Los ministros del PSOE y de Unidas Podemos prometen «lealtad al rey»

Iglesias acepta que aunque haya «muchas voces» debe haber «una sola palabra»


MAdrid / La Voz

Los 22 ministros del primer Gobierno de coalición desde la República prometieron ayer sus cargos ante Felipe VI. En un salón de audiencias de la Zarzuela exento de cualquier símbolo religioso, todos prometieron «guardar y hacer guardar la Constitución», con «lealtad al rey», sin que ninguno de los miembros del Gabinete, incluidos los abiertamente republicanos como el nuevo vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, o incluso los declaradamente antimonárquicos, como el responsable de Consumo, Alberto Garzón, se desviaran de la fórmula protocolaria establecida. Las únicas diferencias se produjeron durante la promesa al referirse al Gabinete como el «Consejo de Ministros», al de «Ministras y Ministros» e incluso exclusivamente al «Consejo de Ministras», fórmula esta última escogida por las titulares de Igualdad, Irene Montero, y la de Trabajo, Yolanda Díaz. «Enhorabuena y mucha suerte», le dijo el monarca a cada uno de ellos.

«Haremos un tándem»

Debido al elevado número de ministerios del nuevo Ejecutivo, el acto protocolario dio paso luego a un interminable carrusel de tomas de posesión e intercambio de carteras en las diferentes sedes. La fragmentación de las competencias hizo que alguna, como la exministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social Magdalena Valerio tuviera que ceder dos mochilas ministeriales.

Especialmente aguardada era la toma de posesión del nuevo vicepresidente de Derechos Sociales y Agenda 2030 y secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, quien recibió la cartera de manos de Carmen Calvo. En una intervención breve y tras escucharse gritos de «¡Sí se puede!», Iglesias afirmó que los movimientos sociales, los trabajadores y la sociedad civil serán «la referencia» de su trabajo. «No dejéis de criticarnos, no dejéis de presionarnos», les pidió. Garantizó la cohesión del Gobierno haciendo suyas las palabras de Sánchez señalando que el Gobierno de coalición tendrá «muchas voces», pero «una sola palabra». «Haremos un tándem importante de trabajo», le había dicho antes Calvo, a lo que Iglesias contestó que «va a ser un honor» trabajar juntos.

Yolanda Díaz recordó la lucha de su padre, el sindicalista gallego Suso Díaz La vicepresidenta primera entregó luego la cartera de Igualdad a Irene Montero. «Tienes un tajo en el que también estaremos todas, las más veteranas, las que estuvieron antes», le dijo a la número dos de Podemos, que aseguró que el suyo será un ministerio «feminista». Especialmente emotiva fue la toma de posesión de la titular de Trabajo, Yolanda Díaz, quien prometió derogar la reforma laboral y recordó a su padre, el histórico sindicalista gallego Suso Díaz, presente en el acto, al que definió como «símbolo de lucha y ejemplo de dignidad».

De los pines antifascistas al «Spain is back»

G. B.

Entre los propios dirigentes de Unidas Podemos había dudas sobre si Pablo Iglesias y Alberto Garzón harían algún gesto simbólico durante su toma de posesión. No lo hubo, más allá de ser los primeros ministros de la democracia que prometieron el cargo sin llevar corbata y de que ambos fueran de traje, vestimenta muy poco habitual en su repertorio. Sí destacó, sin embargo, que los dos lucieran en la solapa un pin del triángulo rojo invertido, símbolo de la lucha antifascista al ser la marca con la que los nazis identificaban a los presos políticos en los campos de concentración. Llamó también la atención la corbata del titular de Fomento, José Luis Ábalos, con los colores de la bandera de España. Inédito fue también el hecho de que, tras la fotografía oficial de los nuevos ministros con el jefe del Estado, se produjera un aplauso iniciado tímidamente por Iglesias. La nueva titular de Política Territorial y Función Pública, la canaria Carolina Darias, fue la única que recitó la fórmula de promesa de memoria, sin leer el texto. En el acto se apreciaron pequeños gestos de complicidad entre el rey y el ministro de Universidades, Manuel Castells, quien fue profesor de don Felipe en la Universidad Autónoma de Madrid. Durante su toma de posesión, Castells protagonizó otra anécdota al afirmar que él no era partidario de separar los ministerios de Ciencia y Universidades. «Yo, personalmente, no estoy de acuerdo, pero, al mismo tiempo, no solo es lo que hay, sino que no va a haber gran problema», explicó con humor.

Destacó también el discurso de la nueva ministra de Exteriores, Arancha González Laya, quien tras expresar la necesidad de «reenfocar» el ministerio para «reposicionar» a España en la Unión Europea y en el mundo, pronunció unas palabras en inglés. «Comenzamos una nueva etapa. Spain is back, Spain is here to stay», (España ha vuelto, España está aquí para quedarse) afirmó. Y a continuación explicó que lo decía en inglés porque así «nos van a entender alto y claro en el mundo». González Laya recogió la cartera de manos de la ministra de Defensa, Margarita Robles, que asumió las funciones de Exteriores cuando el anterior titular, Josep Borrell, dejó el cargo para ser Alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Seguridad.

Casado considera «ultra» el nuevo Ejecutivo y Cs dice que es legítimo, pero «inmoral»

La constitución del nuevo Gobierno de coalición fue acogida con duras críticas por parte de la oposición. El líder del PP, Pablo Casado, consideró que se trata del Ejecutivo «más ultra» de la historia de España y aseguró que pretende encubrir su propia deriva en este sentido alentando el enfrentamiento y atacando a la supuesta «derecha crispadora».

Frente a este Gobierno «radical», anunció un PP «abierto de par en par a la sociedad» y «de guardia permanente» para estar al servicio de los españoles. El portavoz adjunto de Ciudadanos en el Congreso, Edmundo Bal, señaló que el Gobierno de Pedro Sánchez, dependiente a su juicio de los votos de formaciones como el PNV, ERC o EH Bildu, «es legítimo» porque «se acomoda a la ley», pero «inmoral».

Aseguró que se trata de un Ejecutivo «pernicioso» para «la defensa de los intereses generales de España» porque «pone el interés general de todos los españoles en manos de los populistas, los nacionalistas vascos, los independentistas de ERC y los sucesores de ETA, que no han pedido perdón a las víctimas y que siguen justificando el terrorismo y patrocinando homenajes a etarras».

Entusiasmo en el PSdeG

Desde las filas del PSOE en Galicia, el nuevo Gobierno fue acogido por el contrario con entusiasmo. El presidente de la Diputación de A Coruña, Valentín González Formoso, destacó que las dos ministras coruñesas, Nadia Calviño y Yolanda Díaz, son dos «personas de valía» a las que pidió «el compromiso claro» con los retos del empleo y la reindustrialización, así como con «el apoyo a sectores pujantes».

El portavoz parlamentario de PPdeG, Pedro Puy, cuestionó, sin embargo, la «euforia» de los partidos de la oposición en Galicia ante la formación del Gobierno de coalición. «Vamos a ir viendo si esa euforia se convierte en hechos», señaló, aunque abogó por darles «un margen mínimo de tiempo para que todas estas cuestiones que están pendientes se desbloqueen».

El presidente valenciano, Ximo Puig, consideró que es «de justicia» que una vez constituido el Gobierno se sitúen en la agenda temas pendientes como el de la financiación autonómica.

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