Sánchez se muestra «encantado» de reunirse con Torra y avala una consulta

Considera «impecable» la designación de Delgado como fiscala general del Estado


MAdrid / La Voz

Pedro Sánchez dejó clara ayer, tras presidir primer Consejo de Ministros de su Gobierno de coalición, su voluntad no solo de agotar la legislatura, sino de abrir una nueva era política en España que alcanza incluso detalles como trasladar de los viernes a los martes las reuniones de su equipo. Este será, según dijo, un Ejecutivo «de acción» que funcionará «como las empresas» y se mantendrá unido pese a estar formado por dos partidos ya que todas las reticencias entre él y el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, se han superado y no hay «ninguna reserva respecto al acuerdo alcanzado».

Pero, pese a la larga lista de compromisos a cumplir que tiene el Gobierno por delante, Cataluña sigue marcando la agenda. Sánchez se mostró «encantado» de reunirse «cuanto antes» con el presidente de la Generalitat, Joaquim Torra, sin dar relevancia al hecho de que esté inhabilitado como diputado por una decisión de la Junta Electoral Central, decisión que el Tribunal Supremo ha rechazado suspender.

«Sigue siendo presidente de Cataluña», resaltó, explicando que pretende normalizar el diálogo y «resituar la crisis catalana en donde nunca debió salir, en lo político». Y en ese empeño, no solo considera posible una consulta, sino que estima que eso sería positivo, porque implicaría que se ha llegado a un acuerdo. «Significaría que la crisis en Cataluña ha quedado resuelta», dijo.

Afirmó que si hay diálogo «la vía judicial no tendrá el recorrido que ha tenido durante estos años». Y, aunque no aclaró si aceptará la exigencia de Torra de que el Gobierno se retire de todas las causas judiciales que afectan al procés, aseguró que el Ejecutivo defenderá siempre la legalidad y actuará en el marco de la Constitución. Tras reunirse con Torra, se pondrá en marcha la mesa de negociación entre Gobiernos pactada con ERC.

Buscará el consenso en el CGPJ

La otra cuestión que protagonizó su primera rueda de prensa con preguntas en muchos días fue su defensa de la propuesta de la exministra de Justicia, Dolores Delgado, como fiscala general del Estado que, pese a las críticas de la oposición y de las asociaciones de fiscales, consideró «impecable». Explicó que, pese a haber formado parte del Gobierno «como independiente», su currículo es «incuestionable» y su cualificación para el cargo está «absolutamente acreditada». Precisó que se trata de una propuesta «colegiada» del Consejo de Ministros, dejando claro así el aval de Unidas Podemos, que fue muy crítica con la exministra. Y frente a las acusaciones de querer controlar la Fiscalía, aseguró que le ha pedido a Delgado que actúe «con absoluta independencia y garantice el estricto cumplimiento de la legalidad democrática».

Afirma que el Gobierno actuará «como las empresas» y traslada los Consejos a los martes Minimizó las críticas y aseguró que la oposición está en contra de «todos los nombramientos». A pesar de ello, se comprometió a buscar el consenso «singularmente con el PP» para renovar el Consejo General del Poder Judicial, el Tribunal Constitucional, el Defensor del Pueblo y la Corporación de RTVE. «Creo que sería bueno que asumieran el resultado electoral y que hicieran una oposición con sentido de Estado», señaló, aunque dio por hecho que no tendrá cien días de gracia y no se le juzgará por los hechos sino por los «prejuicios».

La letra pequeña del pacto de investidura: las cesiones de Sánchez a los partidos y comunidades

Fran Balado / Ana Balseiro
De izquierda a derecha, Joan Balldoví (Compromís), Gabriel Rufián (ERC), Néstor Rego (BNG), Aitor Esteban (PNV), Tomás Guitarte (Teruel Existe) y Pedro Quevedo (Nueva Canarias)
De izquierda a derecha, Joan Balldoví (Compromís), Gabriel Rufián (ERC), Néstor Rego (BNG), Aitor Esteban (PNV), Tomás Guitarte (Teruel Existe) y Pedro Quevedo (Nueva Canarias)

Una consulta en Cataluña, entre otros puntos, permitieron a Sánchez renovar en la Moncloa. El PNV arrancó al PSOE la mayor cota de autogobierno de la historia y la mejora del cupo vasco 

Sánchez sorprendió a los dos días de las elecciones al pactar con Iglesias las bases de un Gobierno de coalición que había negado en rotundo durante la campaña. Los líderes del PSOE y de Unidas Podemos, obligados por el retroceso que sufrieron sus formaciones en la repetición electoral (perdieron 700.000 y 650.000 votos respectivamente), envainaron sus espadas con la firma de un acuerdo en el que se establecía el reparto de sillones en el Consejo de Ministros y varias de las medidas que impulsarían juntos durante la legislatura. Importante, ya que Sánchez se garantizaba al menos 155 apoyos en la votación de investidura, pero insuficiente, por lo que se vio obligado a completar un maratón de pactos con diversas fuerzas progresistas y nacionalistas que le garantizaran recabar la confianza de la Cámara.

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