del hostigamiento contra la oposición democrática». Podemos se negó a suscribir en el acuerdo el reconocimiento como presidente encargado de Venezuela de Juan Guaidó, pese a que el propio Sánchez lo había proclamado así siendo presidente del Gobierno en solitario. 

Alianza puesta a prueba

Pese a ello, en solo dos semanas de Gobierno las vinculaciones pasadas de Podemos con los Gobiernos de Chávez y Maduro en Venezuela y de Evo Morales en Bolivia no solo están creando disensiones en el PSOE, sino poniendo también a prueba la unidad en el Ejecutivo de coalición y fomentando sospechas en el partido morado de que con todos los instrumentos del poder en su mano, Sánchez esté reuniendo información sensible sobre la financiación de Podemos tanto en Venezuela como en Bolivia. El diario Vozpopuli, que fue el que destapó la cita entre el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, y la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, menciona fuentes del partido morado que expresan ese temor.

Pese a su apoyo al régimen venezolano, Pablo Iglesias ha eludido pronunciarse sobre la reunión de Ábalos con Delcy Rodríguez. Y es que, lejos de estar auspiciada por el propio Iglesias, como se apuntó en un principio, en Podemos cunde la sospecha de que lo que Ábalos buscaba en esa cita era recabar información sensible sobre esas vinculaciones de Iglesias y otros líderes de su partido con los Gobiernos de Maduro y Morales. Una información que podría ser utilizada en su contra en caso de que Unidas Podemos decidiera romper la alianza de Gobierno o presionar a Sánchez. El hecho de que Rodríguez exigiera ser recibida por una autoridad del PSOE indicaría que Maduro ya no está interesado en tener a Podemos como interlocutor en España y prefiere tener hilo directo con Sánchez para recabar su apoyo. 

España debió impedir el aterrizaje

Eso explicaría que Ábalos asumiera el peligro de reunirse en secreto con Rodríguez en un avión sin avisar a su socio de Gobierno ni a ningún miembro de la Unión Europea. Una operación de alto riesgo, ya que, a pesar de lo que afirman Ábalos y Sánchez, la normativa de la Unión Europea obligaba al Gobierno español a impedir que la vicepresidenta de Venezuela aterrizara siquiera en España, en virtud de las sanciones impuestas al régimen de Maduro, que prohíben a su número dos transitar por territorio de ningún país europeo, incluido su espacio aéreo.

A la presunta financiación de Podemos por parte del régimen venezolano, información recurrente desde la fundación del partido morado, se une ahora la investigación abierta por la Fiscalía de Bolivia sobre los contratos por valor de 1,5 millones de euros que el Gobierno del expresidente boliviano Evo Morales firmó con la consultora Neurona, una de cuyas filiales trabajó para Podemos en las elecciones generales de abril.

El temor de los de Iglesias es que con la caída del régimen de Morales algunos de sus excolaboradores difundan informaciones perjudiciales para Podemos a cambio de inmunidad. El incidente protagonizado por seis agentes de los GEO españoles encapuchados en la Embajada mexicana en La Paz, donde se refugiaban ex altos cargos de Morales, estaría dirigido a tratar de ponerlos a salvo en España. La nueva presidenta de Bolivia, Jeanine Añez, asegura disponer de información que constata que los contratos del Gobierno de Morales con Neurona fueron pagos a Podemos.

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