El factor Puigdemont reclama su cuota en la negociación entre PSOE y Esquerra

Si la Justicia de la UE reconoce su inmunidad como eurodiputado, las elecciones en Cataluña pueden precipitarse

 El presidente de la Generalitat, Quim Torra, y el expresidente Carles Puigdemont (por videoconferencia), durante una reunión de la dirección de JxCat para determinar el posicionamiento del partido de cara a la investidura de Pedro Sánchez
El presidente de la Generalitat, Quim Torra, y el expresidente Carles Puigdemont (por videoconferencia), durante una reunión de la dirección de JxCat para determinar el posicionamiento del partido de cara a la investidura de Pedro Sánchez

barcelona / colpisa

El independentismo tiene una nueva fecha del calendario marcada en rojo. El 19 de diciembre, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea se pronunciará sobre la inmunidad de Oriol Junqueras. El tribunal de Luxemburgo deberá ratificar o no la posición del abogado general, que considera que el líder de ERC es eurodiputado desde la proclamación de los resultados de las elecciones europeas. Si falla a favor del exvicepresidente de la Generalitat, debería hacerlo con posterioridad también en favor de Carles Puigdemont y Toni Comín y se abriría un nuevo foco de conflicto entre las instituciones catalanas y las del Estado. Y como consecuencia, la Justicia europea le daría una segunda vida a Puigdemont, según apuntan fuentes independentistas.

Todos pendientes del fallo de Luxemburgo. Porque puede tener efectos en varias direcciones. En clave catalana, Puigdemont puede venirse arriba y precipitar el adelanto electoral, si ve que puede presentarse con el cartel de que ha sido capaz de derrotar a España en los tribunales europeos y puede al fin presumir de que la vía de la huida a Bruselas, que eligió hace dos años tras declarar la independencia, fue la buena para mantener el desafío contra el Estado, en contra de la decisión de los que prefirieron quedarse en casa por «responsabilidad», como dijo Oriol Junqueras, y asumir las consecuencias penales.

En Esquerra llevan meses apretando a Torra para que convoque elecciones, pero temen que una vez más Puigdemont, que está a la espera de una nueva euroorden de extradición, les deje con la miel en los labios. Todo puede cambiar a partir de la decisión del tribunal de Luxemburgo, pues como apuntan desde el secesionismo lo que se entiende por el procés se quedó sin guion desde octubre de 2017 y se reescribe casi cada día que pasa.

Puigdemont sigue siendo el mejor activo electoral de JxCat. Esquerra ha ganado todas las últimas elecciones a los posconvergentes, salvo las dos en las que concurrió el expresidente: las catalanas del 21-D y las europeas de mayo de este año. El exalcalde de Girona lleva meses en el limbo político, moviendo los hilos desde Waterloo, sin un cargo oficial, y si fuera reconocida su condición de europarlamentario y su inmunidad y por tanto no pudiera ser procesado sin la autorización de la Eurocámara, podría incluso viajar a España, han apuntado algunos juristas.

La clave catalana

JxCat lleva meses soñando con su investidura. Lo intentó en enero del año pasado a distancia, pero Roger Torrent lo frustró porque no quería correr riesgos penales. Si sus asesores jurídicos le aconsejan que puede volver a Cataluña, JxCat podría plantear una nueva investidura, aprovechando la más que probable inhabilitación de Quim Torra. La otra opción será convocar elecciones. Se ha especulado hasta con que podría instalarse en Perpiñán.

La clave catalana se cruza con la española. Si Puigdemont ordena a Quim Torra que apriete el botón rojo de las elecciones, a Esquerra se le complica el panorama. Con un Puigdemont «reinventado» y «reactivado», ERC va a encontrar dificultades para presentarse a unas elecciones con la mochila de que se está bajando los pantalones ante el PSOE para investir a Pedro Sánchez. Por ello, Esquerra no tiene prisa y no puede dar sus 13 diputados gratis, como hizo en julio.

El coste electoral el 10N ya se empezó a notar: perdió dos escaños y 150.000 votos. Salieron beneficiadas las posiciones más radicales de JxCat y la CUP. El PSOE y ERC vuelven a reunirse mañana. Los republicanos valoran que en las dos reuniones anteriores los socialistas reconocieran que hay un conflicto político en Cataluña y que se ha de activar una vía política para resolverlo.

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