Susana Díaz se refugia en el silencio tras la condena a sus mentores y el desmarque de Ferraz

La dirección federal enfría la guerra con el socialismo andaluz

Susana Díaz
Susana Díaz

Madrid / colpisa

La publicación de la sentencia del caso de los ERE resucitó el pasado martes del ‘caso de los ERE’ resucitó el pasado martes el debate sobre la continuidad de Susana Díaz al frente de la dirección del PSOE andaluz. Sin embargo, en la sede federal de la calle Ferraz prefieren dejar en barbecho la viejas disputas con la líder de la federación andaluza para no abrir más frentes ni dar argumentos a sus rivales en plena carrera por la investidura de Pedro Sánchez. «El futuro de Susana Díaz lo decidirán los militantes», zanjó este miércoles el portavoz socialista en el Senado, Ander Gil.

Un debate tachado de «milonga» desde la dirección del PSOE andaluz, que cerró filas en torno a Díaz y negó cualquier tipo de fisura por pequeños que sea en las filas andaluzas del partido ni tampoco a nivel estatal. «Ahora mismo hay cordialidad, comunicación, apoyo mutuo y total coordinación entre Pedro Sánchez, Susana Díaz y también entre la ejecutiva regional y la federal», declaró este miércoles el secretario de organización de lo socialistas andaluces, Juan María Cornejo, antes de añadir que «no tiene ni pies ni cabeza» vincular a Susana Díaz con la sentencia de los ERE. 

Voces discordantes

Cornejo pareció reconocer veladamente la existencia de voces discordantes cuando, desafiante, animó a «dar la cara» a quienes cuestionan el liderazgo de Díaz, aunque luego insistió en que «el debate no existe». En cuanto al criticado silencio de la expresidenta durante toda la semana, también anunció que esta comparecerá «en los próximos días» y recordó que «ya pidió perdón» en el 2011 por «los hechos ocurridos por los intrusos y aquellos que se aprovecharon».

La estrategia de Ferraz, por su parte, se ha encaminado a desvincular a Pedro Sánchez de cualquier responsabilidad. El secretario de organización del PSOE, José Luis Abalos, se obstinó el pasado martes en recordar que el actual presidente del Gobierno en funciones «era un simple concejal de la oposición en el Ayuntamiento de Madrid» en la época en la que se produjeron los hechos probados en el juicio de los ERE. A Díaz ni la nombró. 

Aguas calmadas

Las aguas ya se habían calmado entre Madrid y Sevilla tras el resultado del 10 de noviembre en Andalucía, donde los socialistas ganaron en las ocho provincias y sumaron un diputado más, llegando a 25 de los 61 que la comunidad aporta al Congreso.

Pero una semana más tarde, la posición de Díaz se tambaleó después de que dos de sus padrinos políticos y antecesores al frente de la Junta, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, fueran condenados a nueve años de inhabilitación, en el caso del primero, y seis años de cárcel para el segundo.

Mientras en Ferraz se afanan en desmarcarse de Chaves y Griñán, en el PSOE andaluz la opinión que impera es la de seguir defendiendo la «honorabilidad» de ambos. Diferentes posturas que se acercan en un manual de resistencia del que, al igual que Sánchez, también parece hacer gala Díaz, que ya sobrevivió a la derrota contra el actual secretario general del PSOE en las primarias del 2017. O a la pérdida del Gobierno de Andalucía, feudo histórico socialista, tras las elecciones autonómicas de diciembre del 2018, cuando un acuerdo a tres bandas entre el Partido Popular, Ciudadanos y Vox situó al conservador Juan Manuel Moreno Bonilla al frente de la Junta de Andalucía.

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Luís Pousa
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