La Guardia Civil vincula a la Generalitat con los CDR acusados de terrorismo

El sumario revela que el «CNI catalán» daba órdenes a los detenidos y que Torra iba a encerrarse en el Parlamento con los ERT

Agentes de la Guardia Civil el pasado 23 de agosto durante el registro de un domicilio en la operación coordinada por la Audiencia Nacional contra el Equipo de Respuesta Táctica de los Comités en Defensa de la República
Agentes de la Guardia Civil el pasado 23 de agosto durante el registro de un domicilio en la operación coordinada por la Audiencia Nacional contra el Equipo de Respuesta Táctica de los Comités en Defensa de la República

Madrid / Colpisa

Los autodenominados Equipos de Respuesta Táctica (ERT), el ala más radical de los CDR y a los que la Audiencia Nacional acusa de organización terrorista, aseguraban seguir órdenes del «CNI catalán», nombre con el que popularmente se conoce al Centre de Seguretat de la Informació de Catalunya (Cesicat), una institución pública de la Generalitat creada para garantizar la seguridad en las telecomunicaciones de la Administración catalana y que tuvo un papel clave en el 1-O.

El sumario de la operación Judas, la redada en la que el pasado 23 de septiembre fueron detenidos siete independentistas catalanes que preparaban supuestas acciones terroristas, revela que en los pinchazos telefónicos a los que fueron sometidos los sospechosos, estos hablaban de que recibían órdenes de un «grupo secreto», al que se referían siempre como el «CNI catalán» y que fue el que le propuso el «encargo» de llevar a cabo la que debía de ser su acción más emblemática: el asalto y toma del Parlamento catalán. Esa operación iba a tener lugar el «día de D», la jornada en que se conociera la sentencia del desafío secesionista, que finalmente se supo el 14 de octubre.

El sumario se refiere particularmente a las intervenciones telefónicas de una conversación en octubre del 2018 entre dos de los principales encausados, el informático Ferran Jolis y uno de los cabecillas del grupo, Xavier Buigas. En esta charla, Buigas reveló que desde el interior del Parlamento iban a flanquear el paso a los asaltantes, que entrarían sin problemas por la puerta principal del edificio.

Los planes del ERT eran, según los documentos remitidos por la Guardia Civil al juzgado, que Buigas, junto a otro grupo reducidos de personas, establecieran dentro de la cámara una suerte de cuartel general para mantener la ocupación del edificio, mientras que Jolis, por sus amplios conocimientos económicos, debería poner en marcha, con la ayuda del «CNI catalán», una red de comunicaciones entre el interior y el exterior del Parlamento.

La idea de contar con un sistema de comunicaciones secretas entre los asaltantes y el exterior, según el detenido, fue de un «movimiento más burgués», de la presidencia de la Generalitat, y no de los Comités de Defensa de la República.

En su declaración ante la Guardia Civil en la comandancia de Tres Cantos, en Madrid, el 24 de septiembre pasado, el propio Jolis involucró directamente a Quim Torra, al que conocían con el nombre clave de «Gandalf» (el mago de «El señor de los anillos»), en los planes de los ERT. «La intención era que Quim Torra se quedara encerrado dentro para el día D», explicó Jolis, que remarcó que desde el «CNI catalán» le exigieron que «garantizara las comunicaciones una semana» con la sede parlamentaria y que, para ello, «no había límite de gastos». Según las investigaciones de la Guardia Civil, el supuesto enlace entre Torra y los detenidos iba a ser el hijo del jefe de Gobierno, Guillem Torra. Jolis, en otra de las conversaciones, también se jactó ante su pareja de haber cumplido el encargo de tejer una red de comunicaciones seguras entre «Gandalf» y «Lisa», nombre en clave del expresidente procesado en rebeldía Carles Puigdemont. En esa conversación, de 30 de octubre de 2018, es en la que el acusado involucra a una hermana de Puigdemont en una operación para poner en marcha esa red de comunicación supuestamente indetectable.

