La violencia vuelve a las calles de Barcelona una semana después

Los grupos radicales lanzaron huevos, botellas y piedras en unas cargas. Los altercados se saldaron con 7 detenidos y 28 agentes heridos

Disturbios en Barcelona el 26 de octubre
Disturbios en Barcelona el 26 de octubre

Colpisa

Siete noches después, la violencia volvió a las calles de Barcelona. Las cargas policiales regresaron al centro de la ciudad condal después de que las fuerzas de seguridad aguantaran durante casi tres horas las arremetidas de los encapuchados en las inmediaciones de la Jefatura Superior de Policía, en la vía Laietana, que ya fue el escenario el viernes de la pasada semana de los más graves incidentes desde que se conociera la sentencia del procés

En balance, han informado a Efe fuentes del Centro de Coordinación Operativa (CECOR), es de 28 agentes heridos, 25 de ellos mossos y tres de la Unidad de Intervención Policial (UIP o antidisturbios) de la Policía Nacional, y siete vehículos policiales dañados, cinco de ellos de la policía autonómica y dos de la Nacional. Por los incidentes se ha detenido a siete personas, según las mismas fuentes.

Los disturbios de la noche del sábado  no llegaron a la intensidad de los episodios más violentos de la pasada semana. Las barricadas de fuego no se generalizaron y no volaron los cócteles molotov ni las bolas de acero. Pero de nuevo se pudieron ver hogueras en el Paseo de Gracia y, sobre todo, el lanzamientos de todo tipo de objetos a la Policía Nacional que custodiaba el edificio. Las mismas tácticas que la pasada semana dejaron muy graves a dos funcionarios policiales.

Una vez más, nada fue casual. Los autodenominados Comités de Defensa de la República (CDR) convocaron una concentración frente a la jefatura justo al término de la gran manifestación, esta vez sí pacífica, contra del fallo del Tribunal Supremo. El llamamiento de los CDR era para «devolver las pelotas» que la Policía Nacional lanzó la pasada semana. La protesta comenzó con el lanzamiento de bolas de plástico (como las de los parques infantiles) a las fuerzas de seguridad, pero enseguida derivó en una lluvia de otros objetos como huevos o pintura y, luego, latas de cerveza, botellas o, directamente, piedras.

 Para cuando la lluvia de objetos arreció en los alrededores de Laietana había más de 10.000 personas, entre ellos varios centenares de encapuchados. Ante el temor de que los violentos desbordaran el cordón policial, los efectivos de la Brimo (antidisturbios de los Mossos) tuvieron que cargar sin previo aviso para abrir una zona de seguridad, que luego, con el paso del tiempo, fueron ampliando con pequeñas escaramuzas, pero intentado evitar en todo momento que los radicales se dispersaran por la ciudad para provocar otra noche de fuego e ira. El balance son 44 heridos, 37 atendidos ya en la misma calle.

Muestras de cansancio

Poco antes de los incidentes había tenido lugar la que debía ser la gran marcha contra la sentencia del Supremo. Sin embargo, no fue tal porque el independentismo empezó a dar muestras de cansancio.La Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Omnium Cultural, los dos mayores colectivos civiles secesionistas, pretendían que la manifestación de ayer en Barcelona fuera una de las más multitudinarias de la historia reciente de Cataluña y, sobre todo, la más numerosa protesta contra el fallo del 'procés'. Habían convocado a participar en una marcha «masiva y transversal» contra la sentencia.

Incluso pensaban atraerse a sectores no independentistas pero contrarios al encarcelamiento de los líderes secesionistas. Lo cierto es que, tan solo doce días después de conocerse esa resolución, únicamente consiguieron convocar a 350.000 personas, según los cálculos de la Guardia Urbana. Las cifras de esta protesta se quedaron muy lejos de los grandes números históricos del independentismo, como cuando el secesionismo sacó a la calle a 1,8 millones de personas en la Diada de 2014, siempre de acuerdo a los cálculos del ayuntamiento barcelonés.

La marcha de hoy ni siquiera logró superar la Diada del pasado septiembre (con 600.000 asistentes) ni tampoco la movilización del viernes de la pasada semana, cuando los sindicatos independentistas Intersindical-CSC y la Intersindical Alternativa de Catalunya (IAC) consiguieron reunir 525.000 manifestantes en el centro de Barcelona. Eso sí, aquella protesta tuvo lugar en plena jornada de huelga general y a ella se unieron las cinco marchas por la libertad que durante tres días recorrieron un centenar de kilómetros de la comunidad autónoma para mostrar su rechazo a la condena a los líderes del procés.

Un pinchazo especialmente doloroso cuando el independentismo había involucrado a más de un centenar de organizaciones de todo tipo para convertir en histórico un día, el de hoy, que será solo recordado por ser la jornada en la que volvió la violencia.

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