El juez belga aplaza hasta el 16 de diciembre la vista sobre la euroorden de Puigdemont

El expresidente catalán, que ha comparecido hoy en una audiencia a puerta cerrada, ha conseguido que el magistrado le conceda más tiempo para preparar su defensa

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Puigdemont llega a los juzgados que estudiarán hoy la reactivación de la euroorden La decisión final sobre la euroorden todavía tendrá que esperar varios meses.

BRUSELAS / E. LA VOZ

El líder independentista Carles Puigdemont ha conseguido hoy un balón de oxígeno hasta el próximo 16 diciembre, fecha para la próxima vista frente a la Justicia belga. La Fiscalía de Bruselas ha solicitado la extradición de Carles Puigdemont a España por sedición y malversación, tal y como adelantó ayer el abogado del ex president, Gonzalo Boye.

Tras menos de diez minutos compareciendo ante la justicia, ha salido el líder catalán flanqueado de sus abogados belgas y español para atender a los medios, en una rueda donde no ha aceptado preguntas. Han salido satisfechos, ya que el juez ha aceptado el aplazamiento de la vista, para disponer de tiempo para preparar la defensa, que habían solicitado.

Hasta el próximo 16 de diciembre podrán preparar la defensa por escrito con «todas las informaciones que tenemos sobre las violaciones continuas de los derechos fundamentales por España y las terribles condenas pronunciadas por el Tribunal Supremo y el conjunto de las violaciones al derecho a un juicio justo que han continuado impactando sobre el antiguo Govern y el Parlament que simplemente organizaron un referéndum siguiendo los deseos del pueblo y que nunca tendrían que haber sido llevados ante los tribunales», según uno de los letrados del equipo de Bekaert.

Boye ha explicado que el ministerio fiscal belga no se opone a la extradición de Puigdemont a España y ahora se abre un período de intercambio de alegaciones por escrito para desarrollar los puntos de defensa. El letrado ha adelantado que irá en la misma línea que en las ocasiones anteriores, sumando la inmunidad que consideran le corresponde a Puigdemont como miembro electo del Parlamento Europeo. Ha explicado que además de invocar la inmunidad parlamentaria, se centrarán en la vulneración de derechos civiles y políticos y en la garantía a un juicio justo.

Carles Puigdemont se ha limitado a repetir en catalán, inglés, francés e inglés que en diciembre volverá al imponente Palacio de Justicia de Bruselas para presentarse ante la justicia y esperar a que tome una decisión «como siempre lo ha hecho, con plena independencia y profesionalidad». Su abogado, Gonzalo Boye, ha aprovechado para sonrojar al Gobierno en funciones por las declaraciones de la vicepresidenta Carmen Calvo esta mañana en una entrevista en Onda Cero.

Calvo ha señalado que en el caso en el que Bélgica no atendiera la euroorden y la entrega de Puigdemont podrían afectar las relaciones bilaterales entre ambos países. «Estas declaraciones nos ayudan y mucho, porque pensábamos que estábamos hablando de un tema estrictamente judicial», ha comentado irónico el ex abogado de Sito Miñanco, recientemente llamado a declarar por supuesto blanqueo de capitales del narco.

La aceptación de extradición por parte de la justicia belga se realiza tras la activación de la euroorden emitida por el Tribunal Supremo el pasado 14 de octubre después de dar a conocer la sentencia de los líderes del independentismo catalán. Este primer paso no tiene por qué garantizar el cumplimiento de la misma. Las dos ocasiones anteriores donde se activó la euroorden para el de Girona, tanto la fiscalía belga en el 2017 como la alemana en el 2018 mostraron su intención de colaborar con la extradición, aunque finalmente no llegaron a materializarse. Aunque el tribunal de Bruselas debe decidir la entrega o no del expresidente, la solitud implica una muestra de entendimiento entre la justicia española y la belga.

Bélgica, el gran santuario europeo para los prófugos de la Justicia española

CRISTINA PORTEIRO
Carles Puigdemont, Merixell Serret y Antoni Comín
Carles Puigdemont, Merixell Serret y Antoni Comín

El país se ha convertido en refugio de terroristas, políticos y agitadores

«Si por poner urnas nos condenan a 100 años, la respuesta es clara, habrá que volver a poner urnas para la autodeterminación», manifestó Torra tras conocer la sentencia del procés. Sus palabras hicieron que muchos se llevaran las manos a la cabeza en Bruselas. Funcionarios, altos cargos políticos y prensa afincada en Bélgica bromearon con la idea de tener que revivir el culebrón del 2017 con Puigdemont. El país sigue siendo el destino predilecto de los prófugos de la justicia española en Europa.

La historia de connivencia entre sus autoridades judiciales y los autoproclamados «defensores de la libertad» que llegaron a esas tierras en busca de impunidad, se remonta a los años 90, en plena actividad de la banda terrorista ETA. Algunos de sus miembros, perseguidos por asesinatos y pertenencia a banda armada, eligieron la región de Flandes, tradicionalmente separatista, para esquivar las duras penas de cárcel reservadas para delitos de terrorismo en España.

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