Borrell salva el último obstáculo para ser el jefe de la diplomacia de la Unión Europea

Superó más de tres horas el interrogatorio sobre su papel en la quebrada Abengoa y eludió hablar de Cataluña


BRUSELAS / E. LA VOZ

Josep Borrell Fontelles acabó sereno el examen de tres horas de la comisión de Exteriores del Parlamento Europeo, donde 25 eurodiputados le hicieron un examen de independencia personal e idoneidad para la cartera que le ha sido asignada. La fragmentación del Europarlamento ha convertido un proceso que habitualmente era un trámite en un calvario en el que este año han suspendido ya dos aspirantes a comisarios y tres más tendrán que pasar un examen adicional.

El catalán, que previsiblemente será nombrado este miércoles jefe de la diplomacia europea, se defendió en castellano, inglés y francés, e incluso se atrevió a responder en italiano. La esperada pregunta llegó antes de lo previsto. El eurodiputado popular López-Istúriz le preguntó sobre Cataluña, a lo que el candidato respondió que como jefe de la diplomacia europea su tarea no es pronunciarse sobre los problemas internos de los Estados miembro, aunque se trate de su propio país.

El candidato español a comisario se mostró tranquilo, preparado, dando medidas concretas en materia de conectividad con Asia y defendiendo Europa como la mejor «combinación de libertad política, prosperidad económica y cohesión social en el mundo». Así, pidió otra vez disculpas por la desafortunada expresión que utilizó en referencia al exterminio de indígenas en Estados Unidos.

Fue interrogado también sobre la sanción de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) por Abengoa y por sus acciones en Iberdrola. Del primer asunto salió del paso preguntando a los presentes si creen que alguien con información privilegiada vendería solamente el 7 % de sus acciones, asumiendo la pérdida del 93 % restante. Sobre la eléctrica, el español respondió que si tanto preocupan los 12.000 euros que tiene en acciones de Iberdrola, «mañana mismo doy la orden de que se vendan».

López-Istúriz preguntó también por la situación de países como Venezuela. El catalán defendió mantener la misma línea que siguió como ministro de Exteriores: a favor de castigos individuales. «Estoy en contra de sanciones que golpeen a un pueblo ya al borde de la miseria», puntualizó. En esta línea, el exministro replicó al eurodiputado de Vox Hermann Tertsch que su formación no tiene «el monopolio en la preocupación por las libertades en Venezuela».

Tampoco se libró de hablar de los Balcanes. Borrell indicó que el reconocimiento de Kosovo es una competencia de los Estados y anunció que su primer viaje oficial como alto representante será a Prístina. «Kosovo y Serbia deben llegar a un acuerdo y haré lo que esté en mis manos», zanjó.

Críticas a EE.UU. y «brexit»

Borrell criticó el apoyo de Estados Unidos a Turquía en su incursión contra los kurdos del norte de Siria y subrayó la importancia de mantener las sanciones a Rusia si persisten en su actitud con Crimea. El candidato insistió en varias ocasiones en que la UE «tiene que aprender a usar el lenguaje del poder en una época de inestabilidad nuclear».

Del terrorismo, el catalán insistió en la vía diplomática porque hay «más víctimas del terrorismo islamista en el mundo árabe que entre nosotros». Preguntado por la repatriación de antiguos combatientes europeos a sus países de origen, el catalán respondió contundente: «En España se van a repatriar, tienen los derechos a los que tiene derecho cualquier español y tendrán que saldar sus cuentas con la Justicia cuando regresen a España».

Finalizó enviando un mensaje a Reino Unido: «A nadie se le obliga a ser miembro de la UE». «Quien quiera marcharse, puede hacerlo si encuentra la puerta», concluyó Borrell.

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