La células complementarias

El sumario revela que no se trataba de Anna Puigdemont, como negó de manera insistente la implicada, sino de una hermana mucho más desconocida y menos activista: Montse Puigdemont, a la que el detenido conoció en una «cena popular en Santa Perpetua (Barcelona) para recaudar dinero para la caja de resistencia» y que alguien le sugirió a ella que él podía «hacerle un sistema de comunicación seguro».

Jolis, pero sobre todo su amigo y compañeros Buigas, según los atentados, pertenecían a una de las dos «células complementarias» que formaban el supuesto grupo terrorista. Era la llamada «segunda célula o núcleo ejecutor, constituida por los integrantes más radicales de los CDR, con dilatada experiencia en diferentes tipos de acciones clandestinas en Cataluña».

La primera célula, el «núcleo productor», fue la encargada de comprar y manipular el material con el fin de «transformarlos en compuestos peligrosos como la termita y la producción de diferentes tipos de explosivos como cloratita, ácido pícrico, anfo, etc.». La investigación alude que la segunda célula estaba formada por otros dos detenidos: Jordi Ros y Alexis Codina, quienes llegaron a visionar vídeos de los atentados contra las Torres Gemelas para comprobar cómo colapsaban los edificios, según el sumario.

Ros contactó con empresarios, industriales, particulares y comercios para intentar adquirir 200 kilos de parafina, un centenar de litros de distintos productos químicos considerados precursores de explosivos así como material de laboratorio para conseguir fabricar termita.

Experimentos con explosivos que rozaron la tragedia en el vecindario

Los atestados de la Guardia Civil remitidos a la Audiencia Nacional insisten en que los experimentos de los inexpertos CDR para fabricar explosivos anduvieron muy cerca de provocar una tragedia en los vecindarios de los de los «laboratorios» en los que trabajaban, siempre de madrugada, en las calles Romeu de Sabadell y Sant Jaume de la localidad de Sant Fost de Campsentelles. Los presuntos terroristas que manipulaban sin precaución los explosivos eran los detenidos Jordi Ros, Alexis Codina y Germinal Tomás, todos ellos miembros del denominado «núcleo productor».

«Diferentes viviendas particulares estaban siendo empleadas como laboratorios clandestinos improvisados para sus ensayos y/o experimentos, exponiendo a las personas que habitan en ellos así como a sus vecinos a un gravísimo riesgo para la vida», relata la Guardia Civil en uno de los informes. En el documento se refleja el temor de los agentes durante los seguimientos de que todo saltara por los aires. De hecho, uno de los atestados relata como en una de las vigilancias en la casa de Sant Fost «se apreció y documentó cómo se producían destellos y una gran humareda». Poco después, los agentes descubrieron que los ERT arrestados estaban intentado esos días fabricar termita, un componente pirotécnico que puede resultar muy peligroso. Los informes remitidos al juez Manuel García Castellón dan a entender que en el proceso de adquisición de material de explosivos, los detenidos tuvieron ayuda de otros CDR que no han sido todavía detenidos.

 

Los CDR detenidos por terrorismo fueron enlace entre Torra y Puigdemont, según el juez

Melchor Saiz Pardo

Los arrestados se reunieron con la hermana del expresidente para darle información «sensible». Uno de ellos, Ferrán Jolis, dijo por teléfono: «Me estoy jugando el culo, porque si me pillan me van a meter terrorismo y banda organizada»

Los siete detenidos por la Guardia Civil en la operación contra los CDR ejercieron de enlace entre el presidente Quim Torra y el exjefe del Ejecutivo catalán Carles Puigdemont, según explica en sus autos de prisión el juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón, quien el pasado jueves envió a la cárcel a todos ellos acusados de pertenencia a organización terrorista, estragos en grado de tentativa y posesión de explosivos.

En sus escritos, que adelantó la Cadena Ser, el juez revela que los arrestados del denominado Equipo de Respuesta Táctica (ERT) se entrevistaron el 15 de septiembre del 2018 con un «elemento peligroso» que llegó a provocarles vértigo. Siempre según García Castellón, esa reunión fue con Anna Puigdemont (hermana del expresidente) y el encuentro tuvo como objetivo -escribe el juez- «entregar documentación sensible y establecer comunicaciones seguras» entre el propio expresidente y Joaquim Torra.

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