El PP esperará a que ERC consume su no a Sánchez para ofrecer un pacto al PSOE

Álvarez de Toledo reclama un Gobierno de concentración frente a uno de sedición

Donald Tusk, nuevo presidente de los populares europeos, y Pablo Casado, el jueves en Zagreb (Croacia)
Donald Tusk, nuevo presidente de los populares europeos, y Pablo Casado, el jueves en Zagreb (Croacia)

Madrid / La Voz

«Un Gobierno de sedición, un Gobierno de concentración PSOE-PP-Cs o terceras elecciones». Esas son las tres únicas opciones que contempla la portavoz del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo. Oficialmente, nada se mueve en el PP y la tesis sigue siendo la de que la única intención de Pedro Sánchez es pactar con Unidas Podemos y los independentistas de ERC. Pero lo cierto es que los populares empiezan a contemplar la posibilidad de que la pugna en las filas del independentismo catalán acabe frustrando la abstención de ERC, que sería la única fórmula para que el Ejecutivo de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos salga adelante. Y, ante esa posibilidad, Génova empieza a marcar líneas rojas porque es consciente de que en ese caso toda la presión de la gobernabilidad caería sobre el PP.

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Tanto Pablo Casado como Álvarez de Toledo rechazan de plano la hipótesis de una abstención que permitiera investir a Sánchez sin contrapartidas, ni siquiera en el caso de que rompiera con Pablo Iglesias. Pero sus planteamientos son distintos. Mientras Casado se abrió el pasado miércoles a dar estabilidad a un Gobierno de Sánchez si consigue una «investidura circunstancial» con el apoyo de Podemos y otros, Álvarez de Toledo apuesta por un Gobierno de concentración.

«La abstención no es patriotismo, es masoquismo. Sería entregar los votos a Sánchez para que los ponga al servicio de ERC», señaló la portavoz popular. El PP no va a hacer por el momento ninguna propuesta formal al PSOE, pero su apuesta, si ERC se reafirma en el no a la investidura, sería plantear o bien una oferta de gobernabilidad a Sánchez si logra ser investido con el apoyo de Ciudadanos, o un Gobierno de coalición entre partidos constitucionalistas. La portavoz de Ciudadanos en el Congreso, Inés Arrimadas y la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, abogaron también este jueves por un pacto con el PSOE y el PP en el que, según la candidata a liderar el partido, «no tienen que estar los tres partidos en el Gobierno», sino que sea «la base» de un futuro Ejecutivo con una «mayoría amplísima para reformar lo que se quiera».

«Valorando todas las opciones»

El mensaje de Álvarez de Toledo sobre la imposibilidad de la abstención no se dirige solo a los socialistas, sino también a dirigentes del PP que se muestran dispuestos a facilitar la investidura de Sánchez para que gobierne en solitario si rompe su acuerdo con Unidas Podemos y se compromete a no hacer concesiones al independentismo. Una tesis que fue enarbolada por el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, quien cree que la prioridad debe ser impedir que los de Pablo Iglesias gobiernen porque eso sería «letal» para el futuro de España.

Frente a ello, la dirección nacional del PP solo plantea, en caso de que fracase el apoyo de ERC, una negociación con fuertes condiciones con el PSOE en la que Pablo Casado sea protagonista. La portavoz de los populares admitió que el líder popular «está valorando todas las opciones» y se mostró convencida de que «va a acertar en lo que haga».

El líder socialista e Iglesias negocian ya la estructura del Ejecutivo y los ministerios

Pese a la presión que está ejerciendo ERC con la consulta a sus bases para que se pronuncien sobre las condiciones de una abstención que permita la investidura de Pedro Sánchez, tanto el PSOE como Unidas Podemos están convencidos de que finalmente los republicanos acabarán facilitando la formación de un Gobierno de coalición. Con ese horizonte a la vista, Sánchez y Pablo Iglesias negocian ya en el más absoluto de los secretos la estructura del nuevo Gobierno e incluso el reparto de carteras. Según una información publicada en eldiario, las estructuras de gobierno será paralelas, por lo que no habrá departamentos ministeriales en las que colaboren dirigentes y cargos de ambos partidos.

Sería así una fórmula más parecida a la del bipartito gallego entre el PSdeG y el BNG que al Gobierno de la Comunidad Valenciana, en donde PSOE y Compromís forman equipo en varias consejerías. En contra de lo que se ha venido especulando, Sánchez habría confirmado ya a Carmen Calvo que seguirá siendo la vicepresidenta primera del Gobierno. Nadia Calviño, ya oficialmente, será la vicepresidenta económica, y Pablo Iglesias asumiría la vicepresidencia de asuntos sociales.

Aspirantes a salir de Moncloa

Otros de los que cuentan ya con el compromiso de Sánchez para seguir en el Gobierno son el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, que podría sumar alguna competencia más, y la titular de Transición Ecológica, Teresa Ribera. También se da por absolutamente seguro que María Jesús Montero, una de las aspirantes a suceder a Susana Díaz como secretaria general del PSOE andaluz, seguirá siendo la ministra de Hacienda, sin ceder ninguna competencia a Unidas Podemos.

Lo que es evidente es que la entrada en la Moncloa de tres ministros de la formación de Pablo Iglesias, además de la vicepresidencia que ocupará él mismo, forzará la salida de algunos de los actuales. Pedro Duque, Magdalena Valerio y Luisa Carcedo serían algunos de los candidatos a dejar las carteras. La lucha sigue estando en el Ministerio de Trabajo, en el que Unidas Podemos continúa aspirando a colocar como titular a la gallega Yolanda Díaz.

La vía constitucionalista de Feijoo como alternativa al acuerdo del PSOE y Podemos sigue viva

Juan Capeáns

El presidente de la Xunta califica la coalición que explora Pedro Sánchez como «exótica» en Europa

Casi dos semanas después de conocerse los resultados electorales, la vía alternativa abierta por Feijoo para evitar que Pedro Sánchez avance en su pacto con Podemos no solo sigue abierta, sino que suma nuevas voces de referencia dentro del Partido Popular sin que Pablo Casado o sus colaboradores más cercanos la hayan descartado del todo. La propuesta para explorar acuerdos puntuales con el PSOE con bases constitucionalistas y que garanticen la gobernabilidad no está más cerca que hace diez días porque la comunicación entre ambos partidos sigue siendo inexistente, pero el hecho de que siga viva tampoco evita que el presidente de la Xunta divise «profundas borrascas de pesimismo» en la política española.

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