Casado descarta abstenerse como plantea Aguirre y afianza su no a Sánchez

ERC ya solo quiere hablar de autodeterminación y no de competencias

Pablo Casado, este lunes, antes de dirigirse en el Congreso a los diputados y senadores del PP
Pablo Casado, este lunes, antes de dirigirse en el Congreso a los diputados y senadores del PP

MAdrid / La Voz

Pablo Casado está dispuesto a llevar su negativa a allanar la investidura de Sánchez hasta el final. Ayer mostró firmeza en la reunión que mantuvo con los diputados y senadores de su grupo en una intervención en la que se refirió al presidente del Gobierno en funciones como «el peor socialista de los últimos 40 años», pidiendo a los suyos un cierre de filas. «Mantengámonos firmes y convencidos de que somos la solución, y no el problema», advirtió a su bancada. El líder de la oposición lleva esgrimiendo desde la campaña que no puede favorecer la renovación de Sánchez en la Moncloa, porque de esta forma las alternativas pasarían a ser Podemos y Vox. La amenaza del partido de Abascal sobrevoló en las palabras que dirigió ayer Casado a los suyos cuando este advirtió incluso del riesgo de «desaparición» del PP, que podría verse engullido por la fuerza que está a su derecha.

Casado trata de mantenerse al margen de las presiones que le piden que se abra a la posibilidad de evitar un Gobierno de coalición entre el PSOE y Podemos mantenido por Esquerra. Estas peticiones llegan desde el exterior y desde el seno del PP, en donde admiten discrepancias sobre la estrategia a seguir. Ayer se sumó Esperanza Aguirre. La expresidenta de la Comunidad de Madrid admitió que le aconsejó a Casado que era preferible un Gobierno en solitario de los socialistas a un Ejecutivo con «los comunistas bolivarianos», en referencia a Podemos, que dependiese de los votos de los independentistas, «un drama para el país» que a su juicio hay que evitar «a toda costa», por lo que sugirió al presidente del PP que le prestase a Sánchez todos los votos que le hagan falta.

Por otra parte, el PSOE mantiene esta tarde en el Congreso (17.00) su segundo encuentro con ERC de cara a negociar la investidura. Los secesionistas volvieron a enfriar las prisas de Ferraz. «Es preferible un buen acuerdo que un acuerdo rápido», comentó el vicepresidente del Gobierno catalán, Pere Aragonès, rechazando la petición de más transferencias autonómicas y dejando bien claro que plantearán «el derecho a la autodeterminación». «El conflicto político es sobre la soberanía, no sobre otra índole competencial», que sí era motivo de disputa «hace 10 o 20 años», dijo.

Investidura para enero

El propio Sánchez admitió ayer que ya no descarta una investidura en enero, y trató de despejar la presión hacia el PP y Cs, asegurando que «no habrá terceras elecciones», pero que esto «depende de todas las fuerzas políticas». La diputada de Cs Inés Arrimadas, que aspira a hacerse con la presidencia del partido tras la marcha de Rivera, pidió ayer una reunión con Sánchez para explorar la posibilidad de articular una «mayoría sólida» en la Cámara aunando las fuerzas de PSOE, PP, Cs y Navarra Suma, 221 escaños «constitucionalistas y moderados» que supone «la mejor alternativa para España». Según fuentes socialistas, Sánchez accederá a la reunión, pero no a la gran coalición.

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