Torra y Puigdemont maniobran para restar protagonismo a Pere Aragonès

La fractura entre JxCat y ERC les lleva a diseñar ya estrategias electorales por separado

Pere Aragonès y Quim torra, el sábado, en el pleno del Parlamento de Cataluña
Pere Aragonès y Quim torra, el sábado, en el pleno del Parlamento de Cataluña

barcelona / colpisa

Contra lo que pudiera parecer, la Junta Electoral Central ha dado un balón de oxígeno a Quim Torra y a JxCat en un momento en que pedían un salvavidas. El pacto suscrito entre el PSOE y Esquerra para facilitar la gobernabilidad española sitúa a los republicanos en el centro del tablero político. ERC se erige como la fuerza de referencia en Cataluña y se prepara para jugar el papel influyente que desarrolló Convergència durante años en Madrid. ERC ha logrado marcar distancias con sus socios posconvergentes y por primera vez en años se ha empezado también a colar el debate entre derecha e izquierda, ausente durante siete años del procés.

El vicepresidente catalán, Pere Aragonès, tras alcanzar un acuerdo con los comunes para poder aprobar los presupuestos de Cataluña, conseguir el apoyo casi unánime de su partido para que ERC sea decisivo en Madrid y aupado por las encuestas, acaricia la idea de ser presidente de la Generalitat.

El pacto de socialistas y republicanos ha dejado descolocado a JxCat, que solo ha podido defenderse alertando con la llegada de un nuevo tripartito y acusando a los republicanos de botiflers (traidores). Hasta que llegó la decisión de la Junta Electoral, que ha dado una vida extra al presidente de la Generalitat.

Casi todos los partidos catalanes dan por hecho que este año habrá elecciones en Cataluña (la legislatura expira en diciembre del 2021), pero nadie sabe a ciencia cierta cuándo serán llamados los ciudadanos a las urnas. Dependerá de Carles Puigdemont, que ha renacido y en breve podrá sentarse en la Eurocámara. Cuando vea el momento adecuado y considere que está en condiciones de girar las encuestas y dar el vuelco a la ventaja que tiene ahora ERC, pulsará el botón electoral. Por ello, Esquerra puede encontrarse unas cuantas emboscadas por parte de JxCat en las próximas semanas

El martes, la resolución

De momento está la situación de Quim Torra, que cuando parecía más que amortizado ha recobrado protagonismo, tras ser condenado por desobediencia por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y, sobre todo, por la decisión de la Junta Electoral de no esperar al Supremo y ordenar hacer efectiva ya la inhabilitación del presidente de la Generalitat. Está previsto que este martes reciba la resolución completa del organismo electoral. A partir de ahí iniciará una batalla legal para defenderse. Espera ganar tiempo pidiendo medidas cautelarísimas al Supremo contra su inhabilitación, aunque es consciente de que el alto tribunal acabará haciendo firme la condena del TSJC. Torra ya ha advertido de que solo el Parlamento catalán puede destituirlo y amenaza con «plantarse» y desobedecer al Supremo y hasta no descarta que los Mossos tengan que detenerlo para hacer efectiva la orden judicial.

Ese sería un buen momento para que JxCat convocase elecciones y siguiese con su retórica victimista y de resistencia a la «represión», según el argumentario independentista. Fuentes próximas a Aragonès sitúan los comicios sobre la primavera, pero también apuntan que el vicepresidente quiere aprovechar el entendimiento con los comunes para aprobar los presupuestos. Forma parte del giro a posiciones más pragmáticas del partido de Junqueras: sin renunciar a sus aspiraciones independentistas, muestra preocupación por las cuestiones sociales del día a día y abandera el diálogo con Madrid. 

Un nuevo vicepresidente

Si Torra tuviera que dejar el cargo de forma inmediata, la presidencia interina recaería en manos del vicepresidente Aragonès, que tendría unos meses para consolidarse como el líder del independentismo. Pero JxCat no lo va a permitir. Torra lo niega, pero está sobre la mesa la posibilidad de que nombre a otro vicepresidente, de su partido, para evitar que la presidencia recaiga en ERC.

El presidente catalán tampoco descarta desobedecer al Supremo 

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha dado por hecho que el Tribunal Supremo le inhabilitará en cuestión de meses, un escenario para el que no ha descartado la desobediencia.

En una entrevista en TV3 en la noche del sábado, adonde acudió directamente desde el Parlamento autonómico al término del vespertino pleno extraordinario convocado por él mismo, Torra ha dicho: «Es muy probable que al final ocurra mi inhabilitación dentro de unos meses».

Y ha proseguido: «Tenemos 67 diputados que están dispuestos a defender la institución de la presidencia de la Generalitat y no acatar ni aceptar ninguna orden que pueda venir a violentar la soberanía del Parlamento», recoge Efe.

JxCat, ERC y la CUP, con el apoyo de los comunes, promovieron el pasado sábado una resolución que ratifica a Torra desde el Parlamento catalán como presidente autonómico, en respuesta a la decisión de la Junta Electoral Central que exigía el viernes inhabilitarlo y retirarle el acta de diputado y por tanto que fuera destituido como presidente de la Generalitat.

Sobre sus planes para cuando llegue en su caso ese momento, tras una decisión del Tribunal Supremo, Torra ha asegurado que no tiene previsto nombrar un vicepresidente o un consejero de JxCat para impedir que la presidencia de la Generalitat recaiga en el actual vicepresidente.

«No pienso en esta hipótesis, en todo caso, en el Estatuto de autonomía están tasadas las causas por el cese de un presidente de la Generalitat y, en ningún caso, está la causa de una inhabilitación por la Junta Electoral Central», ha dicho.

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