Torra desprecia la llamada que le hará Sánchez y exige una reunión bilateral

Pablo Casado e Inés Arrimadas se reunirán el lunes con el líder socialista en el Congreso


MAdrid / LA Voz

La decisión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de dilatar el tiempo de la negociación con ERC para lograr su investidura convocando reuniones con el líder del PP, Pablo Casado; la portavoz de Ciudadanos, Inés Arrimadas, y anunciando llamadas a todos los presidentes autonómicos y al de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), Abel Caballero, puso de acuerdo al PP y a la Generalitat, que la consideran una maniobra para tratar de enmascarar la reapertura del diálogo con Joaquim Torra exigida por ERC. El presidente catalán adelantó que considera ese gesto insuficiente y exige una reunión bilateral específica. «El conflicto que hay entre Cataluña y el Estado no puede solucionarse con una llamada más entre el presidente del Gobierno con el resto de presidentes de las comunidades autónomas», señaló la portavoz del Ejecutivo catalán, Meritxell Budó.

Tampoco en el PP se acogió con agrado la iniciativa de Sánchez. Pablo Casado acusó al líder del PSOE de utilizar a los presidentes autonómicos como «comparsa» para «recuperar la bilateralidad» con Torra. Pese a todo, confirmó que este lunes acudirá a la cita con Sánchez en el Congreso, fijada para 9.30 horas. A las 11.00 será el turno de la portavoz de Ciudadanos, Inés Arrimadas. «Es triste, pero sobre todo muy poco respetuoso con los presidentes autonómicos a los que les está tratando como atrezo», insistió Casado, quien adelantó que no modificará en ningún caso su no a la investidura. El líder del PP, que quiere coordinar una posición común con los cinco presidentes populares que hablen con Sánchez, insiste en que el PSOE tiene la opción de no depender del secesionismo pactando con Unidas Podemos, Ciudadanos y Navarra Suma. Arrimadas, sin embargo, planteará un pacto entre PSOE, PP y Cs para que Sánchez gobierne en solitario. 

Llamados por orden protocolario

A pesar de que desde ERC presumen de haber forzado a Sánchez a dialogar con Torra, y explican que en eso consistía la apelación en el texto conjunto de la última reunión a la necesidad de «reconocimiento institucional mutuo», el Gobierno quiere evitar la imagen de una imposición e insiste en que es decisión de Sánchez, que este jueves explicó que llamará a partir de la próxima semana a los presidentes autonómicos «en base a la antigüedad de los Estatutos, como siempre se ha hecho». Es decir, primero al lendakari, Iñigo Urkullu, luego al presidente catalán, Joaquim Torra, después al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, y más tarde al resto. Pese a ello, la Generalitat exigió el «gesto» de que Torra fuera el primero en ser llamado. La portavoz de ERC, Marta Vilalta, aclaró que en la última reunión negociadora exigieron al PSOE que Torra «pueda liderar y encabezar, cuando sea necesario, los contactos para construir la vía política» en la mesa de negociación que proponen.

Aunque el PNV señaló que ve posible una sesión de investidura para principios de enero, Sánchez eludió ponerle fecha a la votación. Agradeció a ERC que «levante la mano» y no se «desentienda de la gobernabilidad» frente a los que la bloquean con el no, como el PP y «la ultraderecha». «De la ultraderecha lo espero, pero de un partido que va dando lecciones de constitucionalismo y de ser un partido de Estado no entiendo como después de que los españoles hayan votado cinco veces continúan en el bloqueo», concluyó.

Vox rechaza hablar con el PSOE pese a que la Moncloa les levante el veto junto a EH Bildu

La decisión de Sánchez de que, al margen de sus reuniones personales con Pablo Casado e Inés Arrimadas, la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, mantenga encuentros con los líderes de «todos» los grupos parlamentarios implica que el presidente del Gobierno en funciones levanta el veto a Vox y a EH Bildu, el partido de Arnaldo Otegi, que habían sido excluidos hasta ahora de todas las negociaciones y contactos con vistas a la investidura. El hecho de que por primera vez el PSOE rompa el cordón sanitario contra ellos creó cierto desconcierto en Vox. Mientras el secretario general, Javier Ortega Smith, consideró «lógico» y «correcto» que su partido esté incluido en cualquier ronda de diálogo para que se «escuche» y «respete» a sus casi cuatro millones de votantes, el líder de la formación, Santiago Abascal, afirmó que no se sentarán con el PSOE a hablar de la investidura mientras Sánchez la negocia con «los enemigos de España». «No vamos a contribuir al blanqueamiento de Bildu, ni del comunismo bolivariano ni del golpismo. Nos tendrán enfrente», señaló Abascal en Twitter.

El hecho de que por primera vez el PSOE se abra al diálogo público con EH Bildu es también relevante dado que, incluso aunque superara la investidura gracias a la abstención de ERC, los votos de los independentistas vascos podrían ser decisivos para alcanzar una mayoría absoluta estable en el Congreso para superar las votaciones, incluidos los Presupuestos del Estado.

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