madrid / colpisa

La tesis de que un estilo de oposición desmesurado, en clara disputa con Vox, puede reportar más inconvenientes que ventajas se extiende en el PP. La «sobreactuación» en el debate de investidura despertó recelos en las filas conservadoras, donde cargos nacionales y territoriales han abogado por pasar página y bajar revoluciones. Esas voces creyeron encontrar ayer un reflejo en el discurso de Pablo Casado ante la junta directiva nacional del PP, donde se comprometió a construir una alternativa de Gobierno «sin estridencias ni excentricidades». Aunque, eso sí, sin renunciar «a nada».

Los dirigentes territoriales del PP trasladaron a Casado su sintonía con la intervención «en el fondo y en la forma». Advirtieron, además, sobre la bolsa de votantes de Cs que puede cambiar de siglas si no se pierde de vista el centro y creyeron aconsejable no cerrar la puerta a los pactos de Estado.

El discurso de la cúpula y de los barones se aproximó en público, aunque Casado se esforzó en negar que el suyo sea un partido de «halcones y palomas», de duros y blandos.

«Sentido de Estado»

El presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijoo, entre otros, defendió la necesidad de conciliar «firmeza» y «sentido de Estado» en la nueva fase. Así, apostó por mantener una orientación responsable en la estrategia de oposición. El PP tiene «la responsabilidad histórica» de hacer oposición a un Gobierno «de extremos», dijo, y añadió que tiene que hacerlo «blindando el centro y la moderación», antes de apelar a hacer oposición para «mantener el Estado y la igualdad de todos los ciudadanos». Es una reflexión que suscriben muchos. Los mismos que advirtieron del riesgo de «pasarse de frenada» y ahuyentar al electorado que apostó por Sánchez y que no ve ra con buenos ojos sus alianzas.

El mensaje que Casado ha trasladado es el de exhibir el perfil más «propositivo». Ese es su valor diferencial respecto a Vox, al que dejan los «gritos» y la escenificación. Otros, sin embargo, creen que aún debe arraigar la idea de que el ascenso de Santiago Abascal se puede combatir sin «histrionismo» y con un proyecto «sólido» en la centralidad.

«No voy a liderar un PP ni desestabilizador ni bronco ni que pierda de vista sus obligaciones institucionales y de Estado ni que haga escraches o llame asesino a nadie, como hacían con nosotros -prometió Casado-, pero no voy a liderar un PP ingenuo ni incauto».

El «sorayismo» se retira a la empresa privada: Tejerina y Catalá piden la baja

El sorayismo sigue con su particular retirada de la primera línea tras la derrota de Sáenz de Santamaría en las primarias del PP para sustituir a Mariano Rajoy. Pablo Casado arranca la legislatura con cambios en la cúpula del partido, ya que salen los exministros Isabel García Tejerina y Rafael Catalá como vicesecretaria de acción sectorial y secretario de justicia e interior, respectivamente, y entran en su lugar la exministra Elvira Rodríguez y el actual consejero de Justicia de la Comunidad de Madrid, Enrique López.

Ambos exministros, que ahora tendrán responsabilidades en la actividad privada, tomaron la palabra ante la plana mayor del PP para confirmar su marcha y expresaron su apoyo al proyecto de Casado y su «amor a España», según fuentes de la formación.

Un duro del aznarismo

Tejerina, exministra de Agricultura, deja la vicesecretaría de sectorial que ocupaba en el último año y también su escaño en el Congreso. Le sustituirá en su puesto como miembro de la dirección del PP la exministra de Medio Ambiente y exsecretaria de Presupuestos, Elvira Rodríguez, que es diputada nacional por Madrid y fue uno de los fichajes de Casado en las pasadas elecciones de noviembre.

Con la renuncia a su escaño, correrá la lista de Madrid y podrá entrar en el Congreso como diputado Gabriel Elorriaga, que fue secretario de Estado de Administraciones Territoriales con José María Aznar, luego dirigió la campaña de Mariano Rajoy del 2008 (del que se distanció después) y ahora trabaja como jefe de la asesoría del Grupo Popular junto a Cayetana Álvarez de Toledo. Está considerado como uno de los exponentes de la línea ideológica más dura del PP.

Catalá, que ya había renunciado a su escaño por Cuenca tras las generales de abril del 2019, seguía llevando los temas de justicia e interior del partido, y deja ahora también esta última responsabilidad para centrarse en la actividad privada y en su carrera como abogado. El año pasado ya se incorporó al patronato de la Fundación Atlético de Madrid.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Los barones insisten a Casado en que haga una oposición moderada