Desconcierto en el PP ante el silencio de Casado tras el pacto entre Sánchez e Iglesias

El líder popular da por hecha la coalición, mientras Feijoo, Álvarez de Toledo, Aznar y otros dirigentes piden que el PSOE rectifique y llegue a un acuerdo con los constitucionalistas


Madrid / La Voz

La noche del pasado domingo, tras conocer el recuento de los votos, el líder del PP, Pablo Casado, compareció para felicitarse por el «buen resultado» de su partido y lamentar al tiempo lo que consideró «un mal resultado para la gobernabilidad y el futuro de España».

Desde entonces, sin embargo, Casado no ha hecho ninguna propuesta de gobernabilidad que permita acabar con el bloqueo sin permitir que Unidas Podemos entre en el Gobierno o que los independentistas condicionen el futuro de España. Una vez consumado en 48 horas el acuerdo entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para tratar de formar un Ejecutivo de coalición, destacados líderes del partido como Alberto Núñez Feijoo, Cayetana Álvarez de Toledo, y también el ex presidente del Gobierno José María Aznar, han planteado públicamente la necesidad de que Sánchez rectifique y llegue a un acuerdo alternativo con los partidos constitucionalistas, ofreciendo para ello los 89 diputados del PP. La prioridad para estos dirigentes es impedir la formación de un Gobierno que Feijoo considera «letal» para España por la presencia de Unidas Podemos en el mismo.

Casado, sin embargo, permanece mudo desde que Sánchez e Iglesias sellaran con la icónica imagen de su abrazo el acuerdo de Gobierno que, a no ser que el PP y Ciudadanos alcancen un pacto alternativo con el PSOE, dejará la gobernabilidad de España en manos del voto de ERC en la investidura. El silencio de Casado, que impide constatar si las propuestas que están haciendo otros dirigentes populares están avaladas o no por la dirección del partido, está sembrando el desconcierto en amplios sectores del PP. Casado se ha limitado por ahora a asegurar que ejercerá la oposición con «firmeza, patriotismo y responsabilidad», dando así por hecha la formación de un Gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos y sin plantear una alternativa numéricamente posible.

La hipótesis de que en España se consolide un Gobierno en el que esté presente un partido como Unidas Podemos, cuyos planteamientos económicos desbordan cualquier ortodoxia fiscal acordada en la Unión Europea, alarma no solo a los mercados, que cotizan a la baja desde que se anunció el acuerdo, sino a una gran parte de los votantes y militantes del PP.

Casado era consciente de que los números no darían para formar una mayoría con Ciudadanos y Vox, pero esperaba que fuera Sánchez quien tomara la iniciativa de llamarle tras las elecciones para tratar de llegar a un acuerdo. El rapidísimo pacto entre el PSOE y Unidas Podemos, dejó sin embargo descolocado al líder popular, que se enteró de su existencia en medio de la reunión de la Comisión Ejecutiva Naciona del PP y no supo reaccionar. Ese silencio es el que ha permitido que sean otros líderes como Feijoo los que abanderen la propuesta de que el PP se abstenga para impedir un Gobierno condicionado por las posiciones de izquierda radical de Unidas Podemos y los independentistas.

También Cayetana Álvarez de Toledo reaccionó planteando un Gobierno «de concentración» con el PSOE el PP y Cs. Pero Casado permanece en silencio, porque teme que ese acuerdo debilite su liderazgo y deje en manos de Vox la oposición al Gobierno por la derecha. Otros muchos dirigentes y expresidentes populares consideran que el líder del partido no puede permanecer en silencio y tiene que ofrecer una alternativa, aunque esta no prospere finalmente. Entre ellos estarían no solo Feijoo, Álvarez de Toledo y Aznar, sino también el líder del PP vasco, Alfonso Alonso, el presidente de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, el exministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel García Ayuso y el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco. En sectores del PP se ha llegado a plantear incluso la posibilidad de que Casado se postulara como candidato a la investidura antes de que el Rey inicie su ronda de consultas, ante la constatación de que, en este momento, Sánchez no tiene una mayoría suficiente para superarla ni en primera ni en segunda votación.

En Génova, sin embargo, ni Casado ni su número dos, Teodoro García Egea, piensan mover ficha porque consideran que la posición ya está fijada: no a la investidura de Sánchez. Una posición que supone dar por hecho el Gobierno del PSOE y Unidas Podemos y que impide también que Ciudadanos se plantee dar un giro a su postura para proponer un acuerdo con los socialistas que impida la entrada de Unidas Podemos en el Gobierno.

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