El PSC, entre la Constitución y la «nación de naciones»

Los socialistas catalanes piden revisar el modelo de inmersión lingüística y el papel de TV3

Miquel Iceta, primer secretario del PSC
Miquel Iceta, primer secretario del PSC

Barcelona / Colpisa

El Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), federado al PSOE, arrancó este viernes su decimocuarto congreso, en el que actualizará su ideario programático con el objetivo de crecer electoralmente. «Estamos seguros de que volveremos a ser la primera fuerza de Cataluña», afirmó el secretario de organización, Salvador Illa.

Conquistar la Generalitat, como en el 2003 y el 2007, se antoja una empresa poco realista a día de hoy, pero el PSC sí está en disposición de recuperar la primera posición entre los grupos no independentistas, tras el hundimiento de Ciudadanos, que fue la fuerza ganadora en las elecciones catalanas de hace dos años.

En la agenda está la ratificación de Miquel Iceta como primer secretario del PSC y candidato a la presidencia de la Generalitat, y de la alcaldesa de L’Hospitalet de Llobregat, Núria Marín, como presidenta del partido. El cónclave socialista, que contará con las intervenciones de la vicepresidenta Carmen Calvo y del ministro José Luis Ábalos, se celebra en plenas negociaciones entre el PSOE y ERC para la investidura de Pedro Sánchez y a las puertas de una nueva cita electoral en Cataluña, si finalmente Quim Torra es inhabilitado por la Justicia.

La apuesta independentista de JxCat y ERC ha dejado todo el espacio catalanista para el PSC y en parte para los comunes. Los socialistas catalanes fueron los autores del Estatuto del 2006 y ahora apuestan por una nueva reforma estatutaria. No un nuevo texto como el que impulsó Pasqual Maragall, pero sí una actualización. En este nuevo Estatuto, que como todos tendría que ser refrendado por la ciudadanía, los socialistas catalanes creen que debería haber un reconocimiento de Cataluña como nación, más allá del preámbulo, como ocurre en el actual.

Fuentes socialistas reconocen que en estos momentos no se dan las mayorías ni los consensos suficientes, tanto en Cataluña como en el Congreso, para emprender una reformas de este tipo. Pero en cuanto sea posible, creen que se deberá afrontar este debate como solución a la crisis catalana. Ese nuevo Estatuto, según Iceta, podría referirse a Cataluña como una nación que se constituye en comunidad autónoma en una España federal que es una «nación de naciones», un concepto que Pedro Sánchez empleó en el 2017.

«Queremos contribuir a hacer una España y una Cataluña más federales y respetuosas con la diversidad y las singularidades territoriales», recoge la ponencia que aprobarán los militantes socialistas. El PSC insiste en su faceta catalanista, que no contempla la celebración de un referendo como plantean los comunes, a pesar de que estuvo en su ideario programático. En las elecciones del 2012, el PSC defendía el derecho a decidir, pero desde el 2013 lo rechaza de plano. Iceta se puso al frente del socialismo catalán en el 2014, en un momento muy convulso tras el liderazgo de Pere Navarro, en que el partido sufrió la escisión de su alma más catalanista. Miembro del equipo de la Moncloa en la época de Felipe González, siempre se ha movido entre dos aguas. Defendía el indulto a los líderes secesionistas mientras apoyaba la aplicación del 155 y se manifestaba junto al PP y Cs.

Vuelve a jugar con este doble lenguaje: apuesta por reconocer a Cataluña como nación al mismo tiempo que el PSC pide revisar el modelo de inmersión lingüística, una cuestión intocable en Cataluña y que nadie se atreve a abordar. Los socialistas también han elevado el tono contra TV3 como órgano de agitación soberanista. En el hundimiento de Ciudadanos, los socialistas han visto un caladero donde crecer. Sin olvidar su alma catalanista y su vocación transversal.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

El PSC, entre la Constitución y la «nación de naciones»