Un tribunal para una sentencia histórica, la del procés

Manuel Marchena, presidente de la Sala Segunda del Supremo, busca un fallo unánime de los siete magistrados


Redacción / La Voz

Un fallo unánime, sin votos particulares, sin resquicios que puedan dar pie a recursos que encuentren eco en otras instancias -desde el minuto cero, las defensas han tenido los ojos y las esperanzas puestas en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos-, es lo que persigue Manuel Marchena, el presidente de la Sala Segunda, la de lo Penal, del Supremo, que ha juzgado la intentona secesionista en Cataluña. Estamos en tiempo de descuento para conocer una sentencia que hará historia en la democracia del país. Estos son los siete integrantes del tribunal:

Manuel Marchena. (La Palmas de Gran Canaria, 1959). Fiscal de carrera, es magistrado del Supremo desde el 2007, y desde noviembre del 2014, preside la Sala Segunda, la de lo Penal, la más importante de las cinco que componen el tribunal. Su elección para el puesto no estuvo exenta de polémica, ya que los jueces progresistas -a él se le considera de perfil conservador, aunque no pertenece a ninguna asociación profesional- prefería al candidato Miguel Colmenero. Le pasaban factura por su decisivo papel, primero como fiscal y más tarde como magistrado, en el proceso que concluyó con la expulsión de Baltasar Garzón, el juez estrella, de la carrera judicial.

Las defensas de los encausados por el 1-O trataron de apartarlo del juicio, aprovechando el episodio de un wasap de del exsenador del PP Ignacio Cosidó (en él aseguraba que si Marchena presidía el Consejo General del Poder Judicial ellos controlarían «desde atrás» la Sala Segunda), para poner en duda su imparcialidad. El juez, que renunció como candidato al CGPJ, siguió al frente del tribunal del “procés” después de que el Supremo rechazara separarlo.

Ha llevado el proceso del 1-O con puño de hierro en guante de seda, lo que le valdrá la reelección para presidir la Sala, cuyos cinco años vencen a finales de mes. Con sus ya célebres «mire usted, vamos a ver», «letrado no discuta conmigo» o «no existe la figura del testigo opinante», ha conducido con acierto todo tipo de situaciones tensas, ya fuera con el público asistente, las defensas o las acusaciones: desde intentos de declarar en catalán a emitir opiniones, hacer campaña política (en el caso de Vox) o tratar de ponerse en la sala una nariz de payaso. JAsí vamos mal...», espetó.

Andrés Martínez Arrieta
Andrés Martínez Arrieta

Andrés Martínez Arrieta. (Logroño, 1955) Es el magistrado más veterano de la Sala de lo Penal, de la que forma parte desde 1998. Miembro de la asociación Francisco de Vitoria, de corte moderado, algunos le consideran progresista y otros conservador. En lo que hay coincidencia es en destacar su carácter discreto y prudente, de trato amable y correcto. Hace varias décadas se convirtió en el vocal más joven del CGPJ. Antes de acceder a la Sala Segunda, formó parte del gabinete técnico del Alto Tribunal. Entre sus casos más mediáticos destacan ella sentencia que absolvió al exjuez Baltasar Garzón por la investigación de los crímenes del franquismo. Fue ponente de la misma, igual que de las primeras condenas confirmadas para los líderes de la trama Gürtel en la pieza Fitur.

En la imagen, Andrés Martínez Arrieta, Manuel Marchena y Juan Ramón Berdugo
En la imagen, Andrés Martínez Arrieta, Manuel Marchena y Juan Ramón Berdugo

Juan Ramón Berdugo. (Valladolid, 1954). De perfil conservador, fue el relevo de Cándido Conde-Pumpido en el Supremo en el 2004, cuando este fue nombrado Fiscal General del Estado. Miembro de la Asociación Profesional de la Magistratura (APM), fue ponente del caso Rocío Wanninkhof y del Ballena Blanca, por la corrupción en Marbella, así como en otros de condenas a la estructura de ETA. Durante el juicio del «procés» escoltó a Marchena en el estrado y fue frecuente verlo hablar con él tapándose la boca con la mano.

Ana María García Ferrer. (Madrid, 1959). Es la primera mujer en formar parte de la Sala de lo Penal, a la que accedió en el 2014, después de haber presidido la Audiencia Provincial de Madrid. De perfil progresista, es miembro de la asociación profesional Juezas y Jueces para la Democracia. Ha sido ponente del caso Prestige y también instructora de la investigación a la exsenadora del PP Pilar Barreiro en el caso Púnica, un procedimiento que se archivó.

De izquierda a derecha: Andrés Palomo, Luciano Varela, Andrés Martínez Arrieta, Manuel Marchena y Juan Ramón Berdugo
De izquierda a derecha: Andrés Palomo, Luciano Varela, Andrés Martínez Arrieta, Manuel Marchena y Juan Ramón Berdugo

Luciano Varela. (Pontevedra, 1947). Se jubiló durante el juicio y tendrá mucho que decir en el fallo, ya que él planteó el delito de conspiración en lugar de el de rebelión para los acusados. Fundador de Jueces para la Democracia y de marcado perfil progresista, sentó en el banquillo a Baltasar Garzón por abrir una causa general por los crímenes del franquismo.

Andrés Palomo. (1954). Magistrado de la Sala de lo Penal desde el 2014. De perfil conservador, no está adscrito a ninguna asociación profesional, igual que Marchena. Del tribunal del 1-O es el experto en delitos económicos y derecho comunitario. Así, fue el encargado de redactar la consulta remitida al Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la supuesta inmunidad de Oriol Junqueras.

Antonio del Moral. (Granada, 1959). Fiscal de carrera, se incorporó al Supremo en el 2012, en el turno correspondiente a juristas de reconocida competencia. Conservador y miembro de la Asociación Profesional de la Magistratura (APM), fue ponente del fallo que condenó a Iñaki Urdangarín por el caso Nóos y al expresidente catalán Artur Mas por el 9-N.

¿Por qué sedición y no rebelión?

ENRIQUE CLEMENTE

Los expertos consultados por La Voz explican las diferencias sustanciales que hay entre ambos delitos

¿Rebelión o sedición? Fuentes jurídicas dan por hecho que el Tribunal Supremo condenará por sedición en concurso con malversación a los principales acusados en el juicio del procés. Daría así la razón a la Abogacía del Estado frente a la Fiscalía, que pedía la condena por rebelión, que conlleva penas mucho más duras. Los expertos consultados por La Voz explican las diferencias entre ambos delitos.

¿Qué diferencias hay entre rebelión y sedición?

«Son delitos que se parecen en que, en ambos, se exige la existencia de un alzamiento, se diferencian en todo lo demás: en el tipo de alzamiento (el de la rebelión ha de ser violento; el de la sedición, tumultuario), y en el bien protegido (en la rebelión es el orden constitucional, incluida la integridad territorial del Estado, y en la sedición la aplicación de las leyes y la ejecución de órdenes judiciales o administrativas», explica el magistrado Miguel Pasquau. «La rebelión habría de predicarse de todo el procés en su conjunto, considerando que hubo una estrategia para obtener la independencia de Cataluña mediante el uso de medios violentos», señala. «La sedición, en cambio, no iría referida a un alzamiento para obtener la independencia, sino para impedir la actuación de jueces y fuerzas de orden público en casos concretos: los incidentes del 27-S y del 1-O», distingue.

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