Hacia una legislatura agonizante


Oído así, tal como lo dijo este martes Gabriel Rufián, no debiera haber mayor problema para investir a Pedro Sánchez. Total, el precio que Esquerra pide de entrada para ese objetivo parece asumible: este jueves, cuando se reúnan los delegados del PSOE y ERC, marcan un calendario de negociaciones e investidura resuelta. La primera reunión «de Gobierno a gobierno» se celebraría después de la investidura, con lo cual las discrepancias de fondo no tendrían efectos para convocar las terceras elecciones. Rufián, además, puso su mejor cara dialogante y no mencionó la autodeterminación ni la amnistía, sino que habló de resolver el conflicto. Sánchez pudo pedir una copa para celebrarlo, porque en los 26 días transcurridos desde las urnas nunca tuvo más cerca su renovación en la presidencia.

Otra cosa es el resultado de esas negociaciones. Para un independentista «resolver el conflicto» de Cataluña y el Estado es el pequeño detalle de que el Gobierno español acepte el derecho a decidir y, por lo tanto, la convocatoria del referendo de autodeterminación. No creo que Rufián, ni Junqueras, ni Aragonés, ni los votantes de la consulta piensen en continuar con el sistema autonómico ni se apunten a la solución federal que proponen los socialistas. Tampoco creo que se conformen ahora con que Cataluña sea considerada una nación, salvo que lo entiendan como un paso más e irreversible en su hoja de ruta hacia la independencia.

Con lo cual, aunque Sánchez sea reelegido e Iglesias alcance el sueño de su vida, la historia volverá a empezar antes de que hayan terminado de calentar sus asientos en el Consejo de Ministros. Solo hay dos alternativas: o la coalición Sánchez-Iglesias acepta lo que le propondrán en esa primera reunión que se pretende de igual a igual, o la legislatura empezará agonizante. Será difícil que triunfe una moción de censura, porque no me imagino al PP, a Ciudadanos y a Vox votando lo mismo que Esquerra, pero se repetirá el rechazo a los Presupuestos y los de Montoro no se pueden prorrogar ya más.

Cuidado, pues, con el optimismo que parece haber asomado tras la intervención de Rufián para desmentir lo publicado por la mañana en varios periódicos sobre el pesimismo de la Moncloa y del PSOE ante las exigencias de Esquerra. Si hay investidura, habrá Gobierno, líderes como Aznar pondrán su grito en el cielo por la entrega del poder a los comunistas, las derechas y la vieja guardia socialista pregonarán la rendición ante los separatistas, habrá voces que hablarán de «vergüenza», ya lo están haciendo, pero ese Gobierno estará llamado a ser provisional. Aunque vayan ustedes a saber: nunca se sabe cuáles son los poderes mágicos del autor del Manual de resistencia.

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